“En la Generalitat me dieron un revólver con cinco balas”

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¿Josep, estás en gracia de Dios? Piensa que allí donde vamos puede haber lucha y hasta cosas peores. ¿Quieres venir conmigo?” La tarde del 14 de abril de 1931 Ignasi Vidal Guitart se encuentra con Josep Gas­siot Llorens en la plaza Universitat de Barcelona. Ambos estudian Ciencias Químicas, militan en la organización nacionalista juvenil Palestra y tienen veinte años.

Poco después de mediodía, Francesc Macià ha proclamado la República catalana desde el Palau de la Diputación. La ciudad bulle. “Le dije que creía que sí y nos dirigimos a la calle del Obispo. Ignasi picó con el puño en una puerta secundaria de acceso al Palau y una voz preguntó, ¿quiénes sois? Respondió: Estat Català. Inmediatamente nos abrieron. Dentro había mucha gente”.

El de Josep Gassiot es uno de los escasos testimonios que se conservan de miembros de la Guàrdia Cívica Republicana que operó durante los tres días en que duró la República catalana antes de mutar en el poder autónomo de la Generalitat de Catalunya. El año 1990 Miquel Gassiot, exrector de la Universitat Ramon Llull, grabó los recuerdos de su padre y ha facilitado el vídeo a La Vanguardia .

Josep Gassiot

Josep Gassiot 

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En efecto, con los números 130 y 131, Gassiot y Vidal aparecen entre las 450 personas autorizadas a entrar en el Palau a la lista que hizo Josep Tarradellas, secretario particular de Francesc Macià. El documento se guarda en el Arxiu Montserrat Tarradellas i Macià. Una vez dentro, Gassiot identificó a Ventura Gassol, mano derecha del Avi , y al impulsor de Palestra, el etnólogo Josep M. Batista i Roca.

“La misión de todos era hacer marcharse a los funcionarios de la precedente Mancomunitat de Catalunya, disuelta en 1925 y ahora transformada en Diputación. Todos aquellos funcionarios y empleados salieron, sin presentar ninguna resistencia en la intervención de los de Estat Català. Los Mossos d’Esquadra seguían en su lugar, supervisándolo todo con una gran tranquilidad”.

El de Josep Gassiot es uno de los escasos testimonios que tenemos de miembros de la Guàrdia Cívica

Josep llamó a casa para avisar que se quedaría “para ayudar o para defendernos si hacía falta”. A las siete de la tarde, “nos fueron gritando, de uno en uno, y nos dieron un documento que nos autorizaba a estar en aquel sitio: y nos armaron. A mí me entregaron un revólver con cinco balas; por cierto, aquel revólver era bastante antiguo. Entonces, nos dimos cuenta de que estábamos en condiciones de ofrecer resistencia”.

La idea de un cuerpo que defendiera la República catalana surgió del segmento separatista encarnado por el veterinario Pere Màrtir Rossell i Vilar, Daniel Cardona, el farmacéutico Miquel Arcàngel Baltà y su cuñado Batista i Roca. Macià aceptó la formación de facto de la Guardia y los dejó hacer en la planta baja del Palau.

Entretanto, el dirigente de ERC hacía política en un despacho del piso superior, donde “entraban y salían miembros de varias instituciones políticas, evidentemente catalanistas y otros compañeros de Palestra de más graduación que yo”.

La idea de un cuerpo que defendiera la República catalana surgió del segmento más separatista

El hermano de Josep fue a buscarlo. “Los padres estaban muy preocupados, debido a las noticias que daba la radio y que nosotros ignorábamos. Le dije a Joan que yo me quedaba allí”. En el Palau no le dieron de comer. 

“Por el agua no había problema, entre los lavabos y la fuente del patio”. Al oscurecer salieron a tomar algo. “Con los compañeros fui a un bar y al cabo de unos veinte minutos volvíamos al trabajo, comiendo un bocadillo”.

Entonces llegó un destacamento de soldados en la plaza de Sant Jaume. “El oficial leyó la proclamación de la República catalana en catalán, con un cierto esfuerzo, por ser él de lengua castellana”.

Lo sorprendió que después, la banda del destacamento tocara la Marsellesa. “Yo, sorprendido y emocionado, me puse firme y saludé levantando el brazo y la mano derecha, gesto que no tenía ninguna relación con un saludo fascista”.

PROCLAMACIÓN DE LA REPÚBLICA CATALANA EN BARCELONA. LA PRIMERA BANDERA REPUBLICANA ES PUESTA EN EL BALCÓN DE LA CASA DE LA CIUDAD.

Proclamación de la República catalana en Barcelona. La primera bandera republicana se instala en el balcón de la casa de la ciudad 

ARCHIVO / LA VANGUARDIA

Gassiot y el resto de compañeros, también armados, se alinearon en el interior de Palau, en el lado izquierdo de la puerta principal. Los soldados formaron a la derecha. “A partir de este momento, no pudimos disimular una general y personal expresión de tranquilidad”.

A continuación volvió a llamar a casa “para decirles que me quedaba allí hasta la mañana. Con el resto nos acomodamos como pudimos, para pasar la noche en las escaleras del Palau, las que suben hacia el Pati dels Tarongers. Conseguí dormir unas horas”.

“Éramos como un servicio de orden no policial. Hacíamos de moderadores, todo el mundo quería hablar con Macià y nosotros evitábamos aglomeraciones delante de los despachos. Nosotros teníamos que evitar que toda aquella gente molestara. Recuerdo que aparecieron unos Mossos d’Esquadra, que llevaban a un hombre detenido con heridas y golpes a la cara: me dio mucha pena ver que lo habían maltratado, decían que era miembro del Sindicat Únic. Después de consultarlo con los que mandaban, lo dejaron marchar”.

Jóvenes republicanos, tras la proclamación de la República catalana, en la plaza Sant Jaume

Jóvenes republicanos, tras la proclamación de la República catalana, en la plaza Sant Jaume

ARCHIVO / LA VANGUARDIA

Al día siguiente a primera hora, Gassiot volvió a casa. Cuando el 17 de abril, Macià cambió la República por la Generalitat, puso fin a la Guàrdia Cívica y los separatistas más radicales se enojaron con el presidente.

Gassiot, nacido en 1910 en Sant Feliu de Guíxols, se había trasladado de pequeño a Barcelona siguiendo el trabajo del padre, un abogado de Olot, amigo del poeta Josep Carner y cuñado del político socialista Manuel Serra i Moret. Procedente de una familia muy religiosa, de joven se vinculó al escultismo y a la Federació de Joves Cristians de Catalunya. Después de graduarse en el Institut Químic de Sarrià, se licenció en Ciencias Químicas en la Universitat de Barcelona. En el año 1930 ejerció de secretario de ciencias del Institut d’ Estudis Catalans.

“Todo el mundo quería hablar con Macià y nosotros evitábamos aglomeraciones delante de los despachos”

Durante la Segunda República hizo de profesor en los institutos de La Seu d’Urgell y Badalona. También firmó un manifiesto de la sección universitaria del partido separatista Nosaltres Sols pidiendo la enseñanza totalmente en catalán. Josep se quedó la pistola que recibió en la Generalitat “y la llevaba constantemente cuando iba a dar clases, porque podía serme útil en algún momento”.

En mayo de 1936, sin embargo, se casó y su esposa, la bibliotecaria Carme Matas, le dijo que no quería armas en casa. Gassiot la dejó en la de sus padres. La sirvienta la vio y, empezada la Guerra Civil, la FAI se presentó a buscarla, pensando que habría más. Al no encontrarlas encarcelaron durante unos meses al padre y al hermano.

Josep no había hecho el servicio militar por miope y previendo problemas fue a hacer de profesor a Almería. Con todo, con la esposa embarazada y una citación del ejército de la República para que se enrolara a los servicios auxiliares, el matrimonio volvió a Barcelona.

A fines de octubre de 1937, sin embargo, su vinculación con las juventudes católicas pesaba.

Alertado que no volviera a casa, se presentó en el Gobierno militar. Un hombre de paisano le dio instrucciones para huir. Fue en autocar a Puig-reig. Se escondió en el bosque. Por 2.000 pesetas, un pasador lo llevó a Andorra con unas quince personas más, antes de saltar a la zona de los alzados.

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Milicianos en la plaza de Catalunya de Barcelona, durante la Guerra Civil 

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Un mosén lo avaló y, por sus conocimientos de química, el ejército rebelde lo destinó como soldado a la fábrica de armamento de Burgos.

Los dos amigos que habían formado parte de la Guàrdia Cívica Republicana en el año 1931 tuvieron destinos diferentes. Ignasi Vidal, el año 1934, quizá a raíz de los hechos de octubre, emigró a Colombia, donde se convirtió en un botánico de renombre y profesor universitario.

Volvió a Catalunya para luchar con el bando republicano. Se exilió en Ecuador, donde progresó como industrial y profesor universitario en Guayaquil, donde murió en el año 1981.

De su lado, Gassiot volvió a Barcelona en febrero de 1939. Entonces, por fin, conoció a su primogénito, Miquel, nacido unas semanas después de su huida. Tuvo cinco hijos más ( Mercè, Josep, Lluís, Matilde i Xavier) y ejerció de profesor en el Químic de Sarrià y de inspector de enseñanza media. Murió en 1994, cuatro años después de grabar su valioso testimonio.


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