un largo ‘making of’ y una pequeña obra maestra

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La buena noticia es que Gay Talese sigue en activo. A sus 92 años, este referente del periodismo literario acaba de publicar en España Bartleby y yo, aparecido en EE.UU. el año pasado y que ha traducido Antonio Lozano. Talese no fue incluido por Tom Wolfe en su antología canónica de 1973 El nuevo periodismo, pero sí reconocido en el prólogo como un precursor, particularmente por su utilización “del tono y clima de un relato breve” en su perfil del boxeador Joe Louis de 1962, que marcaba ya una fuerte distancia con la aproximación informativa neutra y distante entonces en boga, contra la que Wolfe arremetía.

Tuve el honor de presentar junto a Toni Iturbe a Gay Talese en una charla en el Col·legi de Periodistes, durante su visita a Barcelona del 2011. Con su cuidada -y más bien recargada- indumentaria, similar a la de Wolfe, estuvo brillante encadenando anécdotas de su larga trayectoria sin dejar mucho hueco para las contrapreguntas. Presentaba entonces su libro recapitulatorio Retratos y encuentros, que publicaba Alfaguara, editorial que ha recuperado varios de sus mejores obras y nos trae Bartleby y yo, vilamatiano título con referencia al interés del autor por personas aparentemente sin, o con muy poca, historia.

⁄ El nuevo libro del periodista dedica 125 páginas a explicar cómo realizó su célebre perfil de Frank Sinatra, de 48

Hay varias cosas para elogiar en este volumen, y algunas discutibles. No parece muy adecuado el subtítulo español, “Retratos de Nueva York”, que no es el de la versión original, ajustada al contenido: “Reflexiones de un viejo escribiente”. Sin duda la ciudad del Hudson tiene tirada, pero resulta que de las tres partes de que consta el libro la central, justamente la más larga, transcurre en Los Ángeles y Las Vegas. 

Esa parte, “A la sombra de Sinatra”, ha dejado a este lector perplejo. Se trata de un extenso “making of” de 125 páginas -de la 91 a la 216- del perfil periodístico más famoso de Talese, “Frank Sinatra está resfriado”, publicado en Esquire en 1966 y celebrado, entre otros detalles, por cómo el periodista construyó su texto pese a, o precisamente por el hecho de que, el cantante se negara a concederle una entrevista ya pactada y que había implicado el desplazamiento de costa a costa. 

En la versión incluida en Retratos y encuentros, “Frank Sinatra está resfriado” -una delicia- ocupa 48 páginas -de la 29 a la 77-. El making of de este texto que Talese brinda ahora tiene una extensión más de dos veces superior a la pieza glosada. Uno entiende que al maestro le quedaran unas cuantas carpetas de apuntes desechados en 1966, pero la recuperación actual, tremendamente prolija en datos y biografías de secundarios en el entorno californiano de La Voz, desde amigos y managers de distinto pelaje a técnicos cinematográficos, camareros de bar o su propia hija Nancy, no está a la altura de su prestigio. Yo no la acabé.

Cubierta de la edición española de 'Bartleby y yo'

Cubierta de la edición española de ‘Bartleby y yo’

En cambio, la primera parte del libro, «Una historia de Wall Street», es fina y entretenida, con apariciones como la de la vedette del cine mudo Nita Naldi, a la que Talese localizó tras una búsqueda telefónica en 80 hoteles de la ciudad, y especialmente la de Alden Whitman, redactor del New York Times pionero en entrevistar a gente notable para preparar con antelación los obituarios que el diario les dedicaría, ex-comunista perseguido en la Caza de Brujas, casado tres veces, a quien el autor convirtió en figura mítica.

La tercera parte se titula “El brownstone del doctor Bartha”. El tal Bartha, un galeno nacido en Rumanía que tuvo éxito económico, compró en 1980 una de esas clásicas casas con fachada de piedra rojiza, y cuando en el 2007 se vio amenazado de desahucio tras un costoso proceso de divorcio, la voló por los aires con él mismo dentro -sic- tras abrir los conductos del gas. 

La historia del 34 Este de la Calle 62 permite a Talese realizar una larga incursión en el pasado urbano hasta la era de los Whitney y los Vanderbilt; en la complicada historia familiar de Bartha; en las vidas de los vecinos, con apariciones como la del alcalde Michael Bloomberg, cliente del cercano restaurante Serafina. Y en el desarrollo posterior del solar, que enamoró por un tiempo a la esposa de un magnate ruso, hasta la construcción del edificio actual. Este extenso reportaje del veterano Talese constituye una magnífica nouvelle urbana de no ficción, una pequeña obra maestra que posiblemente hubiera lucido más en una edición no compartida con otras piezas.

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