Siete tesoros patrimonio de la humanidad en África

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África es un continente todavía muy desconocido para los europeos. A pesar de sus dimensiones -ocupa más de 30 millones de km2, tres veces más que Europa- y de su extraordinaria diversidad, existe una imagen preestablecida, asociada a paisajes áridos y construcciones sencillas recientes, que no se ajusta a la realidad. Integrada por 54 países y numerosas etnias y culturas, África es sinónimo de contrastes en su acepción más amplia. Ciudad del Cabo, una de las ciudades más bonitas de la región, el desierto del Sáhara o la majestuosidad del Atlas representan algunas de sus imágenes más conocidas.

Sin embargo, el continente atesora otros lugares excepcionales; rincones que por su riqueza histórica o natural requieren ser preservados del deterioro y la destrucción. Son 147 sitios catalogados como patrimonio de la humanidad por la Unesco. Entre ellos reconocemos como los más icónicos los parques nacionales de Garajonay o del Teide, el Kilimanjaro, las medinas de Fez, Marrakech, Túnez o Tetuán o las pirámides de Guiza -consideradas una de las siete maravillas del mundo moderno-. Pero  hay algunos sitios menos populares y no por ello menos excepcionales, que posiblemente ni siquiera imaginabas que existieran. Queremos compartir siete de ellos contigo ¿Nos acompañas?

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Mali

Ciudad antigua de Djenné

Gran mezquita de Djenné, Mali

Gran mezquita de Djenné, Mali

Getty Images/iStockphoto

Situada en el delta interior del río Níger, en la zona central de Mali, la ciudad de Djenné, una de las más antiguas de África occidental, permanece ajena al paso del tiempo. Sus orígenes se remontan al 250 a.C., pero fue entre los siglos XV y XVI cuando adquirió mayor notoriedad, al convertirse en uno de los núcleos comerciales más importantes de la región y en un eslabón de la ruta transahariana del oro. Por ende, se erigió en un foco de propagación del islam. 

En la actualidad se conservan alrededor de dos millares de viviendas tradicionales construidas de adobe sobre pequeños cerros para protegerlas de las inundaciones. Entre los edificios más destacados sobresale la gran mezquita, la mayor edificación sagrada del mundo hecha de barro. 

Mauricio

Paisaje cultural del Morne

Morne, patrimonio de la humanidad desde 2008

Morne, patrimonio de la humanidad desde 2008

Getty Images/iStockphoto

Enclavada en pleno Índico, al sudoeste de la isla de Mauricio, sobresale la montaña del Morne, en un archipiélago tristemente célebre por su pasado ligado a la esclavitud. Y es que durante el siglo XVIII y principios del XIX, su relieve prácticamente inaccesible, sirvió de escondite temporal a los esclavos que huían de su destino y se agrupaban en pequeños poblados asentados en las grutas y la cima de este promontorio. 

El gran número de fugados instalados en la isla la llevó a ser conocida como la República de los Cimarrones. Y, a pesar de que han hallado pocos restos de su paso por Morne, la montaña se ha convertido en una prueba de la historia oral y en todo un símbolo del sacrificio y el sufrimiento de los cimarrones que luchaban por su libertad. 

Etiopia

Lalibela 

Una de las iglesias excavadas en las roca de Lalibela

Una de las iglesias excavadas en las rocas de Lalibela

unknown

¿Habías oído hablar alguna vez de las iglesias excavadas en roca viva de Lalibela? Son once templos medievales absolutamente sorprendentes construidos bajo el nivel del suelo. Hundidos a 40 o 50 metros, fueron edificados directamente de arriba hacia abajo en el siglo XIII y hoy continúan siendo uno de los lugares sagrados de la cristiandad etíope y uno de los grandes tesoros del país.

Talladas en bloques únicos en forma de cruz, cada una de las iglesias es distinta entre sí, aunque cuentan con aberturas que permiten la entrada de luz. El complejo de esta “Nueva Jerusalén”, situado en una región montañosa del corazón del país, se comunica a través de túneles, e incluye catacumbas y pasajes ceremoniales. Su singularidad ha convertido Lalibela en uno de los grandes atractivos de Etiopía. 

