La interpretación castellana de España no nos ha venido bien. Me preocupa que ahora se haga desde Madrid

Equipo
By Equipo
5 Min Read

Ha sido conocido como el hombre tranquilo, el hombre del talante, y, también, como Bambi y Sosomán. Pero como José Luis Rodríguez Zapatero recuerda en su nuevo libro, nacido de las conversaciones con Màrius Carol, antes de ser famoso fue, durante mucho tiempo, el nieto del capitán Lozano. Ese capitán republicano que la noche antes de su fusilamiento el 18 de agosto de 1936 en Puente Castro escribió una breve carta: “Muero inocente y perdono, pido a mi familia que también perdone. Nunca fui un traidor a la patria y mi único credo fue el amor al bien republicano, un ansia infinita de paz y el mejoramiento de lo humilde”. Pocas veces se habrá podido afirmar de nadie con más certidumbre que somos nuestra biografía.

La carta y el recuerdo del abuelo fusilado abren Crónica de la España que dialoga (Navona), un libro que ayer se presentó en el Ateneo de Madrid con póker de ministros (María Jesús Montero, Félix Bolaños, Pilar Alegría, Ana Redondo), pero también con Miguel Sebastián, Cándido Méndez, Magdalena Valerio, Pepiño Blanco y hasta el presidente de la RAE, Santiago Muñoz Machado. Y Jaume Roures, propietario de Navona y quien tuvo la idea del libro. Un volumen de conversaciones cuyo título, ironizó Carol, es hoy “un oxímoron, porque el diálogo no está de moda en España. Hoy la política de este país está más en la embestida”. Un diálogo que dijo, para Zapatero no era tanto el medio como un fin en sí mismo.

«Rubalcaba llamó de madrugada. Thierry decía haber puesto 8 bombas y no iba a revelar dónde sino hablaba por teléfono conmigo»

Ana Pastor ejerció de maestra de ceremonias junto a Zapatero y el ex director de La Vanguardia, al que felicitó por recoger en el libro “un montón de cosas que no habíamos logrado sacar al presidente en muchos temas”. Como el fin de ETA. Zapatero rememoró una escena de thriller en el dormitorio de la Moncloa, con una llamada de Rubalcaba en la madrugada, con su esposa Sonsoles preguntando qué pasaba y el ministro del Interior explicándole que Thierry, líder de ETA, decía haber puesto 7 u 8 bombas por el país y no iba a revelar dónde estaban sino hablaba por teléfono con Zapatero. “No fue una decisión fácil”, recordó, “pero me fiaba mucho de Alfredo, que recetó calma. Aún así había un espacio de incertidumbre, y si hubieran comenzado a explotar bombas habría sido muy duro”.

También evocó como en ese momento en el que parecía posible el fin de ETA el rey emérito ejerció de mediador entre Rajoy y él por las negociaciones. Y les reunió: “No fue ni bien ni mal. Estando Rajoy, tampoco es extraño”, ironizó Zapatero, que contrapuso la actitud de Rajoy en su investidura en 2004 –“no hubo ni una línea de deslegitimación hacia mi victoria”– con lo que sufre Sánchez. De hecho, explicó que el día que oyó a Feijóo “que Sánchez trataba mejor a los verdugos que a las víctimas le pedí a mi secretaria limpiar mi agenda: nos íbamos a dedicar a las elecciones”. Y remarcó que “contra ETA tuvimos una victoria limpia que ha permitido por fin después de dos siglos tener en nuestro país más de diez años sin violencia política”.

«Las muertes de gente inocente en Gaza van a dejar huella en todos, puede ser un antes y un después, como la intervención ilegal en Irak”

Zapatero no quiso dejar sin condenar otra violencia, la de Israel, y el doble rasero que está usando Occidente –“esas muertes de gente inocente en Gaza van a dejar huella en todos, puede ser un antes y un después, como la intervención ilegal en Irak que convirtió Oriente Medio en un desastre”. En política interior, repitió que “la amnistía es muy buena para el país” y reivindicó una España plural: “Durante mucho tiempo hubo una interpretación estrictamente castellana de España que no nos ha venido bien. Y me preocupa que ahora esa interpretación de monopolio de España se haga desde Madrid. Necesitamos una interpretación española de España, de su diversidad”

Share This Article
Leave a comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *