las guerras y la geopolítica pueden hacer repuntar la inflación

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Hasta ahora, el guión era bastante claro. Tras el encarecimiento de las materias primas, los cuellos de botella y el repunte de los precios, la economía  global estaba destinada este año a volver a la  normalidad. En 2024 los economistas preveían una progresivo descenso de los tipos de interés, a medida que la inflación volviera a los niveles aceptables, cercanos al 2% y la reactivación de la economía. 

Las tensiones en Oriente Medio pueden suponer siete décimas más de inflación y cuatro décimas menos de PIB

No obsstante, aunque este sigue siendo el escenario de base, las cosas pueden torcerse. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha presentado hoy sus informe de las reuniones de primavera que tienen lugar esta semana en Washington. Y es cierto que todo apunta a una economía resiliente en un contexto de freno de la inflación para este año, gracias al apoyo de las políticas públicas y por el consumo del ahorro post pandemia. 

A finales del 2024, el FMI prevé unos tipos de interés del 4,6% en Estados Unidos (en bajada desde el 5,4%) y del 3,3% en la eurozona (en descenso desde el 4%). El crecimiento global  sería este año y el siguiente del 3,3%, algo estable pero un ritmo más blando respecto al promedio de los útimos 20 años. Las políticas monetarias más restrictivas y la retirada de los estímulos fiscales indudablemente tienen algo que ver. Las perspectivas para la eurozona son más optimistas: se va desde el raquítico 0,4% del 2023 al 0,8% este año y un 1,5% el siguiente. Como ya se adelantó el pasado viernes, España destaca con un 1,9% y un 2,1%, respectivamente. 

El auge de los populismos tiende a exarcebar la fragmentación y a aumentar el empobrecimiento 

Pero, como decíamos al comienzo,  en los guiones (aquellos bien escritos) pueden darse giros inesperados o imprevistos. Y el FMI ha apuntado a varios escenarios y  posibles riesgos que podrían estropear los planes de la película hasta aquí rodada. Empecemos por el comercio global. En términos generales este año debería salir del pozo en el que entró en el 2023 y volver a un ritmo de crucero, el FMI apunta que está dandose un cambio de comportamiento. Las restricciones comerciales aumentan. Hubo 3.200 medidas de estas características en el 2022 y otras 3.000 en 2023. Unos niveles mucho más altos si se compara con las 1.100 del 2019: las cadenas de valor globales están bajo ataque. «El crecimiento del flujo comercial entre bloques geopolíticos ha disminuido significativamente desde entonces en comparación con el crecimiento del comercio dentro de los bloques», señala el estudio. 

Y luego están las guerras. Teniendo en cuenta la incertidumbre que se está viviendo estos días en Oriente Medio y Ucrania,  el factor geopolítico tiene todos los puntos para estropear la fiesta. 

En  caso de extensión de un conflicto militar a gran escala en la región, la inflación global podría subir 70 puntos básicos en 2024 (siete décimas).  Gran parte de este incremento sería imputable a los precios del petróleo, que escalarían hasta un 15% más a raíz de un recrudecimiento de las tensiones en Oriente Medio.  Pero también lainflación  subyacente podría aumentar de hasta 30 puntos básicos, a causa de las disrupciones en el transporte marítimo y del encarecimiento de los costes. Las estimaciones del Fondo prevén un alza de los fletes del 150%, un movimiento parecido al que se vivió tras los primeros ataques en el Mar Rojo por los hutíes a finales del año pasado. 

Como consecuencia de todo ello, los tipos de interés podrían situarse en el 2025 hasta 40 puntos básicos más altos de lo inicialmente previsto (unas cuatro décimas). Esto afectaría, a su vez, al poder adquistivo de los consumidores y causaría una pérdida del PIB global del 0,4%, siempre para el 2025. 

El FMI dedica también un apartado a estudiar el factor electoral, ya que muchos países tendrán comicios este año. Y este impacto tampoco corre el riesgo de ser bueno. Por dos motivos. Primero, el auge de los populismos, tal como apuntan varios sondeos. «En el contexto de las próximas elecciones, en numerosos países se están adoptando medidas para levantar barreras al  flujo internacional de trabajadores, lo que podría revertir los avances  de los últimos años y exacerbar la crisis laboral, la carencia de mano de obra y las presiones inflacionarias. Asimismo, los aumentos de aranceles podrían desencadenar respuestas de represalia, aumentar los costes y perjudicar a la rentabilidad de las empresas y el bienestar del consumidor», escriben los economistas del FMI. 

Segundo, en proximidad de las citas electorales los gobiernos tienden a ser más generosos y a aumentar el gasto público. «Estas expansiones fiscales podrían aumentar las presiones inflacionarias. Esto podría acabar con  tasas de interés más altas, lo que aumentaría la dificultad de reducir la deuda y  un impacto negativo en el crecimiento». 

Aunque no es infrecuente que el FMI erre en sus pronósticos y sus cálculos,  muchos esperan que la película no tenga imprevistos y sea plana, previsible (y rentable). 

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