Un paseo por Turín

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Antigua capital de Saboya, cuna del Risorgimento -el movimiento que fomentó la unificación de Italia- motor económico, epicentro de la industria automovilística del país, y ciudad de arte y naturaleza, Turín es, paradójicamente, una gran desconocida. Rodeada de colinas y bañada por el río Po, la capital del Piamonte es una agradable caja de sorpresas para quienes la visitan.

En los últimos años, la ciudad se ha desprendido de la imagen gris que durante décadas la acompañó. Animada, de arquitectura y gastronomía refinadas, atesora numerosas joyas en forma de edificios religiosos, calles y plazas, palacios y museos, parques y jardines urbanos. En otras palabras, Turín es capaz de seducir a cualquier viajero, sea en una escapada fugaz o en un viaje reposado. 

La Piazza Castello, el epicentro

Las plazas Castello y San Carlo son dos hermosos espacios porticados

Las plazas Castello y San Carlo son dos hermosos espacios porticados

Getty Images/iStockphoto

La mejor forma de empezar a conocer Turín es recorriendo su casco antiguo, en el que encontramos los rincones y las construcciones de mayor importancia y de mayor valor artístico. Su punto neurálgico es la Piazza Castello, que ha sido testigo de los principales acontecimientos históricos y el lugar donde la corte de los Saboya concentró su actividad.

Hoy esta enorme plaza porticada, en la que confluyen las vías neurálgicas de la capital -la Garibaldi, que es peatonal, la Roma, la Po, y la Pietro Micca-, continúa siendo el corazón de la urbe, con dos perlas arquitectónicas imprescindibles: el palacio Real y el palacio Madama. 

El palacio Real y el palacio Madama son dos de las perlas de la Piazza Castello 

El palacio Real, la primera residencia de los Saboya en el Piamonte, fue construido a mediados del siglo XVII y sirvió como residencia de los monarcas durante más de un siglo. Atesora, salas con tallas refinadas, estucos, dorados y frescos y la extraordinaria armería real, y puede ser visitada. En frente, el palacio Madama, que en el pasado fue un castillo medieval, luce una espectacular fachada barroca. Su interior alberga el Museo de Arte Antiguo. Te recomendamos que subas a lo alto de la torre y contemples las vistas sobre la ciudad. Entre otras cosas, descubrirás la Mole Antonelliana, el monumento más emblemático de Turín.

De la Mole Antonelliana al Museo Egipcio

Apenas diez minutos de un agradable paseo separan, precisamente, la Piazza Castello de la Mole Antonelliana, en vía Montebello, la construcción que dibuja el particular skyline de la capital piamontesa. Diseñada inicialmente como sinagoga por el arquitecto Alessandro Antonelli e inaugurada en 1888, sus  167,5 metros le otorgaron en su momento el título de edificio más alto del continente. 

Mole Antonelliana el icono de la capital del Piamonte

Mole Antonelliana, el edificio más icónico de la capital del Piamonte

ALEKSANAR VRZALSKI

En su interior acoge el Museo Nacional del Cine, pero su principal atractivo es el ascensor panorámico de paredes de cristal que permite subir a lo más alto y disfrutar de unas vistas de 360 °. Las fotos desde aquí son extraordinarias. La atracción suele estar muy concurrida, por lo que lo más recomendable es realizar la reserva con antelación. 

Tras esta experiencia y, sin abandonar el casco histórico, nos espera el palacio Carignano, otra visita imprescindible. Alberga el Museo del Risorgimento Italiano y es una excelente forma de aproximarnos a la historia del país. ¿Te apetece ver la sala en la que se reunió el primer parlamento italiano? 

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Tras una incursión al pasado de Italia, proponemos una visita que, a priori, podría sorprenderte: se trata del  Museo Egipcio, situado a escasos metros. ¿Sabías que es uno de los centros más antiguos y el segundo en importancia por su colección de antigüedades egipcias después del Museo Egipcio de El Cairo?  Recientemente renovado, entre su colección figuran momias, sarcófagos y estatuas.

