La inflación se dispara al 3,5% en EE.UU. y enfría la expectativa de recortes de los tipos de interés

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Si el mercado laboral es muy resistente en Estados Unidos, la inflación va en paralelo en esa tozudez. Los precios subieron un 3,5% en marzo en la comparación anualizada, más de lo previsto por los analistas, que calculaban una subida pero hasta el 3,4%, por lo que se ha registrado un repunte más pronunciado de lo calculado.

Esto supone el segundo incremento consecutivo, tras el 3,2% de febrero (por el 3,1% en enero), y esto refuerza la cuestión sobre cuánto tiempo más tardará la Reserva Federal (Fed) en revisar a la baja los tipos de interés, en el nivel más alto (5,25-5,50%) en 23 años. Cada vez hay más dudas sobre su calendario, a la par de que aumenta su preocupación de que el progreso por rebajar la inflación se haya estancado.

El índice de precios al consumo, medida amplia del coste de bienes y servicios en todo el espectro económico, aumentó un 0,4% comparado a febrero. Los analistas apostaron por un 0,3%. Si se excluyen los elementos más volátiles como la energía y los alimentos, la inflación subyacente se aceleró un 0,4%, con lo que llegó al porcentaje de un año al otro del 3,8%, cuando las estimaciones eran del 0,3% y el 3,7%

Los inversores, ávidos a la espera de esos recortes, ya han rebajado sus expectativas. Si en el 2023 auguraron hasta seis o siete tijeretazos a lo largo de este año, ahora se baja a tres en plan muy optimista. También se va retrasando la fecha de inicio. Descartado marzo, las proyecciones se sitúan ahora en junio, aunque este nuevo dato puede hacer que los gobernadores del banco central estadounidense se lo replanteen y lo aplacen hasta septiembre.

Incluso uno de sus dirigentes insinuó esta semana que, dado que no hay manera de llegar al objetivo del 2%, los recortes se podrían aplazar hasta el 2025. Los parqués están muy nerviosos y, ante estos augurios, la bolsa de Nueva York lleva unos días muy volátiles, con tendencia a la baja.

Nada más conocerse el dato de la inflación, el mercado de futuros cayó 300 puntos, muestra de la frustración experimentada por los inversores, que temen una postura recalcitrante de la Reserva Federal.

Así que este informe surge con los mercados al borde del precipicio mientras que la Fed expresa cautela sobre la dirección de la política monetaria. Sus dirigentes no paran de repetir las llamadas a la paciencia respecto a soltar rienda en su táctica restrictiva con la afirmación de que todavía no observan suficientes pruebas de que la inflación está en una ruta consolidad hacia su ansiado 2%.

Pero tampoco se les escapa, como ha reiterado Jerome Powell, presidente de la Fed, que si bien levantar el freno antes de tiempo puede provocar una recaída, mantener la contención más de lo necesario también representa un riesgo peligroso. De nuevo surge el especto de la recesión.

El coste de la vivienda y la energía actuaron como los factores decisivos en este incremento. El precio de la energía subió un 1,1%, tras una subida del 2,3% en febrero, mientras que el gasto residencial, que significa algo más de un tercio de influencia en el índice de precios, se disparó un 0,4% respecto a febrero, hasta un 5,7% más respecto a hace un año.

Las expectativas de que la vivienda se desacelere a lo largo del año es una cuestión central para la tesis de la Fed de que la inflación se enfría lo suficiente y, por tanto, permita un recorte de los tipos de interés.

El precio de los alimentos subió un 0,1% respecto a hace un mes, lo que da un total anual del 2,2%. El cuidado sanitario ascendió un 0,6%.

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