Anne Sexton y su banda

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El podcast Backlisted, un espacio veterano que dedica cada semana a leer en profundidad un título que no sea ni por asomo una novedad literaria ni tenga efeméride alguna que justifique celebrarlo en términos mediáticos, dedicó uno de sus últimos programas al libro All My Pretty Ones, de Anne Sexton. Y aprovecharon para abordar una faceta poco conocida de la poeta, la de líder de una banda experimental de jazz-rock, Anne Sexton And Her Kind. La poeta fundó la banda en 1967, cuando daba clases de escritura creativa en un instituto, y se juntó con otros profesores de la zona para explorar su faceta musical. El nombre venía de uno de sus poemas más famosos y, de hecho, los pocos recitales que dieron tenían más de lectura poética que de concierto, con Sexton haciendo una especie de spoken word por encima de la música. Ensayaban los sábados por la tarde en casa de la propia Sexton y dieron su primer concierto unos meses después de su fundación, en 1968, en un bar que recaudaba fondos para la campaña presidencial de Eugene McCarthy. En 1971 llegaron a ofrecerles actuar en el famoso festival de Newport, pero la propia Sexton, que se suicidó tres años más tarde, rechazó la ofertA.

Vertical

Portada del libro 

Los tres editores

CAMINANDO POR AGUAS CRISTALINAS

Cookie Mueller estaba tan acostumbrada a ser objetivo de las cámaras que incluso la fotografiaron después de muerta. En una de las imágenes más famosas que existen de ella aparece dentro del ataúd, en su funeral, celebrado en la iglesia de St. Mark’s de Nueva York en noviembre de 1989, con flores en el pelo y decenas de pulseras a lo largo del brazo. La tomó su amiga, la fotógrafa Nan Goldin. Mueller, que aparece en Pink Flamingos y otras películas de John Waters, fue una figura fundamental de la contracultura estadounidense durante las décadas de los sesenta, setenta y ochenta, y una de esas escritoras accidentales que estuvo demasiado ocupada viviendo desaforadamente como para sentarse y recopilar sus textos. Otras personas, entre ellas la escritora Chris Kraus, se encargaron de hacerlo por ella muchos años después de su muerte. Sus textos recopilados, incluidos algunos que nunca vieron la luz y encontraron sus amigos en sus diskettes, se publican ahora en castellano. En Caminar por aguas cristalinas en una piscina pintada de negro (Los Tres Editores, traducción de Rodrigo Olavarría), Mueller emerge como una voz literaria vibrante y desarmantemente divertida incluso cuando describe escenarios salvajes.

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Accionistas en plena acción 

QUEMARLO TODO

Por aquí ya explicamos hace unas semanas la polémica que hay montada en Italia en torno a la exposición sobre Artemisia Gentileschi en el Palacio Ducal de Génova. Una de las salas acoge una instalación que recrea la violación que sufrió la pintora del Barroco a manos del artista Agostino Tassi, que se dirimió en un juicio muy público. Hace unos días, varios activistas del colectivo Brucciamo Tutto (Quemémoslo Todo), que se define como un movimiento de liberación del sistema patriarcal, organizó una acción de protesta en el Palacio Ducal que consistió en tapar con sábanas negras el cuadro de Tassi que cuelga en la exposición y en dejar huellas rojas, a modo de sangre, en las cartelas y charcos de pintura roja en el suelo. En un comunicado, denostaron la idea de “espectacularizar” una violación tal y como se ha hecho, con una cama sobre la que se proyectan imágenes sangrientas y un audio en el que se oyen gritos.

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Fotograma de ‘Segundo premio’ 

Filmaffinity

LOS PLANETAS EN LA TELE

En una de las primeras escenas de Segundo premio, la película de Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez sobre la leyenda de Los Planetas, se puede ver al grupo en un programa de televisión de los noventa que les obligaba a tocar en playback, encargo que la banda se tomó con guasa y displicencia clásica del indie del momento. Acabada la actuación, el presentador le pregunta a Jota (El Cantante, en la película) cuál es su planeta favorito, a lo que debía responder “Saturno”, para dar paso a un concurso de hula hoop, pero él dice “Mercurio”. La escena es casi calcada a una que ocurrió en realidad y que se puede recuperar en YouTube, cuando el grupo de Granada tocó su primer hit, Qué puedo hacer, en el espacio Apaga y vámonos en diciembre de 1995, con los instrumentos colgando y sin hacer mucho esfuerzo por que parezca que tocan algo. “¿Qué os pasa, chicos? Que parece que buscáis algo por el suelo”, les dice el presentador, el humorista Bermúdez. Y la frase también aparece tal cual en Segundo premio.

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Francis Ford Coppola en el rodaje de ‘Megalopolis’ 

MEGA / Getty

LA LEYENDA DE ‘MEGAPOLIS’ CONTINUA 

Pocas películas arrastran tanta épica como Megalopolis, el filme que Francis Ford Coppola ha conseguido terminar tras décadas de empeño y un rodaje tortuoso (con gran parte del equipo técnico largándose en plana grabación) y que ningún estudio le quiso pagar. Finalmente, el director de El Padrino tuvo que vender uno de sus viñedos y se pagó el filme, que protagonizan Adam Driver, Aubrey Plaza y Giancarlo Esposito, con 120 millones de dólares de su propio bolsillo. La distribución del filme sigue sin estar clara, y menos después de la primera proyección de la película acabada, que se celebró para parte del equipo y la familia Coppola hace unas semanas en Los Ángeles. El periodista Matthew Belloni, que escribe una newsletter de información insider sobre la industria del cine se plantó a la salida de la proyección y preguntó a los asistentes, que salían entre impactados y horrorizados. “Tiene cero posibilidades de éxito comercial”, dijo uno. “Alucinante lo jodidamente loca que es”, dijo otro. Un tercero la definió como un cruce de Calígula, Metrópolis y la obra de Ayn Rand. Se sabe que la película utiliza una tecnología de realidad virtual similar a la que se usó en la serie The Mandalorian.

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