Scholz pide a Xi competencia leal ante el alud mundial de productos chinos

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Alemania transita con pies de plomo en sus relaciones con ­China, país al que ve como “socio, competidor y rival sistémico”­­­ ­–como señala en su estrategia nacional de seguridad, documento presentado por el Gobierno hace casi un año–, país al que su industria está fatalmente encadenada, y que, en lo geopolítico, mantiene tratos con Rusia pese a la guerra en Ucrania.

En un viaje de tres días a China, el canciller alemán, Olaf Scholz, ha intentado conjugar intereses comerciales y crisis geopolíticas, y reclamó así al presidente chino, Xi Jinping, que presione al ruso Vladímir Putin para que cese la agresión contra Ucrania. En lo económico, Scholz ha tratado de cuadrar el círculo, apretando y contemporizando a la vez: pidió al gigante asiático competencia económica leal y admitió que Alemania necesita el mercado chino para sus productos.

Este martes en Pekín, Xi Jinping le replicó que hay que “tener cuidado con el aumento del proteccionismo”, en referencia a las quejas europeas y estadounidenses sobre el poderío industrial chino que inunda los mercados globales.

Competencia de los productos chinos

El presidente chino, Xi Jinping, replica criticando el “aumento del proteccionismo” en alusión a la UE y los coches eléctricos

El lunes, Scholz había enunciado el mensaje mixto de su visita en un encuentro en Shanghai con estudiantes de la Universidad Tongji –fundada por médicos alemanes en 1907–, en el que afirmó que la UE no debe actuar por interés propio proteccionista, pero llamó a una competencia justa entre China y Alemania.

“En algún momento también habrá coches chinos en Alemania y Europa; lo único que debe quedar siempre claro es que la competencia debe ser leal, es decir, que no haya dumping, que no haya sobreproducción, que no se infrinjan los derechos de autor”, dijo el canciller Scholz.

Su viaje se ha producido en plena inquietud de la UE por la amenaza que supone para las empresas europeas el desembarco en sus mercados de productos chinos a menor precio, en especial coches eléctricos y otras tecnologías ecológicas. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lamentó la sobreproducción china y criticó que se sustente en grandes subsidios estatales, algo que las autoridades chinas niegan. Bruselas indaga el asunto del vehículo eléctrico chino e incluso plantea la posibilidad de implantar aranceles, contra los que Scholz se pronuncia.

Chongqing (China), 14/04/2024.- German Chancellor Olaf Scholz (L) visits the Bosch Hydrogen Powertrain Systems (Chongqing) Co., Ltd. in Chongqing, China, 14 April 2024. Scholz arrived in Chongqing Municipality to kick off his three-day official visit to China. (Alemania) EFE/EPA/XINHUA / Huang Wei CHINA OUT / UK AND IRELAND OUT / MANDATORY CREDIT EDITORIAL USE ONLY EDITORIAL USE ONLY

El canciller alemán, Olaf Scholz, en su visita el 14 de abril a la fábrica de propulsores de hidrógeno de la empresa alemana Bosch en Chongqing (China) 

Huang Wei / EFE

También a inicios de abril, Janet Yellen, secretaria del Tesoro de Estados Unidos, reclamó a China que reduzca su producción industrial, argumentando que arrolla en el mercado mundial, y reprochó a Pekín “trato injusto” hacia las empresas estadounidenses.

Xi Jinping contraatacó este martes ante Occidente asegurando que la producción china beneficia a todo el mundo, porque, sostuvo, “las exportaciones chinas de vehículos eléctricos, baterías de litio o productos fotovoltaicos no solo han enriquecido el suministro y aliviado la presión inflacionaria” y ayudan a combatir la crisis climática.

Aunque el socialdemócrata Scholz ha sido cauteloso en esta su segunda visita a China como canciller –la primera fue el 4 de noviembre del 2022, y estuvo apenas once horas debido a la política china de cero covid de entonces–, se ha mostrado más asertivo sobre las preocupaciones alemanas en asuntos mundiales que su predecesora, la democristiana Angela Merkel, quien siempre priorizó los intereses comerciales, sobre todo de la industria automovilística.

Sobreproducción china

La UE y Estados Unidos ven una amenaza para sus empresas en la llegada a sus mercados de productos chinos a menor precio, en especial coches eléctricos y otras tecnologías ecológicas

Aun así, el tono atemperado de Scholz contrasta con el documento de estrategia nacional de seguridad de su Gobierno, que señala a China como socio y rival que actúa cada vez más “en contra de nuestros valores e intereses”. El documento llama a “reducir riesgos” para evitar una excesiva dependencia de los proveedores chinos, una situación en la que ya se encuentran algunas empresas alemanas, sumada a desventajas en el acceso al mercado local.

Según una encuesta de la Cámara de Comercio Alemana en China (AHK), dos de cada tres empresas alemanas que operan en China dicen afrontar competencia desleal. China sigue siendo el mayor socio comercial de Alemania –con un volumen de más 250.000 millones de euros el año pasado-, a pesar de las cada vez más difíciles condiciones para los negocios. Es un mercado crucial para Alemania, sobre todo en los sectores automotriz y químico. En su viaje, Scholz visitó sendas empresas alemanas: una planta de propulsores de hidrógeno sostenible de Bosch en Chongqing y otra del fabricante de polímeros Covestro en Shanghai.

Desconfianza occidental 

La mirada de Pekín a la guerra en Ucrania

El presidente chino, Xi Linping, dijo que apoya “una conferencia internacional de paz reconocida por Rusia y Ucrania, con la participación de todas las partes” y, en velada alusión a los suministros aliados de armas a Kyiv, sostuvo que “se debe enfriar la situación y no echar más leña al fuego; hay que sumar condiciones para que se pueda restablecer la paz y evitar que el conflicto se siga intensificando”, según el comunicado de la Cancillería china. El canciller alemán, Olaf Scholz, escribió luego en la red social X que ambos respaldan la conferencia de paz en Ucrania organiza que Suiza albergará los días 15 y 16 de junio. Europa mira con desconfianza a China desde el inicio de la invasión rusa a gran escala de Ucania, el 24 de febrero del 2022. Pekín ha brindado a Moscú apoyo diplomático y político, y el comercio entre ambos países –el año pasado alcanzó el récord de 240.000 millones de dólares (225.800 millones de euros)– ha ayudado a Vladímir Putin a amortiguar el impacto de las sanciones económicas occidentales. China formuló en febrero del 2023 una propuesta de negociaciones de paz de doce puntos que disgustó a Occidente por poner al mismo nivel a agresor y agredido, y que Putin aplaudió.

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