Israel también acaba con el arte, por Ignacio Orovio

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Tampoco el arte. Los dos centros dedicados a la creación en Gaza han quedado arrasados, uno de ellos hace pocos días. Las alrededor de 20.000 obras de arte que custodiaba el Shababek for Contemporary Art han desaparecido bajo las bombas israelís. 

El centro estaba cerca del hospital Al Shifa, destruido bajo el pretexto de que era un refugio de milicianos de Hamas, y ha sido, digamos, otro daño colateral. No consta que éste albergara terroristas, pero el resultado ha sido el mismo.

Shababek for Contemporary Art en Gaza

Shababek for Contemporary Art en Gaza, totalmente destruido 

Majed Shala

Shababek, que en árabe significa “ventanas”, empezó a gestarse en 2003. Los artistas Shareef Sarhan, Basel El Maqosui y Majed Shala decidieron empezar a ofrecer talleres de arte y formación a quien quisiera.

En 2009 alquilaron una casa en Gaza que fue su primera sede estable.

En 2017 lograron un edificio propio, con la ayuda de la poderosa Fundación Al-Qattam de Ramallah y del gobierno sueco.

Shababek intentó siempre orientar el arte que impartía hacia la mejora de la salud mental y el estado de ánimo de sus inscritos, en especial los más jóvenes. Chavales que no han vivido fuera de una guerra recurrente, infinita, ni del bloqueo permanente de Israel.

Shababek albergaba alrededor de 20.000 obras de arte, y no siempre eran fúnebres ni pesimistas ni bélicas ni color cemento; algunos cuadros de Sarhan son sugerentes paisajes llenos de luz a base de manchas de color intercaladas.

Toda esa memoria ha desaparecido, aunque la galería puede visitarse virtualmente, con las obras de cada artista en la pared.

Shababek intentó siempre orientar el arte que impartía hacia la mejora de la salud mental y el estado de ánimo de sus inscritos, en especial los más jóvenes

Sarhan está ahora en Estambul, donde le sorprendió el estallido del conflicto. “Si quieres cambiar cualquier comunidad tienes que utilizar la cultura y el arte. Es un poder blando, una resistencia suave al cambio. A través de las artes puedes hacer de todo: esperanza, amor, paz, sueños. Puedes reconstruir la comunidad y la gente”, dijo el artista y gestor a The Art Newspaper.

Los otros dos impulsores de Shababek siguen en Gaza. Shala –que tiene unos preciosos dibujos de figuras en tinta negra- publicó en Instagram una imagen de Shababek arrasado y otra del antes y el después: si fuera una creación artística sería demagogia.

El Maqosui no desfallece: ayer publicó un vídeo del taller que ha montado en el campo de refugiados de Rafah, donde reside ahora. Se ven las creaciones de una docena de pequeños, llenas de color.

“Dibujo para tratar de seguir siendo un ser humano despierto y sensible y que la guerra no me quite la dignidad y la humanidad”, dice el propio Shala, si la traducción del árabe de Instagram es fiable.

Dibujo para tratar de seguir siendo un ser humano despierto y sensible y que la guerra no me quite la dignidad y la humanidad”


Majed ShalaArtista y gestor cultural

En diciembre también fue arrasada la galería Eltiqa, el otro espacio de Gaza dedicado al arte. Este centro fue invitado en 2022 ni más ni menos que a la Documenta de Kassel, una de las grandes citas internacionales dedicadas al arte contemporáneo; allí acudió con el colectivo de artistas palestinos Question of Funding, que reflexiona sobre el arte, el mercado y su valor.

La publicación digital Art News explicó hace unas semanas que ese colectivo había informado a los artistas de Eltiqa que el local de Gaza estaba destruido. “Qué significa el arte ahora”, dijo uno de ellos a esa revista.

La gente dio una última utilidad a sus obras. Hacía frío, y echaron a la hoguera todos los cuadros y los muebles que encontraron.

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