La excepcional prótesis de oro y plata en la boca que permitió a un hombre vivir hace 300 años

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El paladar duro (o bóveda palatina) es una lámina ósea horizontal, un tabique, que no sólo impide que los alimentos entren entre la cavidad bucal y nasal, sino que también desempeña un papel importante durante la respiración o el habla. Pero hay casos de fetos a los que, durante el embarazo, el tejido de esa zona no se les une completamente y queda abierta. Es lo que los médicos llaman paladar hendido.

Los bebés con este tipo de afectación acostumbran a tener dificultades para alimentarse y para hablar claramente. Además, también pueden presentar problemas auditivos y con los dientes. Actualmente estos problemas se solucionan con cirugía en los primeros meses de vida. Pero antiguamente lo más habitual eran las prótesis palatinas.

Aparato corrector en la boca

En pleno siglo XVIII, en Polonia, un hombre de 50 años fue enterrado en la iglesia de San Francisco de Asís en Cracovia. Los restos del individuo mostraban que tenía paladar hendido y los arqueólogos incluso encontraron parte del aparato corrector en el interior de su boca.

“Este es el primer caso en Polonia (y probablemente en Europa) en el que se encuentra una persona con un obturador bucal adaptado a sus necesidades”, detallan los investigadores que han analizado el sorprendente objeto en un artículo publicado en la revista Journal of Archaeological Science: Reports.

La iglesia de San Francisco de Asís en Cracovia

La iglesia de San Francisco de Asís en Cracovia 

Wikipedia

“El estudio macroscópico mostró la presencia de un diafragma metálico de forma elíptica que estaba hecho con una aleación de cobre cubierta con una capa de plata y oro, y un ‘tampón’ textil que ingresaba en la cavidad nasal. La comparación de este obturador con otros ejemplos de la literatura médica indica su gran similitud con los utilizados entre los siglos XVI y XVIII”, escriben los expertos.

La excepcional prótesis con una almohadilla de lana cosida a la placa metálica tiene 3,1 centímetros de largo y pesa alrededor de 5,5 gramos. «Es difícil saber hoy en día cómo se ajustó el obturador o si el sellado que proporcionó estaba suficientemente apretado», señalan los investigadores en el estudio.


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«Sin embargo, los pacientes modernos que luchan con problemas de salud similares describen el uso de una prótesis que les proporciona mejoras en el habla (que se vuelve más clara) y una mayor comodidad al comer», añaden los especialistas del equipo liderados por la antropóloga Anna Spinek.

Los investigadores encontraron la prótesis durante unas excavaciones realizadas entre 2017 y 2018. Tras un examen físico y una tomografía computarizada, vieron que la mandíbula del hombre era característica del paladar hendido. Cuando quitaron el obturador notaron que una almohadilla de fibra tenía motas de color amarillo (probablemente dorado) y verde (probablemente cobre), que fueron eliminadas involuntariamente durante el proceso de conservación.

Vista ampliada de la prótesis antes (i), aún con restos de metal amarillo brillante (probablemente dorado) que cubre la almohadilla de lana, y después (d) de su conservación

Vista ampliada de la prótesis antes (i), aún con restos de metal amarillo brillante (probablemente dorado) que cubre la almohadilla de lana, y después (d) de su conservación 

Anna Spinek / Journal of Archaeological Science: Reports

Es probable que la almohadilla de lana estuviera cubierta con una fina lámina de cobre y luego de oro para ayudar a prevenir infecciones al bloquear las secreciones que podrían penetrar a través de la tela.

Para determinar la composición de la prótesis, los investigadores la analizaron bajo un microscopio electrónico de barrido, que magnifica enormemente la superficie de un objeto, y con espectroscopia de rayos X de energía dispersiva, que analiza la composición química de una muestra.

Piezas de cobre

Descubrieron que las piezas de metal estaban hechas en gran parte de cobre, pero que también utilizaba cantidades considerables tanto de oro como de plata. La lana tenía rastros de yoduro de plata, que podría haber sido añadido por sus propiedades antimicrobianas.

Las fisuras orofaciales, que incluyen paladar hendido y labio leporino, tienen una prevalencia mundial de un caso por cada 1.000 0 1.500 nacimientos en los tiempos modernos. Esta documentado que el orador griego Demóstenes (384 a 322 a.C.) ya tenía paladar hendido y se especula que usó guijarros para llenar el vacío, según explican los autores del estudio.

Raros dispositivos

Varios trabajos del siglo XVI, además, sugieren el uso de combinaciones de algodón, cera, oro, plata, lana y esponjas para reparar una hendidura orofacial. Estos raros dispositivos eran únicos y hechos a medida por los dentistas. Como estaban elaborados con metales preciosos, sólo las personas de las clases sociales más ricas podían permitirse el lujo de adquirirlos.

La precisión de la prótesis indica también que la persona que la fabricó tenía una gran destreza y que el obturador está hecho de metales muy finos y delicados que no son nada fáciles de trabajar como los materiales modernos. Y, aún así, logró que se adaptara perfectamente a la anomalía congénita.

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