El sur también existe y así lo defiende la OBC

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El sur también existe en términos de música clásica. Y le quedó claro esta semana al público del auditorio más in del mundo, la Elbphilharmonie de Hamburgo, y también a quienes lograron acercarse al Konsthall de Estocolmo, la mediática sala en la que cada año se entregan los premios Nobel y que este sábado habría estado llena para el concierto de la OBC de no haber sido por la inesperada nevada primaveral que puso al gobierno sueco en alerta y provocó 500 devoluciones de entradas de personas a la que se aconsejaba no desplazarse. 

«Lástima, porque ya ven cómo ha mejorado el tiempo hoy», se lamentaba un risueño Stefan Forsberg, el director artístico y ejecutivo de este equipamiento, sede de la Real Orquesta Filarmónica de Estocolmo, que acoge un millar de conciertos al año en sus tres espacios. 

La interpretación precisa y arrebatada de ‘Daphnis et Chloé’ de Ravel arrancó lágrimas a no pocos melómanos suecos

Entre las paredes de esta sala de 1.800 localidades construida en los años veinte –tanto para la música como para los Nobel– resuenan aún las generosas palmas con las que era recibida la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya, cuya interpretación precisa y arrebatada de fragmentos sinfónicos de Daphnis et Chloé, de Maurice Ravel, arrancó lágrimas a no pocos melómanos allí presentes.

Ludovic Morlot condujo a la orquesta en una apoteósica 'Daphne et Chloé' de Ravel que culminaba el concierto

Ludovic Morlot condujo a la orquesta en una apoteósica ‘Daphne et Chloé’ de Ravel que culminaba el concierto

Yanan Li

En su gira por estas dos ciudades nórdicas de luz crepuscular, la Barcelona Symphony Orchestra –como era presentada la formación, aprovechando el inagotable tirón de la capital– llamaba la atención con un programa galocatalán muy representativo de esa Europa que abraza los Pirineos por ambas caras: Shéhérazade y el citado Daphnis del compositor vascofrancés que tan bien conoce el director de la OBC, Ludovic Morlot, y las Cinco canciones negras del gerundense Xavier Montsalvatge, además de un encargo ex profeso que L’Auditori ha hecho a la barcelonesa Raquel García-Tomás.

El estreno de García-Tomás enamoraba desde el principio y la acústica de la Elbphilharmonie hacía audible cada detalle tímbrico

Ambas veladas se iniciaron con esta nueva creación de la autora de Alexina B. titulada Las constelaciones que más brillan, una íntima y espectral pieza de 8 minutos –“tendré que considerarla el primer movimiento de una obra más grande”, reconocía la compositora– que enamoraba ya de entrada con los whistle tones iniciales: tres flautas irreconocibles transitaban por frecuencias agudas en contraste con los graves de los contrabajos en divisi, el bombo, el tamtam, el contrafagot… 

Raquel García-Tomás sale a saludar en el Konserthuset de Estocolmo

Raquel García-Tomás sale a saludar en el Konserthuset de Estocolmo

Yanan Li

La pieza entusiasmó en ambas ciudades de esta breve gira. Y la acústica de la Elbphilharmonie hizo audible cada detalle tímbrico y de volúmenes. “Aquí en el norte me ha sorprendido que la gente no viene a felicitarte sino a darte las gracias”, señalaba Gacía-Tomás, feliz con el resultado de esta obra que dialoga con el Llibre de meravelles que le dedicó el ilustrador Pere Ginard.

El debut en Hamburgo y Estocolmo ha sido sin duda la gira más feliz de la OBC del nuevo siglo, con gente del público llorando

Esta ha sido acaso la gira más feliz de la OBC del nuevo siglo. Tanto por su sonido, que se puso a prueba en la desnuda acústica de la Elbphilharmonie y brilló en el más indulgente Konserthuset, como por el impacto emocional alcanzado o las buenas vibraciones que se vivieron entre los músicos. Incluida la dinámica Fleur Barron, la mezzo que enamoraba interpretando Ravel con su voz de tintes oscuros.

Los 300.000 euros de gastos que supone la proyecto (con 100.000 de ingresos por cachet) son una inversión necesaria, financiada por el Inaem con fondos de la capitalidad cultural y científica de Barcelona y con ayudas del Institut Ramon Lull, según apunta la gerente del consorcio de L’Auditori, Isabel Balliu, que ha seguido personalmente el periplo por el mar del Norte. 

La OBC en su debut, el jueves, en la deseada Elbphilharmonie de Hamburgo

La OBC en su debut, el jueves, en la deseada Elbphilharmonie de Hamburgo en la que cada velada es un ‘sold out’

Daniel Dittus

El team building que motiva toda gira, esto es, la cohesión entre los miembros de una formación numerosa, atañía esta vez a 110 músicos, entre ellos diversos refuerzos, como el clarinetista Alfons Reverté, director a su vez de la Julià Carbonell de les Terres de Lleida. Pero sobre todo la OBC lucía esos 30 nuevos músicos que ha incorporado en los últimos cuatro años para compensar jubilaciones y acabar de ampliar la plantilla. Solistas extraordinarios como el oboe Rafael Muñoz, el flautista Francisco López, el cellista Charles-Antoine Archambault o la viola Aine Suzuki. Además, nadie puede evitar alegrarse de que su concertino, el carismático y exigente Vlad Stanculeasa, no fuera al final escogido por la Filarmónica de Berlín, que lo llamó para audicionar también como concertino.

Este es el nivel artístico con el que contaba Morlot en esta aventura nórdica con un programa sureño. “Siempre construyo los programas comenzando por lo que les apetece a los solistas», apuntaba la batuta. En aquel momento grababan Shéhérazade con Barron -un disco de Ravel que ha salido justo este sábado en la plataforma de L’Auditori-, de manera que la batuta gala planteó hacer de Ravel el eje del programa en gira, añadiendo la Pavana por un niño muerto y, a modo de bis, un fragmento de Ma mère l’Oye.

