José Daniel Barquero Cabrero, una pasión polifacética

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En un viaje académico a Chile, los poetas de un congreso alojados en el mismo hotel que José Daniel Barquero lo invitaron a vino, quesos y a recitar. Esa noche conoció al juez Guzmán, que procesó a Pinochet y cuyo padre fue amigo de Pablo Neruda. Ahora él tiene setecientos libros de Neruda y una colección de manuscritos, también de García Lorca. Están en una carpeta gris, dentro de un armario sellado, con bolas de alcanfor para protegerlos de los pececillos de plata que tanto odian los coleccionistas. Entre las páginas, hojas de papiro evitan que los ácidos del papel absorban la tinta.

Hay otros documentos: un texto que Freud dirigió a su sobrino, una carta de Einstein, otra que su amigo Camilo José Cela envió a Barquero. Un punto de lectura que Neruda dedicó a Cortázar, como siempre en tinta verde; unas palabras para su “querido García Márquez y sus Cien años de soledad ; o un poema a Salvador Allende. “Tras el golpe de estado, si tenías un libro de Neruda te colgaban del palo mayor, por eso, en la dictadura, la gente arrancaba la dedicatoria y tiraba el libro”. Entre otras joyas, tiene Canciones (1921-1924) , con dedicatoria de Lorca a Neruda y un “Recuerdo de Federico” firmado por el poeta chileno.


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Llucia Ramis

foto XAVIER CERVERA 18/03/2024 Maurici Lucena i Betriu (Barcelona 1975) militant PSC y CEO consejero delegado AENA. Licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales (especialidad Economía) por la Universitat Pompeu Fabra (UPF), Barcelona, y Máster en Economía y Finanzas por el Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI) del Banco de España, Madrid

Los libros son su mayor tesoro. Es capaz de rescatarlos de la calle mientras pasea a sus tres jack russell. Se pasa horas buscando en librerías de viejo. Quizá sea una pasión heredada de su padre, a quien recuerda siempre con un libro, o de su madre, de 82 años, “superlectora empedernida”. Primero los ves, luego te detienes, un día coges uno. Y con el tiempo, “el egoísmo de la posesión te lleva a comprar más de los que puedes leer”. En sus cinco bibliotecas –entre Madrid, Barcelona, Londres y Moià (la más grande)–, tiene unos mil quinientos sobre relaciones públicas desde 1923, incluidos los de Edward Bernays, fundador de la profesión y con quien trabajó en EE.UU. También una colección de arquitectura y diseño de casi tres mil libros y otra de pintura; es administrador del grupo Thyssen.

Forma parte de l’Associació de Bibliòfils de Barcelona, “una de las más importantes de Europa”, la más antigua en activo de España, y que ha reunido al Duque de Alba, encuadernadores como Palomino y Brugalla, Néstor Luján, Martí de Riquer, nombres como Güell, Godó, March, Gili, Carulla, Masaveu, Gay, Mateu, Ybarra, García Nieto, Ferrer, y en la que Madrid está presente en socios como Herrero de Miñón, el conde de Orgaz, Santiago Saavedra, Susana Bardón o el propio Barquero.

Colecciona incluso cactus. Y tallas de madera policromada. En la sala tiene una enciclopedia que pagó durante diecisiete años con todas las especies de pájaros. Delante hay fotos en las que aparece con el rey emérito y con Felipe VI. Junto al sofá, sus medallas del mundo académico y científico. Y en la mesa , un libro sobre huevos del mundo. “Si ves un libro así, tienes que comprarlo”. Al lado, otro sobre qué reloj se llevaba con cada vestido en cada época desde hace 500 años.

De pequeño, además de las aventuras de Los cinco , devoraba enciclopedias de animales, como la de Félix Rodríguez de la Fuente, que fue comprando por fascículos con sus ahorros. Ya entonces era coleccionista. De insectos y mariposas pasó a los sellos. Y luego, a las monedas y relojes. Dice que te sientes atraído por un objeto, quieres saberlo todo de él, hasta que finalmente creas el Museo Internacional de la Alta Relojería de Bolsillo. Lo cual te lleva a coleccionar libros de cómo enseñar la hora a los niños. Él ha escrito más de medio centenar, como Los relojes del Congreso , o el catálogo de todos los relojes del Ministerio de Trabajo y Economía Social. O Torre Sevilla , para el que se documentó tanto sobre rascacielos que en las cintas reconoce las ciudades por su skyline .

La mirada fisgona

Lugar: Entre Madrid, Barcelona, Londres y Moià

Libros de colecciones: Relojes, animales, tallas religiosas, relaciones públicas, diseño, pintura, jaulas de grillos, rascacielos

Algunas joyas: ‘Canciones (1921-1924)’, con dedicatoria de Federico García Lorca a Pablo Neruda desde Buenos Aires en 1934 y un apunte de Neruda: “Recuerdo de Federico”; Poema manuscrito de Neruda a Salvador Allende

Un recopilatorio: ‘Pablo Neruda. Poesía de la Poesía. Colección de manuscritos de José Daniel Barquero (Instituto de España y Real Academia Europea de Doctores)

Le cambió la vida: ‘Biography of an idea’, Edward Bernays

Algunos propios: ‘Los relojes del Congreso’, ‘Los relojes del Ministerio de Trabajo y Economía Social’, ‘Torre Sevilla. Rascacielos del mundo’

El último: ‘Primer romancero gitano (1924-1927)’ dedicado por Federico García Lorca

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