La diva de la ópera que volvió de la muerte según Carme Riera

Equipo
By Equipo
5 Min Read

“Cuando uno se hace mayor , la sensación de la muerte es más próxima y piensa más en ella que a los diez años. A mí no es que me preocupe demasiado, pero a veces pienso si hay algo después. Si eres católico lo tienes muy claro; si dudas, lo tienes menos claro”, explica Carme Riera (Palma, 1948), que empieza su nueva novela, Una sombra blanca (Alfaguara/Edicions 62), con una famosa cantante de ópera estadounidense volviendo a la vida tras haber sufrido en escena un ataque cardiaco.

Pero Barbara Simpson no es una cantante cualquiera, es una gran diva con un pasado que debe resolver, más cuando entra en contacto con un médico que estudia científicamente las llamadas “experiencias cercanas a la muerte”, y es a partir de él que Simpson, o Barb, o Baba, hace introspección en su infancia para encontrar la solución: “La cuestión principal de la novela es el retorno de alguien que clínicamente está muerto pero, como en tantos casos, vuelve para cerrar una cuestión pendiente. Y esta cuestión tiene que ver con el trauma infantil sufrido por esta cantante y lo que supone enfrentarse definitivamente a él, pero para poder volver a ese lugar de luz necesita resolverlo”.

“Hemos destrozado y hemos profanado la naturaleza, que era la diosa de la montaña y era la montaña”

La narración lleva al lector primero a la América del sur profunda, durante la época de la segregación racial, donde aprenderá cómo se conocieron sus padres, músicos –y magos– ambulantes que viven en una caravana, con unos inicios muy pobres. Poco a poco la escritora va dejando pistas sobre el mundo que rodea a la protagonista hasta que llega al pueblo inventado de Fosclluc, junto a Deià, en Mallorca. Pero quien transcribe su vida allí no es solo su secretaria, Rose Barnes, sino que la ayuda una escritora mallorquina que se llama… Carme Riera: “Entro en la historia como periodista, que es lo que me habría gustado ser cuando era joven”. La lengua, en catalán, en este punto se aparta del estándar y apuesta por el mallorquín “de época, porque recuerdo cómo se hablaba en los años sesenta en Deià”, una riqueza que reconoce que en castellano ha habido que matizar, que “ha sido más difícil, pero hay repeticiones para mantener la oralidad”.

De hecho, Fosclluc se convierte en una especie de personaje, incluida la montaña del Teix, de donde Riera inventa “la leyenda de la Diosa Blanca”, que contiene algunas claves de la novela. “Hemos destrozado y hemos profanado la naturaleza, que era la diosa de la montaña y era la montaña. Es terrible, caminamos por las montañas tantísimo y solo encontramos plástico y latas. Y gente y gente y gente. Es un drama que no sé cómo se puede arreglar, porque la gente tiene derecho a ir a los lugares. Mi leyenda es piadosa, solo el que cuida de la persona que se ha caído llegará”. También por eso, en el libro “es importante hacer justicia a una persona que ha sido condenada por unos hechos que no cometió, hay culpa y hay redención”, explica Riera, pero teniendo claro que los hijos no tienen que cargar con las culpas de los padres.

Toda la historia tiene que ver también con la memoria y el recuerdo, en cómo a veces nos mentimos o reinterpretamos la realidad para superar el trauma. “Pero de los personajes no creas que sabemos tanto, nosotros, ellos hacen su vida”, asegura la escritora.

Versió en català, aquí

Lee también

Share This Article
Leave a comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *