El club organiza los Campeonatos del Mundo de Tenis en Pista Cubierta de 1913

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El 12 de septiembre de 1921, la Junta Directiva de la Real Asociación de Lawn Tennis de España (RALTE), reunida en San Sebastián. tomó dos decisiones trascendentes. La primera fue aprobar los gastos del desplazamiento a Hendon, Londres, de los componentes del equipo español que debutaba en la Copa Davis. La segunda fue comunicar a la Federación Internacional de Tenis (ITF) que el Pamplona Lawn Tennis Club, presidido por Jesús Jaurrieta, y con el apoyo de un grupo de empresarios que provenían de Guinea Ecuatorial, estaba interesado en organizar en 1923 los Campeonatos del Mundo de Lawn Tennis en Pistas Cubiertas.

En septiembre de 1922, la ITF dio el visto bueno a la propuesta de la RALTE, pero Pamplona no había podido construir la gran instalación cubierta que requería el evento. Antes de renunciar al torneo, José Vidal-Ribas Güell, presidente del Real Club de Tenis Barcelona y de la Asociación de Lawn Tennis de Catalunya, pidió a la RALTE un plazo de una semana de margen para intentar asumir el reto.

En septiembre de 1922, la ITF dio el visto, pero Pamplona no había podido construir la gran instalación cubierta que requería el evento

Tras contar con la complicidad de la Junta Directiva del RCTB, el 10 de noviembre de 1922, en la Real Sociedad de Carreras de Caballos del Paseo de Gracia, José Vidal-Ribas, logró reunir a las entidades punteras del tenis y del deporte en la ciudad para buscar apoyos para organizar la competición. La respuesta y el apoyo fue unánime, tanto por parte de los clubs de tenis, como de la Confederació Esportiva de Catalunya, la Asociación de Atracción de Forasteros, la Feria de Muestras, el Fútbol Club Barcelona y el Real Club Deportivo Español.

Cinco días después, se constituyó el Comité Ejecutivo del torneo con José Vidal-Ribas Güell como presidente, Francisco Rodón (Comisario General), Mariano Vendrell (Comisario General Adjunto), Joan Millet (Vocal del Comité de Propaganda), Josep Mir (Vocal del Comité Administrativo), José María Alonso (Vocal del Comité Técnico) y José Mesalles Estivill, (Secretario General), y hombre vital en la estructura del Comité Olímpico Español.

Se acordó asimismo que el Comité Ejecutivo tendría su sede en las dependencias del Hotel Ritz

Se acordó asimismo que el Comité Ejecutivo tendría su sede en las dependencias del Hotel Ritz, y se nombró a Fred Burrow, juez árbitro de Wimbledon, como Referee de la competición contando con José María Tarruella y José María Soler Coll como sus asistentes.

El entusiasmo de José Vidal-Ribas se contagió rápidamente en la ciudad. En apenas dos semanas, se sumaron a la iniciativa el Real Automóvil Club de Catalunya, la Real Asociación de Cazadores, el Real Moto Club de Catalunya, el Real Club Náutico de Barcelona, el Real Club Marítimo, el Club de Mar del CADCI, la Real Sociedad de Deporte Vasco, el Club Natación Barcelona, la Penya Rhin, el Club Esportiu Europa, la Unió Sportiva Sans y l’Avenç de l’Esport.

José Vidal-Ribas creó asimismo un Comité de Patrocinio en el que incorporó a las personas más influyentes en la ciudad, como eran el Barón de Güell, el duque de Alba, la baronesa de Destral, el conde de la Casa Valencia, los marqueses de Foronda, de San Román de Ayala, de Lamadrid, de Cabanes y el conde de Salces de Ebro.

Dos semanas después, Fernando Fabra i Puig, marqués de Alella y Alcalde de Barcelona, aprobaba la cesión gratuita del Palacio de la Industria del Parque de la Ciudadela y una subvención de 25.000 pesetas para el torneo, al mismo tiempo que el Rey Alfonso XIII aceptaba la Presidencia de Honor.

En la primera semana de diciembre, ebanistas franceses se desplazaron a Barcelona para construir dos pistas de madera y 50 palcos en el Palacio de la Industria. El prestigioso dramaturgo Adrià Gual se encargó de la decoración del salón y el jardín restaurante, mientras que Isabel Llorach, se ocupó de las manifestaciones artísticas y fiestas sociales en colaboración con un Comité Femenino.

Dos semanas después, Fernando Fabra i Puig, marqués de Alella y Alcalde de Barcelona, aprobaba la cesión gratuita del Palacio de la Industria del Parque de la Ciudadela

El Real Club de Tenis Barcelona se ocupó de las tareas deportivas, que fueron desde la selección de recogepelotas, a la de jueces de línea. El propio José Vidal-Ribas fue uno de los jueces de línea de la competición.

El 20 de enero de 1923 se anuncia que el Rey Alfonso XIII donará el trofeo para el campeón de la prueba masculina, mientras que la Reina Victoria Eugenia otorgará el premio de la competición femenina. El Ayuntamiento de Barcelona, la Mancomunitat de Catalunya y la Asociación Catalana de Lawn Tennis donaron los trofeos para las pruebas de dobles.

El 24 de enero, se anunció que el equipo español estaría formado por Manuel Alonso, Manolo Gomar, Eduardo Flaquer, José María Alonso, Francisco Sindreu, María Luisa Marnet, Rosa Torras e Isabel Fonrodona. Se inscribieron en el torneo delegaciones de tenistas británicos, daneses, franceses, rumanos, neerlandeses, alemanes, estadounidenses, polacos y suizos.

Con la ciudad volcada, el aforo agotado, y un Palacio de la Industria engalanado con guirnaldas, ramajes, un enorme tapiz con escudo de Barcelona en el fondo de pista, a las 10 de la mañana del 1 de febrero, Manuel Alonso y Carlos de Satrustegui entraron en pista para inaugurar la competición.

La británica Kathleen McKane Godfree se convirtió en la campeona de la prueba femenina y dos horas después el francés Henri Cochet se impuso en la final masculina

El 11 de febrero, la británica Kathleen McKane Godfree, que años después derrotaría a Lilí Álvarez en dos finales de Wimbledon, se convirtió en la campeona de la prueba femenina derrotando en la final a su compatriota Geraldine Beamish por 6-3, 4-6 y 7-5. Dos horas después, el francés Henri Cochet, uno de los cuatro ‘Mosqueteros’ del equipo galo, se impuso en la final masculina al británico John Brian Gilbert por 6-4, 7-5 y 6-4.

El Infante Don Fernando de Baviera y de Borbón presidió la ceremonia de entrega de trofeos, y la competición se cerró con una Cena de Honor seguida de un Baile de Gala entre los aplausos de los asistentes. El reto de organizar unos Campeonatos del Mundo concluyó con un rotundo éxito.

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