La acústica de la hermosa sala de Hamburgo exponía todos los detalles

La acústica de la hermosa sala de Hamburgo exponía todos los detalles

Daniel Dittus

«Pero quería, por supuesto, traer algo catalán en gira: un toque de nueva música y también algo de Montsalvatge, que es tan cercano al repertorio francés, incluso en la poesía… porque casi oigo a Mallarmé en él. Y llevar todo eso al norte, donde no escuchan muy a menudo ese repertorio o lo escuchan interpretado de otro modo. Al final Ravel va de cómo decir más con menos, que es lo más maravilloso en arte: ser capaz de hacer llorar con un simple acorde o una melodía naíf», explicaba a La Vanguardia Morlot.

Viajar a las salas más emblemáticas nos sitúa en un plan de relaciones institucionales al más alto nivel”.


Robert BrufauDirector de L’Auditori

“Muchísima gente ha acabado llorando”, confirmaba a su lado Robert Brufau, director de L’Auditori e impulsor de esta aventura con salas aliadas de ECHO. “Junto al nuevo sello discográfico de L’Auditori y de toda la estrategia de distribución digital de las grabaciones que generamos, volver a viajar con la orquesta es vital para el posicionamiento internacional. Y hacerlo en algunas de las salas más emblemáticas del circuito y con la complicidad de nuestros compañeros de ECHO, nos sitúa en un plan de relaciones institucionales al más alto nivel y nos estimula a seguir creciendo cada día”.

Regresar a tu sala habiendo catado otras te hace valorar lo que tienes, los puntos fuertes de tu sede»


Ludovic MorlotDirector de la OBC

Para Brufau, que la pandemia obligara a posponer los planes de gira ha resultado ser una bendición, «porque es ahora que resulta cómoda de hacer, después de haber trabajado con la orquesta y haberla renovado con tantas plazas». «Sí, antes no nos conocíamos tan bien, y ahora era necesario que la gente tuviera esa oportunidad de charlar y exponerse a nuevas acústicas y situaciones», confirma el maestro, quien ya tiene en mente la gira para el próximo año:  al festival de pascua de Aix-en-provence y a Lyón, y en verano al Concertgebouw de Ámsterdam. «Regresar a tu sala habiendo catado otras te hace valorar lo que tienes, los puntos fuertes de tu sede», incide.

Exponernos a nuevas acústica es algo que me encanta, porque te obliga a estar alerta»


Francisco LópezFlauta solista

«Exponernos a nuevas acústica es algo que me encanta, porque te obliga a estar alerta -opina el flauta solista Francisco López-. En la Elbphilharmonie te sientes desnudo porque se escucha todo, un acento de más se nota en seguida, pero se genera una temperatura más fría. Porque si sonamos como una masa, se crea como un calor pegajoso… en el que te acomodas, no pasa nada. Pero Ludovic trabaja muy bien la orquesta. Equilibrarla es el mejor trabajo que puede hacer y la está equilibrando como nunca la había oído antes. Está templada, en su sitio, y hay más disciplina. Habrá quien diga que está más fría, pero necesitábamos enfriarla un poco. Él la está haciendo transparente».

Fleur Barron tuvo que competir con el volumen de la percusión, situada al fondo del escenario de la Elbphilharmonie, una sala en las que los 2.200 asistentes rodean el escenario a un máximo de 30 metros de distancia

Fleur Barron tuvo que competir con el volumen de la percusión, situada al fondo del escenario de la Elbphilharmonie, una sala en la que los 2.100 asistentes rodean a los músicos a un máximo de 30 metros de distancia

Daniel Dittus

Para el concertino, esta gira es «una bella consecuencia» de todo el trabajo que lleva haciendo la orquesta. Enfrentarse a acústicas distintas les obliga, dice, a ser flexibles y a ajustarse intentando hacer equipo. «Es de justicia tocar en salas que cuentan ya con una orquesta muy valiente. Yo estoy muy contento, en la forma que trabajamos vamos mucho más al detalle con Ludovic, y eso es justo lo que ahora necesitábamos». 

Ravel y el repertorio catalán nos va muy bien. Es una buena elección para presentarnos de manera seria y competitiva”


Vlad StanculeasaConcertino

Por otra parte, «Ravel y el repertorio catalán nos va muy bien. Es una buena elección para presentarnos de manera seria y competitiva”, añade Stanculeasa, que lleva en la orquesta desde 2018, con un paréntesis de un año que pasó en Basilea… y ahora de baja intermitente por paternidad. “Está bien haber vuelto, por la gente y la ciudad, que están más cerca de mi manera de ser. En este sentido mi familia somo latinos».

Barcelona no estará en el núcleo de la clásica europea pero cada vez se hace más evidente que tiene una potencia, recuerda Brufau. La marca Barcelona juega a favor cuando se abren plazas de orquesta. «El nivel que tenemos ahora en las primeras espadas de las cuerdas o los vientos es el de gente que en parte viene atraído por la ciudad de Barcelona”, confirma Brufau. Pero los mismos directores de auditorios de ECHO quedan fascinados cada vez que visitan la ciudad. «Les maravilla ya no el clima sino la magnitud: es una ciudad intensa y rica en cultura, y les alucina nuestra forma de trabajar junto con Liceu y Palau para la ciudad».

El propio Stefan Forsberg, el muy hospitalario director de la sala de conciertos de Estocolmo, asegura elevando las copas y proponiendo un brindis por la Simfònica de Barcelona -«Skål!»-que está a punto de jubilarse y que su plan es viajar más a menudo a la capital mediterránea. 


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