La economía apuntala a Sánchez, por Mariano Guindal

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Los buenos datos económicos están siendo un balón de oxígeno para el Gobierno de Pedro Sánchez. Esto, en opinión de los principales economistas, es lo que ha evitado un derrumbe electoral del PSOE. Ni el frenazo de las inversiones, ni el incremento del déficit, ni la elevada deuda pública parecen tener coste electoral, mientras que el empleo y el consumo sigan creciendo a corto plazo.

El foco mediático sigue centrado en la corrupción y en la crispación política, que se va a agudizar en los próximos tres meses como consecuencia de la primavera electoral. De hecho, solo se ha aprobado una ley desde que se inició la legislatura: la amnistía. Como afirma el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, de seguir esto así será una legislatura perdida.

La primavera electoral se puede convertir en un infierno para el jefe del Ejecutivo

Los principales bancos de negocios están advirtiendo que la falta de seguridad jurídica está frenando la inversión. Se pierden oportunidades de cara al futuro. El Ejecutivo ha dejado de gestionar el día a día para hacer frente a las graves acusaciones de corrupción tras el llamado “caso Koldo”. Es ahí donde la oposición encabezada por Alberto Núñez Feijóo más está golpeando, donde más duele a Sánchez.

En esta situación, la primavera electoral se puede convertir en un infierno para Pedro Sánchez. La primera cita, la vasca, va a dejar las cosas casi como están. El PSOE tendrá la llave de la gobernabilidad y con sus votos permitirá que el PNV se perpetúe en el poder en su territorio a cambio de que los nacionalistas hagan lo propio en el ámbito estatal y le garanticen seguir gobernando. Bildu acepta el pacto entre nacionalistas y socialistas siempre que pueda seguir ocupando parcelas de poder como ha sucedido con la alcaldía de Pamplona.

MADRID, 12/03/2024.- El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene en la sesión de control en el Gobierno celebrada por el pleno del Senado este martes. EFE/ Mariscal

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Mariscal / EFE

Más complicadas son las catalanas, ya que el pacto entre socialistas y nacionalistas puede acabar quebrando la legislatura. Los independentistas catalanes no van a permitir bajo ninguna manera que los socialistas gobiernen en Catalunya y en el ámbito nacional. Tendrán que elegir, aunque el PSC gane los comicios. Ni ERC ni Junts estarían interesados en apoyar con sus votos al gobierno de Sánchez si no pueden capitalizar en Catalunya el aumento de fondos y de transferencias. Elegir es renunciar. La Generalitat o La Moncloa. Las elecciones europeas serán las más duras para el Gobierno. Todo hace pensar que los conservadores tendrán un gran éxito tanto en la UE como en España, dejando al PSOE en una situación de extrema debilidad.

Sánchez solo podrá superarla si en septiembre es capaz de sacar los presupuestos del 2025. Si no lo consiguiera, no tendría más salida que presentar una moción de confianza acogiéndose al artículo 112 de la Constitución, y si la perdiera, convocar elecciones. Sin embargo, todo hace pensar que el llamado “bloque de investidura” se mantendrá unido para evitar que gane el PP. Tanto los independentistas catalanes como los vascos prefieren un PSOE debilitado a un PP fortalecido.


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