A la salida, se impone un café en una tranquila cafetería de la Piazza San Carlo. Peatonal, grande y porticada -como la Piazza Castello-, fue apodada “la sala de estar de Turín”, por su elegancia y refinamiento. La figura ecuestre de Emanuele Filiberto en el centro y las dos iglesias gemelas son el decorado perfecto para un espacio que suele acoger eventos culturales. No puedes pasar por esta plaza y no acercarte hasta el símbolo de la ciudad, un pequeño toro de bronce incrustado en el pavimento, frente al histórico Caffè Torino. Si eres supersticioso, no dejes pasar la ocasión de pisar sus atributos, ya que hacerlo trae suerte.


Nuestro paseo por el centro histórico todavía no ha llegado a su fin. Sería imperdonable no acercase hasta la catedral de San Juan Bautista, un templo particularmente famoso por albergar la Sábana Santa, el sudario que, según dicen, envolvió el cuerpo de Cristo. ¿Y qué mejor que terminar en el mercado de Porta Palazzo, el espectacular mercado más grande de la ciudad y el de mayores dimensiones al aire libre de Europa? Ocupa casi 50.000 m2 y tiene un millar de puestos en los que puedes encontrar de todo, desde frutas y verduras a quesos, pasando por menaje del hogar o prendas de vestir. Deambular entre tenderetes es de lo más divertido.

Castillo y parque del Valentino

Una vez recorrido el centro, ¿te apetece rodearte de naturaleza en plena ciudad? El Parco del Valentino, conocido popularmente por los turineses como El Valentin es el parque público más conocido y frecuentado por los locales. Está situado en el margen izquierdo del Po y ocupa 42 hectáreas, en las que son frecuentes los pícnics, los paseos a pie o en bicicleta. El espacio es una caja de sorpresas, ya que en su  interior atesora el castillo que en su día fue usado como residencia de verano de los Saboya, y el Borgo Medievale, una reproducción de una aldea medieval construida para la exposición internacional de Turín de 1884, con todo tipo de detalles como un puente levadizo o una capilla.

Borgo Medievale, en el parque del Valentino

Borgo Medievale, en el parque del Valentino

Getty Images/iStockphoto

Una ciudad para chuparse los dedos

Turín, no es solo una ciudad para ser visitada; es una capital para ser degustada. Como en el resto del país, en la capital del Piamonte podrás disfrutar de la apericena, el típico aperitivo italiano, convertido en toda una institución. Generalmente se trata del spritz con algo de picar, lo que resulta ideal antes de la comida o la cena. Por un precio fijo -alrededor de 10€- en la Piazza Vittorio Venetto podrás tomar algo y elegir entre platillos o tapas para cenar. La oferta es de lo más interesante.

La comida local no te decepcionará. La gastronomía piamontesa es reconocida por su variedad y calidad y no tendrás problema para encontrar restaurante. Hay muchísimos, y muy recomendables, como Casa Martin, en vía Sant’Agostino; La Taverna dei Mercanti, en vía Santa Chiara, o Il Barotto, en vía Baretti. 

En tu lista de platos debes incluir la ‘bagna calda’, el ‘vitello tonato’ o la pizza al tegamino

En tu lista de platos imprescindibles debes incluir la bagna calda, un antipasti elaborado con una base de aceite de nuez, ajo y anchoas, o el vitello tonato, ternera loncheada con una salsa de atún y también anchoas. Otros platos típicos son el fritto misto alla piemonte, un rebozado de distintos ingredientes, entre los que destacan la casquería; la farinata, similar a la focaccia, pero con el garbanzo como ingrediente principal; la pizza al tegamino, con doble levadura de la masa y cocinada al horno con sartén; los agnolotti, similares a los ravioli, los baci di dama, unas galletitas rellenas de chocolate, o los quesos. Naturalmente, regados con un buen tinto piamontés, como un barolo o un barbaresco. 

No podrías abandonar al ciudad sin antes haber saboreado un buen helado. Convertido en una auténtica delicatessen, el gelato está presente en la vida del turinés en cualquier época del año. Muestra de ello es el gran número de heladerías que salpican las calles. Entre las más deliciosas y que encontrarás con facilidad, las Grom, presentes en muchas calles del centro. Emula a los locales y despídete de ellos con un buen helado, el mejor sabor de una ciudad tentadora.  

Los 'agnolotti' son típicoz del Piamonte

Los ‘agnolotti’ son típicos del Piamonte

Getty Images/iStockphoto

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