Alessandro Michele: un soñador para Valentino

Equipo
By Equipo
6 Min Read

Uno de los callejones entre el río Tiber y la icónica plaza Navona de Roma da una sorpresa: uno de los pocos edificios romanos con una torre medieval. Se llama la Torre della Scimmia, que pertenecía al convento de San Agustín, y que, ya en el siglo XVI, paso a ser propiedad de la adinerada familia Scapucci. Desde hace unos años, el apartamento del Palacio Scapucci tiene un dueño muy particular.

 Se trata del diseñador de moda Alessandro Michele, que como romano conoce la leyenda que rodea la torre. Se dice que brilla una luz perpetuamente desde que la Virgen María intercedió para salvar a un bebé que un mono que tenía la familia Scapucci como mascota había robado de su cuna. Michele podría haber elegido otro apartamento de Roma, pero se empecinó con devolver a la gloria del pasado el Palacio Scapucci y cuando lo compró, comenzó a destapar para descubrir los maravillosos frescos de los techos originales.

Ficha como director creativo al ‘mesías’ que triplicó los ingresos de Gucci

Algo parecido deberá hacer con otra casa muy particular de Roma, la maison Valentino, que le acaba de fichar como el nuevo director creativo de la firma con el sueño de que repita la gesta que hizo con Gucci, donde aterrizó como prácticamente un desconocido en el 2015 y se fue en el 2022 tras haber triplicado los ingresos de la firma, hasta los 9.730 millones de euros. Desde entonces, Michele se había convertido en uno de los nombres más codiciados de la industria de la moda, pero prefirió esperar para nutrirse de lo que más necesitaba: inspiración.

Alessandro Michele, director creativo de Valentino

Alessandro Michele, director creativo de Valentino

Gusi

La mítica firma romana ficha como director creativo al ‘mesías’ que triplicó los ingresos de Gucci

“Yo vivo en el centro de Roma y les solía ver a menudo por aquí, pero ya hacía tiempo que no les veía porque se habían retirado a la casa de campo cerca de la ciudad”, cuenta Cinzia Malvini, periodista de moda del canal italiano La7, hablando de él y de su compañero de vida, el urbanista Giovanni Attili. Es fácil reconocerle con su larga melena y su poblada barba, por lo que ya le llaman el “mesías” de la moda contemporánea. “Es un increíble artista antes que diseñador, ama recargarse de instrumentos como el campo o la pintura, y tiene un alma muy sensible”, explica Malvini.

La decisión de abandonar el barco de Gucci conmocionó el mundo de la moda porque, según escribió la exigente crítica de moda de The New York Times Vanessa Friedman, bajo su batuta la marca pasó de ser un “símbolo de glamour que se desvanece” a un “proveedor de estilo excéntrico y de género fluido”. Lo que hizo Michele en Gucci fue remarcable: en una época de moda minimalista, el diseñador logró imponer su universo bohemio y exagerado, tan acorde con la estética romana. Más es más, y punto. 

También fue un golpe para el grupo Kering, del cual era la locomotora, ya que gracias al éxito de sus bolsos icónicos logró que Gucci representara el 50% del volumen de negocios del grupo de François-Henri Pinault. Lo hizo de la mano de una filosofía inclusiva que iba mucho más allá de la moda, con un lenguaje que desvanecía las diferencias de género o de raza. Impuso dientes torcidos y contrató a modelos con síndrome de Down. “Toda esta valentía, los valores de la fluidez de género o de no esconderse son suyos, no es un discurso de marketing”, apunta Malvini.

Cortejado por las marcas

No han sido pocas las marcas que le han cortejado, y se dice que sonaba para Chanel. Pero entonces hubiese significado renunciar a Roma, la ciudad de su vida, que en los últimos años se ha convertido en un hervidero de grandes mentes creativas de la industria de la moda, como Maria Grazia Chiuri (diseñadora de Dior) o Silvia Venturini Fendi. Tampoco cambia de grupo, ya que Kering compró el año pasado el 30% de Valentino al fondo qatarí Mayhoola, que adquirió la firma hace más de una década. 

En Valentino tendrá la primera misión de rebuscar en los archivos para no perder el sello personal de la firma fundada en 1960 por Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti, y que Jackie Kennedy popularizó con el vestido de su boda con Aristóteles Onassis. “Estoy convencido de que, gracias a su creatividad, su cultura y sus múltiples talentos, sabrá interpretar de forma exquisita el patrimonio único de esta magnífica casa y hacerla brillar”, ha celebrado Pinault.

Share This Article
Leave a comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *