“Me tiraron cacahuetes; era recogepelotas”

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Toda la vida lidiando con el fútbol, para lo bueno y para lo malo: Jacinto Elá (41) vivió la gloria del genio precoz (fue declarado mejor futbolista infantil del mundo a sus 14 años), la indolencia del adolescente y la maldición de las lesiones. Hoy revisa el fútbol desde la perspectiva de la experiencia: escribe libros y postea en su cuenta de Instagram: futbolistapobre.

¿Cómo vive estos episodios racistas en el fútbol?

Se lo confieso: voy a contracorriente. Por momentos parezco un Tío Tom , un negro domesticado… Pero así es como lo veo: Vinícius se está aprovechando de todo lo que la negritud llevamos tiempo debatiendo. Vinícius no piensa en nada, actúa por mercantilismo, para él no existen los otros, los chinos, otras etnias… Es un rico de 23 años al que nunca le han impedido entrar en una discoteca ni le han negado un alquiler.

Entonces, ¿mejor que calle?

¡No, no! Como dice mi amigo Daniel Madjody (profesor de inglés, activista y crítico musical): ‘Mejor eso que nada’. Pero Vinícius no puede acaparar todas las voces. Hay otros que pueden decir cosas mejores. Lo que pasa es que nadie les da el micrófono.

Pero, ¿ve racismo en el fútbol de hoy en día?

Este racismo lo cojo con pinzas. Antes gritaban 200 y no se detenía a ninguno. Ahora son cuatro quienes vocean ‘mono, negro de mierda’, y se les detiene.

¿Antes era peor?

¿Que si era peor…? En las categorías inferiores, Engonga y Donato estaban solos. Ahora hay muchos niños de otras etnias. Eso sí, al niño hay que enseñarle a decidir cómo le afecta el racismo. Sarr y Vinícius dicen que hay que reaccionar. Los que lo hemos vivido siempre recurrimos a otras herramientas, peleando por nuestros derechos siendo policías, profesores, entrando en el sistema… Porque los negros no nos vemos representados aún en la vida social. Estamos a una generación de llegar donde están Inglaterra o Francia. No hay extras en las películas españolas, cuando el metro de Barcelona está repleto de árabes, pakistaníes o chinos. Seguimos siendo invisibles.

No hay extras negros en las películas españolas, pero el metro está lleno de chinos y árabes”


Jacinto EláEx futbolista y educador social

¿Usted sufrió racismo?

En uno de mis primeros partidos como recogepelotas, los radicales locales me tiraron cacahuetes. Lo mejor es que no lo recordaba. Me lo dijo otro chaval otro día. Me dijo: ‘¿Te acuerdas de aquel día…?’. Cuando iba a los campos, el negro se llevaba todos los insultos. Y el árbitro me decía: ‘No respondas’. Comparado con aquello, ahora ser futbolista negro es un chollo.

¿…?

El central no te dirá: ‘Negro de mierda, vete a tu país’. En todo caso, todos deben entender que lo que pasa en el campo no queda en el campo. Si no, los aficionados cruzarán la línea. Cuando era un niño de 16 años, odiaba ir a ver partidos. Oía cómo se metían con el negro. Eso también sigue pasando, no lo voy a cuestionar.

Jacinto Elá, en el Teatre Grec, al pie de Montjuïc

Jacinto Elá, en el Teatre Grec, al pie de Montjuïc 

Àlex Garcia

¿Y podemos solucionarlo?

Yo solo puedo ayudar al que recibe insultos. Agarro al niño negro y le digo: ‘mono, mono, mono’. Al tercer ‘mono’ ya se está riendo. Y ahí le suelto: ‘Si te lo digo yo, te ríes. Entonces, ¿por qué te afecta si te lo dice alguien que no te conoce de nada?’.

¿Hay que tragar?

Vinícius está demasiado acostumbrado a recibir solo halagos.

Pero, si le insultan…

Si recibes insultos, procura que no te afecten, porque esos insultos no son algo personal: no saben quién eres. O si no, puedes llorar y rayarte, y llevarte a casa aquello que te ha dicho alguien que ni lo recuerda. Prepara a tus hijos, amigo, es mi mejor solución.

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