Gabarra y fiesta histórica del Athletic por las calles de Bilbao

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Asomaba Endika por la ría de Bilbao. Se dejaba ver Liceranzu. Y no era 1984. Los héroes pretéritos del Athletic Club, campeones de la Liga y la Copa hace 40 años, surcaron este jueves las aguas a bordo de un barco que seguía a la esperadísima gabarra, donde viajaban sus dignos sucesores: los nuevos campeones de la Copa. 

El pasado y el presente de la centenaria entidad vasca se conjugaron este jueves en una histórica celebración por el título copero que congregó a cientos de miles de personas, la mayor concentración jamás vista en Euskadi. Varias generaciones de aficionados del equipo, llegados desde todos los rincones, se entremezclaron para teñir de rojiblanco el recorrido de los campeones. Desde niños a personas de avanzada edad, hasta ahora los únicos que recordaban la anterior jornada de gloria en los fructíferos años ochenta.

Una canción popular es la culpable de la imagen que este jueves se vio entre Las Arenas, inicio del recorrido, y la Diputación de Vizcaya, pasando antes por Getxo, Portugalete, Leioa, Sestao, Erandio y Barakaldo. “Por el río Nervión bajaba una gabarra rúmbala, rúmbala, rum”, decía parte de la estrofa de una coplilla sobre el Acero Club de Olabeaga, que tras ganar el campeonato de España B en 1924 sacó por primera vez la gabarra por la ría. La tonadilla se quedó grabada en la cabeza de Cecilio Gerrikagoitia, directivo del Athletic en los ochenta e impulsor de esta peculiar forma de celebración para los de San Mamés. 

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Los aficionados se agolpan al paso de la gabarra con los jugadores del Athletic. 

ANDER GILLENEA / AFP

El Athletic aparcó los Land Rover y los camiones, vehículos que utilizaban antes para festejar los títulos, y se subió en la icónica gabarra, construida en 1960 y rebautizada como Athletic. La embarcación dejó de transportar metales, bloques de hormigón y carbón para llevar primero a los campeones de la Liga del 1983 y después a los del doblete un año después.

Tras cuatro décadas, el vetusto barco, aparcado durante años en el Museo Marítimo de Bilbao y rehabilitado en el 2021 con una inversión de 200.000 euros, se engalanó para brindar a los pupilos de Ernesto Valverde su merecido capítulo en la historia del club. El capitán Iker Muniain volvió a ser el maestro de ceremonias de una plantilla que estuvo acompañada del mítico exportero Chopo Iribar. Los 18,5 metros de eslora de la gabarra fueron el centro de una comitiva naval que arrastró a cientos de embarcaciones de todo tipo, entre ellas la de Iñigo Martínez, jugador del Barça y exjugador del Athletic.

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La gabarra transporta a los jugadores del Athletic por la ría de Bilbao durante la celebración de la Copa. 

Caty Caballero / EFE

Entre otros, De Marcos, Yuri y un descamisado Nico Williams, por el sol que acompañó la jornada, encadenaron cánticos y ofrecieron la Copa a los aficionados que llenaron todos los márgenes de la ría, los balcones y los terrados de muchos edificios. Altos Hornos, el Puente Colgante, el estadio de San Mamés o el museo Guggenheim fueron testigos de la apoteosis athleticzale. “Estamos locos, me tengo que pellizcar al ver todo esto”, dijo Iñaki Williams en plena navegación fluvial.

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Los capitanes Muniain y De Marcos levantan la Copa en el Ayuntamiento junto al entrenador Valverde. 

ANDER GILLENEA / AFP

Amarrada la gabarra al muelle, la fiesta aún aumentó más los decibelios si cabe cuando los leones accedieron a pie a la escalinata del Ayuntamiento, donde un aurresku enlazó los festejos con la tradición vasca. Tras ser recibidos por el alcalde, Juan María Aburto, los jugadores pudieron dirigirse a la afición. “No os hacéis una idea lo que pesaba la responsabilidad. Nos merecemos esta celebración. No hace falta ganar para presumir de esta filosofía única. Y los títulos nos dicen que estamos en el camino correcto”, dijo Muniain dentro del consistorio, aclamado al grito de presidente, antes de salir al balcón con el resto de la plantilla para recibir otro baño de masas de los miles de hinchas congregados en ese punto.

“Somos el club más fascinante del mundo, eso seguro”, explicó por su parte Valverde, mientras que Iñigo Lekue dedicó el título “a personas muy importantes” que le “han inculcado el sentimiento por el Athletic”, algunas fallecidas como su padre. “Todavía no me he despertado del sueño. ¡Aúpa Athletic!”, gritó el MVP de la final, Nico Williams, en la ronda de discursos y cánticos de todos los jugadores. Después llegó la parada en la Diputación, donde, de nuevo con más parlamentos de los futbolistas, se puso el epílogo a un día, el 11 de abril del 2024, que el Athletic y su parroquia llevaban 40 años esperando

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