El Rebollar, el rincón salmantino de bosques y dialectos relictos

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En la esquina más suroccidental de la provincia de Salamanca se halla la comarca tradicional de El Rebollar. Es el extremo de la sierra de Gata antes de la frontera con Portugal. El nombre hace referencia a sus extensos bosques de robles melojos (Quercus pyrenaica), una de las mayores manchas de esta especie de toda Europa. También se le conoce como rebollo, de ahí el topónimo.

Cincuenta mil hectáreas de este territorio están protegidos por la ley, para preservar su increíble valor ecológico. Además de los bosques de rebollo hay otras especies botánicas como encina, pino resinero, pino albar, sauce, aliso y fresno. Estas dos últimas se encuentran asociadas a los cursos de agua, formando bosques de ribera intactos que regulan el cauce de los ríos y son refugio de multitud de animales. Además, suelen adoptar la llamada por los biólogos “forma de galería”. Es decir, que los ejemplares de ambas orillas son tan frondosos que acaban creando una cúpula que preserva de la entrada de luz y del calor el entorno fluvial. Ello se puede apreciar especialmente en ríos como el Águeda.

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En el aspecto faunístico, El Rebollar vuelve a destacar, pues en ese territorio se han registrado 229 especies animales diferentes. Entre ellas, algunas muy amenazadas como la nutria, el águila real, el alimoche o la cigüeña negra. Además de reptiles escasos –y que más vale contemplar a distancia– como la víbora hocicuda.

El punto culminante del Rebollar es la montaña de la Peña Canchera, de 1.592 metros sobre el nivel del mar. Todo este entorno magnífico se convierte en un campo de juegos sensacional para los senderistas, que cuentan con más de 200 km de caminos bien señalizados para ir conociendo estos paisajes de gran valor ecológico.


La despoblación humana de esta tierra limítrofe entre Castilla y León y Extremadura parece imparable, y tan extenso territorio es habitado por poco más de dos mil personas. A cada nueva estadística, el censo baja. Y eso que las localidades son extraordinariamente atractivas. El Bodón, Casillas de Flores, Fuenteguinaldo, Martiago, Navasfrías, El Payo, Peñaparda o Villasrubias tienen suficiente patrimonio arquitectónico y artístico como para merecer mayor atención turística. Sin embargo, un clima rudo en invierno y unas comunicaciones deficitarias alimentan la sangría de gente que continuamente se marcha a vivir a ciudades con más comodidades.

Para los amantes de las curiosidades culturales, El Rebollar tiene un aspecto de valor incalculable: es el último reducto de un dialecto altoextremeño conocido en la zona como Paira d’El Rebollal. Se calcula que solo los habitantes de esta comarca –más quienes han emigrado, que seguramente serán los últimos transmisores de este habla particular– utilizan dicha manera de expresarse. Se trata de una variante de la lengua asturleonesa, que cuenta con tenaces activistas en su lucha por no desaparecer, pero con poco o ningún apoyo institucional.

En la última semana de julio se celebra en Peñaparda la fiesta del Panderu Cuadráu

En la última semana de julio se celebra en Peñaparda un acontecimiento cultural que pone en contacto con la Paira. Se trata de la fiesta del Panderu Cuadráu, un instrumento musical propio de esta zona que tradicionalmente han tocado las mujeres y que se halla tan en peligro de extinción como la propia habla de sus practicantes.

El Rebollar, pese a su aislamiento, se halla a tan solo media hora en coche de Ciudad Rodrigo, tomando la carrretera CL-526. Desde Extremadura, la ciudad de referencia es Plasencia, a una hora y cuarto por la EX-109.


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