Contar la agresión sexual que sufrí a los 20 me salvó

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Nora el Hourch ha venido varias veces a Barcelona -la primera con 14 años- y ahora regresa a la capital catalana para presentar, en el marco del D’A Film Festival, su ópera prima HLM Pussy, un retrato generacional sobre consentimiento, racismo y redes sociales que llega a los cines este viernes tras pasar por el Festival de Toronto. «Me encanta España porque es un país feminista», asegura con una amplia sonrisa en una charla con La Vanguardia esta directora de 36 años franco-marroquí que ya sorprendió en el Festival de Cannes de 2015 participando en la Quincena de Cineastas con su cortometraje Quelques secondes

«Siempre he tenido la necesidad vital de escribir y he contado historias desde que tenía seis años. Cuando tenía 20 fui a vivir a Estados Unidos y allí sufrí una agresión sexual. Regresé a Francia y de alguna manera dejé de escribir durante cinco años. Pero luego sentí la necesidad de explicar mi historia para salvarme y para comunicarme con otras personas que hubiesen pasado por una experiencia como la mía». 

Por eso decidió hacer un cortometraje en tres días con apenas 3.000 euros que abordaba la temática de la violación y que fue muy bien recibido tanto en el certamen galo como en otros festivales. «Pensaba que después del éxito del corto iba a ser fácil hacer mi primer largometraje, pero se ha prolongado casi 10 años. Lo que me ha ayudado a seguir  son las ganas de contar esta historia y continuar con esta lucha», admite. 

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Nora Hourch, presenta “HLM Pussy“ en el D’A

Mané Espinosa / Propias

Amina, Djeneba y Zineb son amigas y están muy unidas desde niñas. La primera viene de  buena familia. Su madre -encarnada por Bérenice Bejo- es abogada y su padre, de origen marroquí,  y con el que siempre está discutiendo, es un reputado cirujano que llegó de joven a Francia con una beca. Djeneba es negra y vive con su tío y Zineb es de origen árabe. Durante la fiesta de cumpleaños de la madre de Zineb, el mejor amigo del hermano de la joven la agrede sexualmente. A partir de entonces la combativa Amina decide publicar un vídeo comprometedor, que se hace viral, con la esperanza de que el chico deje de acosar a su amiga. Una opción arriesgada que la alejará de sus compañeras, que no aprueban lo que ha hecho, y recibirán amenazas del acosador. 

Las redes sociales son el arma de doble filo que utilizan las nuevas generaciones para denunciar abusos sexuales

Para Amina es básico tener pruebas «para que se haga justicia», aunque su madre le advierte de que no puede tomarse la justicia por su mano. «El problema es que la justicia es muy lenta y muchas veces las personas que han sido acusadas reciben castigos poco severos», afirma El Hourch. Y prosigue: «Las redes sociales son el arma que utilizan las nuevas generaciones para denunciar estos casos, aunque es verdad que es un arma de doble filo pero es necesaria para expresarse y cambiar las cosas porque si lo dejamos en manos de la justicia no cambiarían tanto. Amina personifica esto. Es consciente de que hacen falta pruebas y las quiere crear para colgarlas en su red social y denunciar. El problema de Amina es que ella impone su punto de vista al de sus amigas, que pertenecen a ambientes sociales, económicos y culturales muy distintos y tienen unas prioridades muy distintas», comenta la realizadora y guionista, que apunta a dos Me Too: «el de las clases privilegiadas y el de las clases desfavorecidas, que van a otra velocidad». 

Amina, Zineb y Djeneba, las tres amigas distanciadas por la publicación de un vídeo

Amina, Zineb y Djeneba, las tres amigas distanciadas por la publicación de un vídeo

En una escena de la película, un profesor pregunta en la clase de Amina si creen que la historia se escribe en las redes sociales. Todos contestan de forma afirmativa. «Es una generación que ha nacido con las redes sociales y aprenden todo a través de ellas. No quiero decir que eso tenga que reemplazar la escuela, pero para ellos es un arma, una lucha y una fuente de conocimiento que modera su manera de pensar. No sé si eso está bien o mal, pero es así». 

La gran baza del filme se basa en la complicidad y naturalidad en la relación entre las tres adolescentes protagonistas, interpretadas por jóvenes sin experiencia ante las cámaras. «Para encontrarlas lanzamos un casting en las redes sociales y recibimos 900 vídeos y di con ellas tres. Estuvimos ensayando un mes. Yo quería que fuese algo verdadero y se creó una auténtica amistad entre ellas», sostiene Nora, que les emplazó a trabajar mucho para lograr la autenticidad del relato «y también divertirse».  

Cuando apareció el ‘Me Too’ se abrió una puerta para que las mujeres pudiéramos hablar, aunque sigue estando mal visto que las mujeres hablen

HLM Pussy, que se refiere al nombre de la pandilla-hermandad de las amigas, pertenece a una lista de películas sobre el consentimiento que están aterrizando en la cartelera (How to have sex, Hotel Royal, Not a Pretty Picture…), y que la cineasta ve como algo muy positivo, pese a que el hecho de que haya tantas fue una de las trabas que se encontró a la hora de financiarla -el film costó medio millón de euros-: «Cuando apareció el Me Too se abrió una puerta para que las mujeres pudiéramos hablar, aunque sigue estando mal visto que las mujeres hablen y era necesario que apareciesen distintos puntos de vista sobre este tema. Hay que seguir hablando del consentimiento». 

La cineasta franco-marroquí en un céntrico hotel de Barcelona

La cineasta franco-marroquí en un céntrico hotel de Barcelona

Mané Espinosa

Durante la presentación ayer del filme, Nora confesó que trabaja actualmente de camarera para ganarse la vida y que la película se hizo de una manera muy precaria. «Cobré durante dos meses el salario mínimo y mientras preparaba la película por la tarde, por la mañana trabajaba en el café. En el casting hice venir a las chicas durante la hora de pausa que tenía y si me pasaba de tiempo, el jefe ya me miraba y rápidamente me ponía el delantal. Mi estatus económico no se ha movido ni un pelo con esta película y he invertido todo mi dinero en ella», dice gesticulando entre risas esta cineasta cuya esperanza es que con la segunda película «pueda progresar un poquito y ganar algo de dinero». Su idea es «modestamente seguir haciendo películas que puedan cambiar el mundo y abordar temas tabú porque es la razón por la que empecé a hacer cine».    

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