Katinka Hosszú: “Ahora soy ‘Iron Mother’”

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Creo que tener un bebé puede ayudar

Serena Williams

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Hace siete años, Katinka Hosszú (34) era Iron Lady.

Me refiero a los Mundiales de natación de Budapest 2017, los Mundiales de Iron Lady.

(También fueron los Mundiales de Mireia Belmonte: recogió un oro y dos platas en el Duna Arena).

En aquellos días, pasé algunas jornadas recorriendo las orillas del Danubio, narrando las proezas de Katinka Hosszú. ¡Qué festival del merchandising!

Todo giraba a su alrededor, alrededor de Iron Lady.

Hungría, a sus pies.

Documentales y cómics nos compartían sus andanzas. Igual que los personajes de DC Comics o Marvel, Iron Lady era una suerte de superheroína que salvaba el mundo. Desde los estantes de los tenderetes, nos contemplaban figuras de plástico, como los Clicks de Playmobil: ahí estaban Iron Lady y Shane Tusup, entonces su entrenador y marido. Los tenderos nos ofrecían pañuelos y gorras. Retratada en manteles y servilletas, nos sonreía Katinka Hosszú.

Katinka Hosszú fue la diosa de aquel Budapest. Luego…

Luego, Iron Lady rompió con Tusup, se sumergió en un carrusel de entrenadores y dudas y su rendimiento decayó.

Y luego, hace siete meses, tuvo a Camilia, su bebé.

Katinka Hosszú, durante una sesión en el club La Santa, en Lanzarote

Katinka Hosszú, durante una sesión en el club La Santa, en Lanzarote 

Turismo de Islas Canarias

–Sigo sintiéndome Iron Lady, aunque de un modo distinto. Ser madre me ha cambiado. Ahora soy Iron Mother. Por cierto, discúlpeme, que estoy poniendo el bebé a dormir –me cuenta.

(Son las seis de la tarde).

Y desde el teléfono, me llegan sus risas.

Seis meses y medio está pasando bajo el sol de las Islas Canarias, en los centros de entrenamiento de la magnífica Lanzarote, braceando en la piscina del club La Santa, diciéndose que sí, que llega a París 2024.

(E incluso más allá: me recuerda que ya ha ganado 97 medallas internacionales, entre Juegos, Mundiales y Europeos, y que quiere llegar a cien, algo que no ha hecho nadie, ni Michael Phelps, ni Katie Ledecky).

Me imaginaba que tener un bebé sería loco, pero ahora que lo tengo no lo veo así. Solo debo ajustar mi agenda”


Katinka HosszúNadadora

–¿Y qué hace usted en las Canarias?

–Tengo aquí a la familia: mi marido (Maté Gelencsér, su preparador físico), el bebé, mi suegra… Estoy poniéndome en forma, siento que todo está en orden. Y soy feliz: esta isla me relaja, me permite enfocarme solo en los entrenamientos –me dice.

–¿No es así en Budapest?

–Allí tengo demasiados compromisos, siempre me sale algo que hacer.

–Pero, ¿su bebé le permitirá prepararse a fondo?

–Cada día voy mejor. No sabía qué esperar al tener el bebé. Obviamente, nadie lo sabe hasta que lo tiene. Pero hoy me siento completa, mucho más que con mis medallas olímpicas (luce tres títulos en su historial, los de Río 2016).

Katinka Hosszú, en pleno entrenamiento en el club La Santa, en Lanzarote, en estos días

Katinka Hosszú, en pleno entrenamiento en el club La Santa, en Lanzarote, en estos días  

Turismo de Islas Canarias

–¿En serio? ¿Camilia no le roba tiempo?

–Hace unos años, cuando estaba enfocada en competir, nunca pensé que estaría preparada para ir a unos Juegos siendo madre. Siempre creí que no tendría tiempo ni estaría centrada. Me imaginaba que tener un bebé sería algo loco, pero ahora que lo tengo no lo veo así. Solo necesito ajustar mi agenda. Es loco porque serían mis sextos Juegos, eso sí.

(En unas semanas, Katinka Hosszú regresará a Hungría para disputar los Campeonatos húngaros y buscar su plaza olímpica: dice que aspira a disputar cuatro pruebas).


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–De haberlo sabido, ¿hubiera sido madre antes?

–No estoy segura. Creo que este ha sido el momento adecuado. Pero espero que otras deportistas sean madres antes, y que lo hagan para demostrar que se puede ser madre y ser competitiva en el deporte.

–¿Está convencida de que se puede?

–Durante el embarazo, el cuerpo cambió radicalmente. Y eso me preocupaba, porque es mi herramienta para trabajar, ¿eh? Pero han pasado siete meses y me siento realmente fuerte. Estoy a mitad de este trayecto, empecé a entrenarme en mi primer viaje a Lanzarote, a mediados de diciembre, pero veo que el cuerpo recupera su forma muy deprisa.

–¿Y qué le pasó al cuerpo?

–Gané mucho peso. Era algo normal: antes del embarazo, me entrenaba entre seis y diez horas diarias. Vino una crisis, perdí mucha masa muscular y gané mucha grasa.

–¿Cree que volverán sus grandes años?

–Me entreno de otro modo: incorporo más calidad y menos metros. Si antes nadaba quince kilómetros diarios, ahora son diez o doce. Es menos que antes, aunque espero que sea suficiente.


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