Muere O. J. Simpson, el exjugador de fútbol acusado de matar a su exmujer, a los 76 años

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O. J. Simpson ha muerto a los 76 años, según ha anunciado su familia a través de las redes sociales. El exjugador de la NFL fue condenado por doble asesinato de su exmujer y su amigo en 1994. El exestrella de la Liga Nacional de Fútbol Americano ha fallecido a causa del cáncer de próstata que padecía.

«El 10 de abril, nuestro padre, Orenthal James Simpson, sucumbió a su batalla contra el cáncer. Murió rodeado de sus hijos y nietos. Durante este tiempo de transición, su familia le pide que respete sus deseos de privacidad y gracia», han escrito sus allegados para comunicar la noticia.

El exjugador protagonizó uno de los juicios más mediáticos de Hollywood de la década de los 90. Fue acusado de matar a su exmujer y a su amigo, amante de esta, para finalmente terminar siendo absuelto por un jurado de Los Ángeles en lo que los medios de comunicación estadounidenses denomiraron «el juicio del siglo».

Simpson evitó la cárcel al ser declarado inocente de las muertes por apuñalamiento en 1994 de su exesposa Nicole Brown Simpson y su amigo Ronald Goldman en Los Ángeles. Cumplió posteriormente nueve años en una prisión de Nevada tras ser condenado en 2008 por 12 cargos de robo a mano armada y secuestro a punta de pistola de dos vendedores en un hotel de Las Vegas.

Apodado «The Juice», Simpson fue uno los populares atletas de finales de los años sesenta y setenta. Superó una enfermedad infantil para convertirse en un electrizante corredor de la Universidad del Sur de California y ganó el Trofeo Heisman como mejor jugador de fútbol universitario. Tras una carrera de récord en la NFL con los Buffalo Bills y los San Francisco 49ers, ingresó en el Salón de la Fama del Fútbol Profesional. Simpson convirtió su estrellato futbolístico en una carrera como presentador deportivo, publicista y actor de Hollywood en películas como la serie «La pistola desnuda».

Todo cambió después de que Nicole Brown Simpson y Goldman aparecieran fatalmente acuchillados en una escena sangrienta frente a su casa de Los Ángeles el 12 de junio de 1994.

Un juicio televisado y seguido por Bill Clinton

El exjugador se convirtió rápidamente en sospechoso. Se le ordenó entregarse a la policía, pero cinco días después de los asesinatos huyó con un antiguo compañero de equipo. Lo que siguió fue uno de los juicios más notorios de la América del siglo XX y un circo mediático. Lo tenía todo: un acusado famoso y rico; un hombre negro acusado de matar a su ex mujer blanca por celos; una mujer asesinada tras divorciarse de un hombre que la había golpeado; un «dream team» de abogados defensores carismáticos y caros; y una gran metedura de pata de los fiscales.


O. J. Simpson y su exmujer Nicole Simpson


reuters

Simpson, que al principio del caso se declaró «absolutamente inocente al cien por cien», saludó a los miembros del jurado y pronunció las palabras «gracias» después de que el jurado, compuesto en su mayoría por 10 mujeres y dos hombres de raza negra, le absolviera el 3 de octubre de 1995.

Los fiscales argumentaron que Simpson mató a Nicole en un ataque de celos y presentaron numerosas pruebas de sangre, pelo y fibras que vinculaban a Simpson con los asesinatos. La defensa alegó que el famoso acusado había sido incriminado por policías blancos racistas.

El juicio conmocionó a Estados Unidos. En la Casa Blanca, el Presidente Bill Clinton abandonó el Despacho Oval y vio el veredicto en el televisor de su secretaria.

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