Rusia mantiene la presión sobre la ya debilitada red energética de Ucrania

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Rusia volvió a apuntar ayer a las debilitadas infraestructuras energéticas de Ucrania. Como en las últimas semanas, sus misiles y drones apuntaron a centrales eléctricas de diversas regiones del país. Un día antes, las fuerzas rusas destruyeron una importante central térmica en la región de Kyiv. El presidente ruso, Vladímir Putin, justifica esta ofensiva por los ataques de drones ucranianos contra refinerías rusas. “Tras los impactos contra nuestras instalaciones de energía, era necesario responder”, ha dicho.

Desde principios de marzo, varias refinerías en territorio ruso fueron alcanzadas por los drones kamikazes ucranianos. El 12 de ese mes golpearon una refinería de Lukoil en el óblast de Nizhni Nóvgorod. Era una de las mayores productoras de gasolina del país, lo que provocó un aumento temporal de los precios. El mismo día se incendió un depósito de petróleo en el óblast de Oriol.

Sin recursos para repeler los misiles y drones rusos, Zelenski pide más defensas aéreas a sus aliados

Ayer las defensas antiaéreas rusas interceptaron cuatro aviones no tripulados ucranianos cerca de Novoshájtinsk, en el óblast de Rostov, donde se encuentra una refinería de petróleo ya atacada con anterioridad. El gobernador regional, Vasili Gólubev, dijo que no se produjeron daños ni víctimas.

La táctica rusa es utilizar armamento de alta precisión para dejar inservibles las infraestructuras eléctricas de Ucrania. El Ministerio de Defensa ruso enfatiza que sus ataques van dirigidos solo contra instalaciones militares y energéticas del país vecino, así como la infraestructura relacionada con ellas.

Desde la última semana de marzo los ataques han ido dirigidos contra instalaciones fuera de la provincia de Kyiv, que están menos protegidas. Dañaron, entonces, siete estaciones termales y dos hidroeléctricas, pero el jueves sus misiles destruyeron completamente la central térmica de Tripilia, la de mayor potencia de la región que rodea la capital.

El golpe pone en evidencia la falta de recursos de Ucrania para repeler los ataques rusos. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, volvió el jueves a pedir a sus aliados occidentales más sistemas de defensa aérea.

Las autoridades ucranianas no han especificado los daños causados en estos ataques, pero temen que sean considerables y que no puedan ser reparados antes del invierno. La empresa DTEK, el mayor productor de energía de Ucrania, anunció que en los ataques de marzo había perdido el 80 % de su capacidad de producción.

Durante los anteriores inviernos, Kyiv acusó a Moscú de destruir las instalaciones eléctricas para dejar sin luz y agua a la población.

A eso pareció replicar Vladímir Putin esta semana, asegurando que el pasado invierno no se lanzaron ataques como los actuales por razones humanitarias. El jefe del Kremlin dijo que Rusia se ha visto obligada a responder ahora porque los drones ucranianos habían dañado las refinerías rusas.

“Por razones humanitarias, en el invierno no se infligió ningún golpe, no se quería dejar sin suministro de energía a las instituciones sociales, hospitales, etc., pero después de los ataques a nuestras instalaciones de energía era obligado responder”, dijo el jueves tras reunirse con su aliado bielorruso, Alexánder Lukashenko. Además, agregó que los ataques contra las instalaciones energéticas ucranianas son parte de la “desmilitarización” de Ucrania, uno de los objetivos que marcó cuando el 24 de febrero de 2022 lanzó la “operación militar especial” y ordenó al ejército entrar en el territorio del país vecino.

El Ministerio de Defensa ruso aseguró que, como resultado de los ataques, se interrumpió el trabajo de las empresas de la industria militar y se dificultó el suministro de combustible a las fuerzas armadas de Ucrania.

Ayer los militares ucranianos informaron que “en el punto de mira” ruso estaban varias instalaciones energéticas del país. Las defensas ucranianas destruyeron 16 de los 17 drones kamikaze Shahed lanzados por los rusos.

La portavoz del mando sur ucraniano, Natalia Gumeniuk, dijo en televisión que el impacto de un dron derribado provocó un incendio en unas instalaciones de la provincia de Dnepropetrovsk. Según el medio ZN.UA, se trataba de una planta en la ciudad de Krivói Rog.

El electrónico Suspilne informó de varias explosiones en Jmelnitski. Las alarmas aéreas se dejaron oír también en Vínnitsa, Kropivnitski, Járkiv, Mikolaiv, Jersón y Odesa.

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