Tres voces contra el racismo

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Poco o mucho, España es racista y no pasa nada por admitirlo. Gran parte del mundo lo es. Que adecuemos nuestras respuestas en las encuestas telefónicas o en nuestras conversaciones más formales a las convenciones sociales más civilizadas no quiere decir que en escenarios más improvisados, donde aparece nuestro yo más primario, no seamos o hayamos sido unos racistas más o menos conscientes. O que hayamos permitido serlo a quienes nos rodeaban sin llamarles la atención.

Genuinamente hispánico es ese reirse (y hasta odiar) del idioma o la cultura que no dominamos, la frase hecha sobre chinos, gitanos, árabes, judíos o negros, el acto reflejo de llevarnos la mano a la cartera ante el extraño extranjero antes que ante el desconocido local, y también la búsqueda en la nacionalidad del delincuente de la ratificación de ese supuesto hecho diferencial que nos distingue. Incluso el pretendido buenismo de quien nos asegura que fue a un país del África dos días y se dio cuenta de que “siempre están felices aunque apenas tienen nada” esconde un paternalismo segregacionista de manual, tan viscoso como el convencional.

El fútbol, ámbito aún asilvestrado -a veces para bien, todo hay que decirlo-, ha concentrado y permitido muchas de esas actitudes durante años. El cambio de un tiempo a esta parte es que ahora las normas (su textualidad) protegen a las víctimas y señalan a los cafres que siguen actuando como si tuvieran el cerebro fuera de sitio, alérgicos al más elemental de los principios: todos somos iguales.

En este reportaje, Carles Ruipérez, Carlos Ruiz y Sergio Heredia dan voz a tres personas que vale la pena escuchar. Para explicar el racismo nada mejor que atender a quienes lo han sufrido. Explican sus vivencias, aplauden las mejoras y proponen ideas para que un día reportajes como este pierdan su razón de ser. Mohamed, Alberto y Jacinto. Gracias y, ya de paso, perdón.

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Mohamed Tabiza

“Quiero ser un ejemplo y educar al racista”

Gornal, Artesa, Guinardó, Mollet, Mataró, Bescanó y esta semana Sant Gibert (Girona). Todo eso en una sola temporada. Pocos conocen la geografía del fútbol como Tabiza, árbitro de Primera Catalana y fútbol base.
¿El fútbol es racista?, le pregunta Carles Ruipérez.
«Pensar que vamos a eliminar de un día para otro el racismo en el fútbol es imposible. Debe convertirse en residual en la sociedad hasta que sea cero. En el fútbol cada vez hay menos. Si vamos décadas atrás estaba muy normalizado insultar. Era una bestialidad. Ahora está más tranquilo y es importante que cada vez que haya un episodio de racismo cause alarma». Lee aquí toda la entrevista.

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2

Jacinto Elá

“Me tiraron cacahuetes; era recogepelotas”

Toda la vida lidiando con el fútbol, para lo bueno y para lo malo: Jacinto Elá (41) vivió la gloria del genio precoz (fue declarado mejor futbolista infantil del mundo a sus 14 años), la indolencia del adolescente y la maldición de las lesiones. Hoy revisa el fútbol desde la perspectiva de la experiencia: escribe libros y postea en su cuenta de Instagram: futbolistapobre.
Sergio Heredia le pregunta: ¿Cómo vive estos episodios racistas en el fútbol?
«Se lo confieso: voy a contracorriente. Por momentos parezco un Tío Tom , un negro domesticado… Pero así es como lo veo: Vinícius se está aprovechando de todo lo que la negritud llevamos tiempo debatiendo. Vinícius no piensa en nada, actúa por mercantilismo, para él no existen los otros, los chinos, otras etnias… Es un rico de 23 años al que nunca le han impedido entrar en una discoteca ni le han negado un alquiler». Lee aquí toda la entrevista

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3

Alberto Edjogo

“El racismo surge del conflicto y en el fútbol hay tensión”

Desarrolló su carrera en el fútbol modesto catalán, valenciano y murciano. Siempre con la amenaza del racismo. Alberto Edjogo aprovecha ahora su actual etapa profesional, desde hace una década en los medios, para alzar la voz.
¿Ha sufrido muchos casos de racismo en el fútbol?, le pregunta Carlos Ruiz.
«En el campo del Hércules un grupo hizo gritos de mono. En Orihuela la policía cerró la puerta para evitar incidentes. En Tortosa una persona mayor me dijo ‘Has venido en patera’. Y la última fue en Roses. Aquel día decidí que era mi último año. No fue clave, pero fue la gota que colmó el vaso». Lee aquí la entrevista completa.

Lee las tres entrevistas

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