El cónclave de los fieles de la novela negra

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Domingo 7 de febrero. Diez de la mañana. Chapelle de la Trinité, primera iglesia de estilo barroco que se construyó en Lyon, entre 1617 y 1622. Centenares de fieles abarrotan los bancos. La oficiante del acto contempla embelesada a la multitud y se dirige a ella con las siguientes palabras: «Guau, cuánta gente, parece un domingo en misa hace ya muchos años». Cabe remarcar «parece», no se engañen. Los ahí reunidos no han acudido a que les suelten un sermón, a buscar la absolución de sus pecados o a rezar, sino a escuchar a dos estrellas de la novela negra americana, Dennis Lehane y A.S. Cosby, debatir sobre el sexagésimo aniversario de la Ley de los Derechos Civiles de Estados Unidos. Estamos en Lyon, esto es el Quais du Polar, el festival dedicado al género negro más importante de Europa -y se podría argumentar que del mundo, si tomamos el entusiasmo colectivo como vara de medir- y aquí la literatura de crímenes es sin duda una religión.

Cada primavera, esta ciudad mediana a orillas del río Ródano y cercana a los Alpes, referente de la gastronomía francesa y cuna de Antoine de Saint-Exupéry y de los hermanos Lumière, se transforma en la Meca del aficionado a lo que los locales llaman polar. La vigésima edición, que se celebró entre el 5 y el 7 de abril, ha contado con ciento treinta y cinco invitados de quince países, convocado a más de cien mil personas a su impresionante y ecléctica oferta de actos y actividades, y la red de librerías independientes de la región metropolitana ha recaudado más de 330.000 euros. Sin embargo, esto no son más que cifras. Hay que verlo para creerlo, el ambiente es el de tres jornadas de Sant Jordi consecutivas por las arterias más concurridas de Barcelona. 

Lectores descubren las novedades en el Quais du Polar de Lyon

Lectores descubren las novedades en el Quais du Polar de Lyon

Sandrine Thesillat

La imagen más omnipresente: la cola serpenteante. Colas con número para la mayoría de charlas y mesas redondas porque la gente comienza a tomar posiciones media hora antes, colas para obtener una firma que requieren de la paciencia de un santo… «Me habían hablado muy bien del festival, pero esto supera mis previsiones, es realmente impresionante», apunta el novelista de la Ciudad Condal Aro Sáinz de la Maza, creador de la serie dedicada al inspector Milo Malart, que en España publica Destino y en Francia traduce Actes Sud, único representante español este año junto al también barcelonés Jordi Lafebre, ilustrador y autor de cómics, de larga trayectoria en el mercado franco-belga y al que Norma acaba de publicar la novela gráfica Soy su silencio. 

En una mesa, la autora brasileña Patricia Melo hablará de cómo la ayahuasca, la bebida medicinal con efectos alucinógenos elaborada por diversas comunidades indígenas de América Latina, permite a sus degustadores comunicarse con los dioses a través de un elaborado ritual. Y esta es la sensación que uno tiene paseando por el Quais du Polar, que la ciudad vive inmersa en un ritual de conexión profunda con unos autores a los que venera como a dioses, o quizá como a algo más terrenal en palabras de Lehane: «en Lyon es el único lugar del planeta en el que me han tratado como a una estrella del rock».


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Lara Gómez Ruiz

Ilustración para la sección de Cultura de

Esta fiebre colectiva se explica desde el momento en que los organizadores han conseguido atraer al festival a todo tipo de público, no solo al estrictamente interesado en la novela policíaca, la novela negra y el true crime, empezando por la posibilidad de disfrutar de la grandeur arquitectónico-histórica de la urbe al abrir sus salas nobles, rebosantes de espejos, lámparas de araña, cortinajes, baños de oro y estuco, para los actos principales (Hôtel de Ville, Ópera National, Palais de la Bourse…). 

