Notas como llagas en ‘Orgia’ (★★★✩✩)

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Orgia, de Hèctor Parra (2023) ★★★✩✩

Intérpretes: A. Stundyté, C. Miedl, J. Martínez. Orquestra del Gran Teatre del Liceu. Dirección musical: Pierre Bleuse. Dirección de escena, libreto y vestuario: Calixto Bieito. Lugar y fecha: Liceu (11/IV/2024). Coprod. Peralada, Teatro Arriaga y Liceu

Virtuosismo orquestal de gran acabado y una vocalidad esquiva sumaron en el estreno de la impactante Orgia de Héctor Parra ante un Liceu expectante.

Una llaga en el estómago que obligó a Pier Paolo Pasolini a guardar un reposo de más de un mes provocó el nacimiento de sus únicas seis obras teatrales. Orgia (1966) fue la primera y la única que llevo a escena. 

Bieito ha sabido reducir a un tercio la obra de teatro y condensarla en un libreto que, fruto de una llaga, se transforma en un puñetazo directo al estómago del espectador. En ese sentido, Parra recoge el guante de la dramaturgia teatral pasoliniana/bietiana y la vierte con el arte de un prestidigitador orquestal en una escritura instrumental que es puro funanbulismo musical.

La orquesta de veinticinco músicos –bravisimo resultado de los miembros de la Orquesta del Liceu y del director musical Pierre Bleuse– se transforma en un cuarto personaje que sirve de espejo y abismo conceptual de los tres cantantes protagonistas de la ópera.

Un trabajo musical matérico en el que los rasgados, los glissandi, los golpes de látigo o puntuales oasis de lirismo evocador no dan tregua al espectador en sus escasos ochenta minutos.

Lástima que la escritura canora sea árida, esquiva y seca, y enfríe el resultado en su búsqueda de lo catártico

Una lástima que el resultado vocal no consiga el mismo efecto. La mezcla de recitado cantado, parlato y una fusión de sprechgesang constante, hacen de la escritura canora una factura árida, esquiva y seca, que enfría el resultado en su búsqueda de lo catártico.

Con todo, resultó victoriosa la soprano Aušrine Stundyte en su rol de Mujer, por su entrega y vocalidad (el rol operático fue escrito expresamente para ella). La cantante lituana protagoniza aquí el aria más larga del catálogo lírico de Parra, sobre un espejo de zarabanda bachiana, en un monólogo final de casi doce minutos que fue todo un tour de force.

El Hombre, protagonizado por el barítono Christian Miedl, se zambulló con expresividad acentuada y un acting tortuoso, marca Bieito, en un rol doliente que se sacrifica delante del espectador en un grito existencial con sexualidad estigmatizada de fondo.

Magnífica la corta pero intensa presentación de la joven soprano ligera Jone Martínez como prostituta, con un gran control del registro superior de agudos limpios y precisos de proyección.

La producción de Bieto quedó discreta para las dimensiones del Liceu. Con una propuesta teatral que pecó de ser demasiado literal para un texto donde la crítica de la sociedad burguesa merecía una mayor metáfora escénica. La escenografía y vestuario vintage resultó trasnochado para una propuesta ambiciosa de resultado quimérico.


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Maricel Chavarría

Estreno de 'Orgia' en el Liceu | Maricel Chavarría

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