Un bypass entre música y alma

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Tres novelas importantes de este Sant Jordi – Confeti de Jordi Puntí, la Història d’un piano de Ramon Gener y, ahora, Una ombra blanca de Carme Riera (Palma, 1948)– tratan temas relacionados con la música: la vida de Xavier Cugat, un piano que enseña historia y una soprano afroamericana que sufre un accidente cardiovascular en el escenario y que, a continuación, pierde la voz. Talento, oportunismo, espiritualidad, insatisfacción, drama, injusticia, culpa, trauma son conceptos que pueden asociarse fácilmente a estos libros, que son, claro está, muy distintos entre si, pero que coinciden en las ansias de buscar un espacio en el que construir historias fuera de uno mismo, en un terreno histórico y simbólico, metaliterario y biográfico de los demás. La referencia musical tiene una función deíctica: ¡eh! este libro habla de cuestiones transcendentales, de temas que tienen que ver con el gran mundo, espirituales o, en el caso de la novela de Carme Riera, con las dos cosas.

⁄ Me parece admirable cuando un autor se mete a escribir sobre, por ejemplo, Savannah, y le sale aceptablemente

Manuel Forcano, Vicenç Llorca y M. Àngels Cabré han servido las frases de elogio que acompañan su lanzamiento en catalán: Riera invita a tomar partido contra la injusticia (Forcano), es maestra del punto de vista múltiple (Llorca), una autora con una trayectoria construida libro a libro (Cabré). Tres ideas incontrovertibles que Una ombra blanca ratifica. Porque si bien Riera aborda la complejidad de las cosas, toma partido, en los dos temas éticos principales que flotan en el libro: la discriminación racial y el abuso. La historia de la soprano Barbara Simpson se reconstruye a partir de documentos familiares y testimonios y una de las gracias es que el personaje Riera se ocupa de la investigación en Mallorca, por encargo de la secretaria de la diva, Rose Barnes. Es como si la novela estuviera escrita por otro autor o, simplemente, por otra Carme Riera. Hay libros que marcan picos en una trayectoria y este es uno de ellos.

⁄ Pero me parece más auténtica e interesante la parte mallorquina, con la colonia extranjera y la población rústica

Está escrito con pausa y naturalidad, tiene un tono de encuesta que hace pensar en otras obras de Riera –como Una primavera per a Domenico Guarini para citar una de las primerasy se mueve con bastante habilidad entre el ambiente cosmopolita y la microhistoria, porque el relato, que empieza en una gala en la Metropolitan Opera House, sigue en un hospital, nos transporta al sur de los Estados Unidos –con pastores presbiterianos, exorcistas y músicos callejeros– y con una voltereta brillante nos lleva a Mallorca, porque al padre de la niña Barbara Simpson le contratan para actuar con un cuarteto de jazz en el famoso Hotel Formentor, mientras la chica, reconocida como niña prodigio, queda bajo la protección de una gran figura de la ópera que tiene casa cerca de Deià: Pandora Brunellesky. La figura del niño prodigio –que aparece en las tres novelas musicales– indica una inclinación hacia lo excepcional y lo mágico.

No hagas daño a ninguna alma viva: de Nueva York a Mallorca

“No feci mai male ad anima viva” reza el aria de Tosca. La soprano Barbara Simpson no se ve capaz de cantarlo. ¿Es esta la razón de que pierda la voz? ¿Por qué ve en el espejo la sombra de una mujer que le habla? ¿De quien se trata y de dónde regresa? ¿Pueden pasar a los hijos las culpas de los padres?
El doctor Ripper, del equipo psicotécnico del Presbyterian Hospital de Nova York, sale en ayuda de la diva: le pide que reconstruya su vida –cuando iba por el mundo con sus padres, antes de ser una estrella de la ópera–. El viaje al pasado termina en Mallorca.

Me parece admirable cuando un autor se mete a escribir sobre, por ejemplo, Savannah, en el estado de Georgia, en Estados Unidos y le sale aceptablemente. Pero me parece más auténtica e interesante la trama mallorquina, con la colonia extranjera y la población rústica, la prensa local y unos policias que recuerdan al Plinio de García-Pavón. Esta novela es un huevo con dos yemas: la primera, la leyenda de la Diosa Blanca, conectada con la obra de Robert Graves, ofrece a la protagonista una ética y un modelo aspiracional que se manifesta en la elevación que proporciona la música y en la bondad de uno de los personajes, Tià. El segundo, la idea de culpa y remordimiento relacionada con el mundo de los abuelos. Mediante un sistema de vasos comunicantes, la culpa se reparte en la historia de la madre y el accidente de la hermana, el padre y la muerte de la madre, los abusos a la niña y las responsabilidades que se derivan de ellos. 

Un acierto de esta parte mallorquina es que Riera hace confluir las tensiones que atraviesan el libro en una búsqueda de la verdad, una trama de thriller y una reflexión ética, sobre los límites de la reparación personal. La novela juega continuamente con la dualidad. Por ejemplo cuando habla de las experiencias próximas a la muerte (EPM), que se han convertido en materia de investigación psicológica y científica y las conecta con la inmortalidad que preocupa a los grandes artistas.

El más complejo, interesante y redondo los últimos libros de Carme Riera.

Carme Riera Una ombra blanca/Una sombra blanca Edicions 62/Alfaguara. 320 páginas. 21,90 euros

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