Más relevante, a la oferta tradicional de encuentros con los autores se suma una descomunal oferta de conocimientos + entretenimiento muy atractiva: escape rooms y murder parties (ejemplo divertido: descubre quién se ha llevado la cabeza de Medusa del Museo de las Réplicas), conciertos de música clásica, rock y electrónica con elementos criminales, representaciones teatrales basadas en episodios destacados de la crónica negra local, clases magistrales sobre ciencia forense, tours por los rincones oscuros de la ciudad, talleres de escritura de novelas y series de televisión, cuentacuentos noir para niños de 7 a 12 años, conferencias de expertos en cibercriminalidad y expolio artístico de la Interpol (cuya sede está en Lyon), playformances de videojuegos, combates de traducción de textos, brunches inspirados en ágapes presentes en libros…

La escritora Donna Leon durante el festival Quais du Polar de Lyon

La escritora Donna Leon durante el festival Quais du Polar de Lyon

Sandrine Thesillat

Ahora bien, el seguimiento más estrictamente literario, o llamémoslo tradicional, del festival, es decir, la asistencia a las mesas redondas y los debates con escritores y periodistas permite tomarle el pulso al género criminal en sus múltiples ramificaciones. Y en tanto que las ficciones y los ensayos de investigación constituyen un reflejo de los males del mundo, esto significa atender a nuestros problemas más urgentes y perversiones más inquietantes y jamás superadas. 

Los temas estrella de esta edición han sido lo que la novelista americana Megan Jennett, creadora de una camarera/asesina en You Know Her que va emasculando hombres y cortándoles la lengua como remedio drástico contra el mansplanning, bien definió como «los rabiosos deseos por aniquilar a la mujer de mil formas distintas» -patriarcado, violencia sexual, feminicidio…-; el cambio climático entendido como crimen contra la humanidad que perpetran con impunidad las grandes corporaciones bajo la pasividad de los gobernantes; el auge de extremistas y lunáticos con comportamientos cada vez más violentos (homófobos, transfóbicos, racistas, negacionistas, terraplanistas, supremacistas, complotistas, sectarios…), y la Inteligencia Artificial, sus amenazas a la creatividad y los derechos de autor, pero también su sugerente explotación en tramas noir (la francesa Sophie Laubiére, por cierto, ha ido a contracorriente e imaginado una de benévola y maternal en Obsolète, donde también fabula con una brazalete de regulación hormonal para adolescentes. El escocés Peter May, por su parte, confesó haber enviado una grabación con un avatar suyo hablando danés a una entrega de premios en Copenhague y que coló…).

Christine Ferniot conversa con el autor estadounidense Dennis Lehane, invitado del festival Quais du Polar, que celebra su 20ª edición en Lyon

Christine Ferniot conversa con el autor estadounidense Dennis Lehane, invitado del festival Quais du Polar, que celebra su 20ª edición en Lyon

Sandrine Thesillat

Quais du Polar 2024 supuso así una arborescente y detallada radiografía de las zonas de sombra globales, un corcho de esos que cuelgan en las comisarías de policía, solo que de tamaño descomunal para acoger infinitas fotografías de casos abiertos, un ágora turbulenta en la que descubrir que la población sami está siendo expulsada de sus tierras en el norte de Suecia -país que, dicho sea de paso, tiene más incels per cápita del mundo y donde se publica una media de ¡trescientas! novelas negras al año-para que se enriquezcan los grandes productores foráneos de energía eléctrica, que las compañías de seguros se niegan a cubrir viviendas del sur de California ante el creciente riesgo de incendios, que en Islandia cuatro de cada cinco bestsellers son novelas negras, que John Grisham opina que no hay más candidatos presidenciales a las elecciones de su país porque «los capacitados e inteligentes no quieren exponerse a un sistema político que ha perdido todo rastro de civismo», o que en materia de relaciones exteriores Francia esconde muchos cadáveres en el armario, como venta de submarinos a Pakistán o ayuda al régimen sudafricano del apartheid para obtener la bomba atómica.

Volviendo al principio. La cita tuvo un cariz religioso en muchos sentidos. Se debatió ampliamente sobre el bien y el mal, la culpa, el perdón, la redención. Dennis Lehane declaró: «Cuando dejas de creer en Dios, abres la puerta a creer en cualquier cosa». A.S. Cosby declaró: La única Iglesia que hay son tus actos». Jo Nesbo declaró: «El género negro aborda cuestiones morales, de la comunidad, ocupa el lugar de la literatura religiosa». Lyon acoge a peregrinos del camino de Santiago y a fanáticos del noir. Quizá no sea una coincidencia.  

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