De Miñaur acaba con la ilusión de Nadal

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Lo advertía Rafa Nadal tras ganar a Cobolli. Ante De Miñaur iba a ser otra historia. Y lo comprobó en sus carnes el manacorí, que a pesar de sus problemas físicos le dio mucha guerra al australiano, número 11 del ranking ATP y cuarto cabeza de serie del torneo. El ganador de 22 grandes dio la talla y aún privado de su mejor forma, ofreció detalles de campeón, de leyenda que se resistía a que su llama se apagara. Se despidió de Barcelona y del Godó dignamente, jugando a un nivel muy alto por momentos. Aseguraba Rafa que era un regalo poder estar en Barcelona tras sus problemas físicos pero el regalo lo recibió el torneo catalán, su club y su gente. Nadal dio la cara en el primer set, que acabó perdidendo por una justado 7-5 pero se desfondó en el segundo, en el que solo ganó el punto de uno de sus servicios (6-1).

De Miñaur le exigió a Nadal mucho más que Cobolli el día anterior. Y desde el principio. El australiano tiene muchas más tablas y no se dejó intimidar por la pista central del RCT Barcelona. A pesar de no ser un especialista en arcilla llegaba mucho más en forma que el manacorí, lastrado por las lesiones y por las dudas sobre su estado físico. De Miñaur empezó cargando el juego sobre el revés de Rafa. Le rompió el servicio en el primer juego y se adjudicó el suyo. 2-0 para empezar. Pero si algo caracteriza a Nadal es su resiliencia y su capacidad para adaptarse a los rivales. Largo tercer juego con nivel alto y el primer «vamos» del español tras igualar un juego que se le escapaba, aunque le costaba llegar a las dejadas o cambios de juego del australiano. Salvo bola de break y sumó su primer tanto.

De Miñaur ganó con solvencia su servicio para colocarse y poner toda la presión sobre Nadal, que ofreció un abanico de recursos, con dejadas y haciéndose grande a media pista para devolver todas las bolas de su oponente. Si saque (167 kilómetros por hora) empezaba a tomar ritmo de crucero, aunque su abdominal le restaba una potencia de 15 o 20 kilómetros por hora. Un revés paralelo mal ejecutado le privo de sumar su segundo juego pero lo hizo en el siguiente punto al pillar descolocado al tenista aussie (3-2). Rafa levantó a la grada colocando un globo a De Miñaur tras llegar por los pelos a una dejada del australiano. Parecía encontrarse cómodo el balear ante un rival que no suele cometer errores no forzados. Cambio de ritmos y de altura en sus lanzamientos de Rafa para despistar a su oponente y disponer de dos bolas de break. Aprovechó al segunda con un revés descomunal que igualaba el set (3-3).

Del respeto de la grada se pasó a la admiración. Rafa sacó la bestia que llevaba dentro para descolocar a De Miñaur, que empezó a sufrir. Espectacular revés cruzado para cerrar un juego en blanco y ponerse por delante por vez primera en el partido (3-4). Nadal empezó a soltar la mano y cada vez se le veía más cómodo. Puntos estratosféricos que iban aumentando su confianza progresivamente. De Miñaur ganó el punto con su servicio (4-4) pero le costó más de lo que se pensaba. Nadal mostraba fogonazos de lo que ha sido: agresivo, buenos golpes, movilidad, confianza… Puso el 4-5 con mucha solvencia y sin disponer de un saque excesivamente potente. Se recompuso el australiano que ganó su servicio y dispuso de tres puntos de break para poner contra las cuerdas al balear (6-5). Nadal no pudo evitar que De Miñaur ganara el primer set con un último juego en blanco.

Gran punto de Nadal para abrir el segundo set, remontando una bola de ruptura y sacudiéndose la presión. Pero no pudo hacer nada poco después, en le tercer juego. Dos errores impropios de La Bestia permitieron que De Miñaur le rompiera el servicio y se pusiera en ventaja (2-1). Trataba Rafa de cambiar el rumbo del partido, lo probaba todo pero no le dejaba el australiano (3-1). La diferencia de dos juegos metía presión al español. Olió la sangre el aussie, que puso contra las cuerdas a Nadal. Desaprovechó dos bolas de rotura, la segunda tras una doble falta del español, pero hizo buena la tercera para poner tierra de por medio y encender todas las alarmas.

Tras los dos breaks consecutivos, De Miñaur fue a por todas sabiendo que tenía tocado a Nadal. Y el manacorí es un jugador que rematas cuando puedes o es capaz de recuperase y ajusticiarte. Juego en blanco para el australiano (5-1), que estaba a punto de acabar con la participación de Rafa en el torneo que ha levantado en 12 ocasiones. El partido acabó con un error no forzado de Nadal y el tercer break. Respetuoso, De Miñaur no dio muestras de alegría por su victoria, consciente del momento que se estaba viviendo en el RCT Barcelona. El aussie se sumó a los aplausos de la grada, que le brindó una ovación que huele a despedida.

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