“Un solo estado es la solución, no sé cómo podemos separar a judíos y palestinos”

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“Hoy en día, cualquiera que siga hablando de paz en Israel es condenado como un tonto y una persona ingenua”. Hace poco más de una década, a finales del 2013, el escritor israelí Nir Baram (Jerusalén, 1976) visitó Barcelona para presentar Las buenas personas  un éxito internacional con el que el entonces joven novelista se había dado a conocer. Cultura/s habló con él y lo ha vuelto a contactar, ahora vía email, cuando acaba de publicar Al final de la noche (Alfaguara). Crítico entonces y ahora con la política de su país desde una izquierda radical, estos diez años han cambiado muchas cosas, en su vida personal y en la región, con Hamas e Israel en guerra. Baram no es optimista sobre el futuro.

Diez años son una eternidad en Oriente Medio.

En los últimos diez años, Israel se ha vuelto más conservador, y también Jerusalén, mi ciudad y donde está ambientada mi novela. Lo hemos visto, las esperanzas de paz colapsaron, el país se ha derechizado. En Jerusalén todavía hay lugares donde se puede ver a judíos y árabes vivir juntos, sentados en las mismas cafeterías y comprando cosas en las mismas tiendas. Eso siempre fue parte de la vida en Jerusalén y todavía lo es, pero Israel en general se volvió más derechista.

/ “La solución de dos estados es imposible ya, el único plan es una tierra para dos pueblos, democrática, en el que todo el mundo tenga derecho a voto»

Los protagonistas de su nuevo libro, pertenecientes también a su misma generación, hablan de llegar a un acuerdo con los árabes, viajar a sus países, parecía inminente. ¿Es posible seguir teniendo esperanza?

Hoy en día es muy difícil seguir hablando de esperanza. Yonathan y Yoel están en su juventud en los noventa, cuando los sueños eran posibles y el viento de la paz parecía eterno. Ahora ha pasado mucho tiempo y aquellos años están lejos. Uno podría seguir esperando, pero es muy difícil mantener la fe cuando ves que en los últimos veinte años dejamos de buscar la paz y simplemente queremos tranquilidad, pues bien, no podemos tener tranquilidad sin paz.

¿Sigue siendo posible la solución de los dos estados?

Realmente no veo cómo podemos separar completamente a judíos y palestinos. Ambos están mezclados de una manera muy difícil de disgregar. El único plan que puedo ver es una cierta forma de un único estado, democrático, en el que todo el mundo tenga derecho a voto; podría ser una tierra para dos pueblos con fronteras abiertas y libre circulación para todos. La solución de dos estados, tal como la conocemos, me parece imposible de implementar. Yo la apoyo, pero creo que estamos más cerca de una solución de un solo estado.

/ “La izquierda occidental minimizó los crímenes de Hamas, que son los que han llevado a esta guerra”

¿Cómo afectará esta guerra a los más jóvenes? Existe una desconfianza hacia los palestinos por un lado y un odio hacia los judíos por el otro. ¿Cómo crecerán estas generaciones?

Desafortunadamente, crecerán desconfiando y odiándose mutuamente. Creo que es inevitable. Los jóvenes judíos y los jóvenes palestinos no se encuentran en los mismos espacios y no se conocen. Cuando no conoces a una persona o a toda una nación, es fácil odiar y desconfiar. Se conocen solo como enemigos y nada más. Ese es un gran problema cuando piensas en el conflicto, que las generaciones jóvenes nunca se han tenido la menor relación, nunca han hablado, nunca han aprendido a escucharse mutuamente, y no ven al otro lado como un ser humano completo con deseos y aspiraciones.

Crecer en Jerusalén durante la intifada

‘Al final de la noche’ narra la historia de una amistad a través de un escritor que, tras una feria literaria, se da cuenta de que no puede volver a Israel. Presente y pasado se entrecruzan, los dos adolescentes protagonistas hacen su vida en el Jerusalén de la primera Intifada con el fondo del conflicto, las chicas y el instituto, la sinagoga, las explosiones en autobuses judíos, las incursiones de los judíos en los barrios árabes, los soldados que vuelven de permiso y la admiración que despiertan en los pequeños, el racismo… “La primera intifada tuvo un gran impacto en mi generación. Antes de que ocurriera, no estábamos al tanto de todos estos sentimientos de los palestinos; de repente, comenzamos a hacer preguntas: ¿qué quieren, quiénes son en términos de identidad? Como niño, todavía recuerdo la sensación de que algo horrible estaba sucediendo, que nosotros no comprendíamos”.

Después de los ataques de Hamas del 7 de octubre, un grupo de intelectuales israelíes, incluidos David Grossman y Yuval Noah Harari, acusaron a la izquierda occidental de insensibilidad hacia las víctimas de aquel país.

Estoy de acuerdo en que en este caso la izquierda occidental minimizó aquellos acontecimientos y no puso el suficiente foco en los crímenes que Hamas cometió ese día. Los crímenes de Hamas fueron los han llevado a esta guerra y no el hambre israelí de más territorios o todo tipo de ideas diferentes. Pero de la misma manera creo que ahora también debemos ser conscientes del sufrimiento en Gaza y terminar la guerra lo antes posible.

¿Mantiene su relación personal con escritores palestinos pese a la guerra?

Sí, es posible tener una amistad. Todavía mantengo contacto con mis amigos árabes. Algunos de ellos son escritores y poetas. Creo que debemos ser conscientes del hecho de que tener un amigo israelí es un problema para ellos, desde el punto de vista de los suyos. Pero es muy importante recordar siempre que estamos hablando de seres humanos y estas amistades siempre te ayudan a tenerlo presente.

Nir Baram Al final de la noche Alfaguara Traducción de Ayeleth Nirpaz 344 páginas 20,80 euros

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