El Espanyol se olvida del gol en Leganés

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Más tensión que fútbol, más nerviosismo que brillantez. Los dos mejores equipos de la Segunda División (son primero y segundo) disputaron una auténtica guerra con mil batallas en la que, milagrosamente, salieron indemnes los porteros. Ambos se olvidaron de los goles, aunque los dos los merecieron. El Espanyol llegó a disponer de un penalti, pero el colegiado lo anuló a instancias del VAR de manera poco explicable. Suma el Espanyol un punto en el campo del líder. Algo que no sería una mala noticia si no fuese porque vuelve a poner en juego el puesto de ascenso directo. Con todo, la media inglesa, ganar en casa y empatar fuera, ha servido para colocar al equipo en una gran disposición para lograr el objetivo, que sigue intacto.

El Espanyol tenía dos bajas de mucha entidad por las sanciones de Puado y Aguado, expulsado con roja directa frente al Albacete. Resolvió Manolo González que Keidi Bare entrase en el doble pivote y que el joven Gastón Vallés, el hombre milagro de este equipo llegado en enero, formase pareja de ataque con Braithwaite. En Leganés no han olvidado al danés, que vivió y jugó dos años en Butarque, en ese tiempo anotó 13 goles en todas las competiciones. El delantero fue recibido con insultos por el público local, que no guarda buen recuerdo de él por marcharse al Barça en el mercado de invierno.

El colegiado señaló un penalti sobre Melamed pero lo anuló a instancias del VAR

El partido era tenso. Y grande. En el ambiente, ensordecedor en una gradas abarrotadas, se respiraba la importancia del duelo. Un triunfo de los locales les daba medio ascenso, pero no variaron el plan con el que conquistaron Cornellà, de esperar con una defensa de cinco y salir a la contra. Su verticalidad les concedió mayor sensación de peligro y suyas fueron las mejores ocasiones en el primer tiempo, sobre todo un remate de cabeza de Diego García que se topó con el poste.

El partido careció de ritmo en muchas fases. El respeto era máximo y nadie quería arriesgar demasiado. Las opciones del Espanyol se basaron en una presión tras pérdida en terreno rival que le concedió un par de buenas llegadas, una de ellas terminó con un disparo desviado de Braithwaite. En la otra Nico Melamed fue derribado por el portero en un mano a mano y el árbitro señaló penalti. Incomprensiblemente el VAR llamó al colegiado y este rectificó su decisión por considerar una falta del jugador blanquiazul.

En el segundo acto no desapareció la prudencia, pero el Espanyol mostró más intención de ir a por el partido. Sin embargo, a lo largo de toda la noche careció de la finura necesaria para acertar en el último pase. Melamedm el más activo, lo probó con varios disparos lejanos que se marcharon desviados. Poco a poco las áreas fueron ganando protagonismo. El Leganés amenazaba en oleadas con mucho peligro. Raba tuvo el gol en un centro de Nyom, pero no pudo controlar el balón. El partido ganó pulsaciones con el paso de los minutos. Diego García probó a Joan García con un disparo cruzado dentro del área. Respondió el Espanyol con una cabalgada de Jofre que dejó solo a Melamed ante el portero, pero su disparo se marchó, por enésima vez, alto. El partido estaba para el que tuviese una pizca de acierto.

El árbitro volvió a tomar protagonismo y subir los decibelios. Expulsó a Manolo González, que no encontró explicación para lo sucedido y el Espanyol se fue del partido. La tensión aumentaba y nadie renunciaba a la victoria. Pero en los minutos finales el carrusel de cambios hizo que ambos guardasen la ropa y se conformasen con el punto, que sirve más al Leganés que al Espanyol.

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