Senegal

Delta del Salum

Vista aérea de un manglar en el parque nacional del Delta del Salum

Vista aérea de un manglar en el parque nacional del Delta del Salum

Mariusz Prusaczyk

Además de su rico legado colonial francés, Senegal puede presumir de su impresionante patrimonio natural, como el delta del Salum, un laberinto de canales de agua salada salpicado de bosques de manglares, islas e islotes, zonas costeras y un bosque seco. Catalogado patrimonio de la humanidad en 2011 es, en definitiva, uno de los paisajes con mayor biodiversidad del país. La zona, que ocupa una superficie de 5.000 km2, hoy convertido en parque nacional, ha sido durante miles de años fuente de subsistencia de los habitantes de la zona, gracias a la pesca y recolección de moluscos.

El delta es, además, un valiosísimo testimonio de la historia de los asentamientos humanos de la costa de África Occidental. Y es que la presencia de más de 200 montículos formados por lavas de moluscos, algunos de centenares de metros, ofrecen importante información de la vida en la zona. Veintiocho de ellos contienen sitios funerarios en forma de túmulo, en los que se han hallado objetos artesanales que ofrecen pistas de los distintos periodos de ocupación del delta por parte del hombre.

Túnez

Anfiteatro de El Djem

Camellos frente al anfiteatro de El Djem

Camellos frente al anfiteatro de El Djem

Getty Images/iStockphoto

Conocido también como coliseo de Thysdrus, el anfiteatro de El Djem es el mayor de África y, sin duda, el monumento romano más emblemático de Túnez. Levantado en el siglo III, durante el mandato del emperador Maximino el Tracio, podía aglutinar a 35.000 espectadores. Su estado de conservación es bueno, a pesar de que parte de sus piedras fueron saqueadas y posteriormente utilizadas durante el siglo XVII para construir la ciudad.

La magnitud de la obra ilustra la expansión y grandeza del imperio romano en el momento. Su interior conserva intacta parte de la estructura, como los asientos escalonados o los pasajes subterráneos, cuyos restos permiten afirmar que el recinto disponía de un sistema de poleas que se utilizaba a modo de montacargas, algo muy útil en los combates de gladiadores y exhibiciones de fieras.  

Madagascar

Reserva natural de Tsingy de Bemaraha

Horizontal

Una turista sobre el puente de reserva natural de Tsingy de Bemaraha (Madagascar)

Terceros

Esta isla al sureste del continente africano alberga un paraje natural de sorprendente belleza: la reserva natural de Tsingy, un bosque de piedras afiladas en la meseta de Bemaraha. Tsingy se traduce en lengua malgache «donde no se puede caminar descalzo»,  una denominación que se ajusta perfectamente a las características del lugar: un paraje de agujas calcáreas -algunas de ellas llegan a alcanzar los 80 metros-, lomas ondulantes y altas montañas. Junto a la garganta del río Manambolo, la reserva natural atesora también bosques vírgenes, manglares y lagos en los que habitan numerosas especies en vías de extinción. 

Los orígenes de este bosque de agujas de piedra calcárea de Madagascar se remontan a 200 millones de años tras el movimiento de las placas tectónicas y la acción posterior del agua que, con el paso del tiempo, fue dibujando el escenario actual. La única forma de visitar la reserva es a pie y siempre en compañía de un guarda del parque y siguiendo estrictas medidas de seguridad. Nunca de noviembre a abril, ya que las lluvias convierten en impracticable el acceso.

Sudáfrica y Lesoto

Arte rupestre de Maloti-Drakensberg

Pintura rupestre en las montañas de Drakensberg, Sudáfrica

Pintura rupestre en las montañas de Drakensberg, Sudáfrica

Getty Images/iStockphoto

El parque Maloti-Drakensberg es un espacio natural de centenares de kilómetros formado por dos parques naturales, el Ukhahlamba-Drakensberg, de Sudáfrica, y el Sehlabathebe, de Lesoto. Ocupa las montañas más altas del sur de África y fue reconocido por la Unesco en el año 2000 tanto por su importancia natural -está salpicado de gargantas rocosas, valles fluviales y praderas a gran altitud- como por su interés cultural. 

Su abundante patrimonio de arte rupestre, creado durante cuatro mil años, tiene un valor incalculable. Escondido en centenares de cuevas, es colorido y muestra escenas de hombres cazando, peleando, recolectando comida y realizando rituales. La zona cuenta con numerosos itinerarios que permiten recorrer el parque, pero el más famoso es la Gran Travesía de Drakensberg, un circuito de trekking de 240 kilómetros que los senderistas más experimentados suelen superar en 8-10 días.  

Hay una imagen preestablecida de África asociada a paisajes áridos y construcciones sencillas que no se ajusta a la realidad

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