«Desviará miles de millones del Gobierno al mercado negro»

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En una sesión muy significativa, los parlamentarios británicos votaron el martes a favor de respaldar los planes del gobierno de crear una «generación libre de humo» y reducir el número de muertes relacionadas con el tabaquismo a través del Proyecto de Ley de Tabaco y Vapeo . Significativa no sólo porque es un hito en la historia de las medidas de salud pública en el Reino Unido, sino además porque la mayoría de sus detractores son precisamente diputados de las propias filas conservadoras. Según la nueva ley, que aún está pendiente de varios trámites parlamentarios, cada año la edad legal para la venta de cigarrillos, que es actualmente de 18 años, la mayoría de edad, aumentará en un año, ya que las personas nacidas después del 1 de enero 2009 nunca podrán comprar legalmente cigarrillos ni otros productos derivados del tabaco.

Aunque la medida no criminalizará el acto de fumar en sí mismo, significará un cambio significativo en la forma en que se accede al tabaco en el país. Bajo esta nueva legislación, aquellos que actualmente pueden comprar tabaco legalmente no se verán afectados.

Quienes se oponen alegan, entre motivos, que será difícil de implementar. Y citan el ejemplo de Nueva Zelanda, que fue el país pionero con una medida semejante pero que ahora quiere dar marcha atrás. Pero desde el gobierno defienden que, igual que la prohibición actual de no vender tabaco a menores de 18 años funciona, también lo hará este nuevo modelo, en el que las multas serán la principal forma de contener la venta ilegal.

Y es que el gobierno de Sunak planea implementar sanciones de 100 libras en efectivo para los establecimientos en Inglaterra y Gales que vendan tabaco y dispositivos de vapeo a menores, y las autoridades locales serán las responsables de administrar estos fondos, que tendrán que reutilizar precisamente para reforzar la aplicación de la ley. Estas multas se sumarán a las ya existentes de 2.500 libras que los tribunales pueden ya imponer.

Pero el desafío logístico es importante. Por ejemplo, los servicios para dejar de fumar son gestionados por equipos de salud pública en los consejos locales, pero estos han sufrido recortes significativos en los últimos años, que afectan a otras áreas de la salud pública, como la atención de drogas y alcohol, la salud sexual o la obesidad.

Además, fuentes del gobierno explicaron que está previsto destinar 30 millones de libras para que la ley se cumpla y que incluirán fondos para un reforzamiento de las acciones, aún no detalladas, para abordar la disponibilidad de cigarrillos en el mercado negro.

El ejemplo de Bután y Sudáfrica

Los críticos de esta política, incluyendo el Instituto de Asuntos Económicos, argumentan que establecer una línea arbitraria basada en la edad para determinar quién puede comprar tabaco plantea serias cuestiones éticas y prácticas. Por ejemplo, mientras que un individuo de 18 años no tendría permiso para comprar tabaco, su amigo de 19 años sí lo tendría, una discrepancia que en su opinión plantea la posibilidad de un comercio ilegal de cigarrillos e interrogantes sobre cómo se aplicará la ley de manera efectiva.

Según un informe del Instituto, «la prohibición generacional del gobierno sobre el tabaco desviará miles de millones de libras de las arcas del gobierno hacia bandas criminales» y detalla que «en 2004, Bután se convirtió en el único país en introducir una prohibición permanente sobre el tabaco en la era moderna.

Próspero mercado negro

La prohibición ha llevado al contrabando y a un próspero mercado negro y un estudio de la Organización Mundial de la Salud encontró un aumento en el consumo de cigarrillos entre menores en Bután tras la prohibición». También pone de ejemplo que «la prohibición del tabaco en Sudáfrica durante la pandemia de Covid-19 también fue en gran medida infructuosa en evitar que los fumadores compren cigarrillos en el mercado ilícito».

El mismo documento recalca que «el gobierno del Reino Unido recibe anualmente 10.000 millones de libras en impuestos sobre el tabaco, lo que corre el riesgo de perderse ante los planes prohibicionistas» y Christopher Snowdon, autor del reporte, considera que «conforme el mercado negro crece, los ingresos fiscales por impuestos al tabaco disminuirán, las bandas criminales se volverán más ricas y poderosas, y, paradójicamente, los niños encontrarán más fácil acceder a cigarrillos baratos».

«Infracción de la libertad personal»

«Las absurdidades de una prohibición generacional del tabaco se harán evidentes tan pronto como el primer grupo de adolescentes cumpla 18 años en 2027», dijo, mientras que «los problemas de aplicación, criminalidad y disminución de los ingresos fiscales surgirán más lentamente pero de manera inexorable». En su opinión, «las justificaciones del gobierno para esta gran infracción a la libertad personal no tienen fundamento. Los gobiernos de Nueva Zelanda y Malasia han dado la espalda a este ardid prohibicionista y es hora de que el gobierno británico mire más allá de los titulares y reconsidere seriamente».

«La prohibición infantiliza a una cohorte de adultos, discrimina en función de la edad y plantea problemas de injusticia intergeneracional», escribió Snowdon, que detalló que «el gobierno justifica la prohibición sobre la base de que la gran mayoría de los fumadores desearían no haber empezado nunca» y en «los costos sanitarios asociados con los cigarrillos» pero, según el informe, «la mayoría de los fumadores no están intentando activamente dejar de fumar, y los fumadores contribuyen mucho más al estado a través de los impuestos al tabaco de lo que cuesta el tabaquismo al NHS (el sistema nacional de salud)».

Siempre con el pasaporte a cuestas

Otro asunto logístico, es que la gente podrían tener que llevar consigo una identificación si desean comprar cigarrillos en el futuro, pero en el Reino Unido no existe el DNI, lo que obligará a usar pasaportes o carnés de conducir, por ejemplo, para demostrar la edad. En todo caso, según Simon Clark, director del grupo de fumadores Forest, «cualquiera que desee fumar comprará tabaco en el extranjero o a través de fuentes ilícitas».

Por otro lado, la doctora Sarah Jackson, parte del grupo de investigación sobre tabaco y alcohol en University College London, defiende la medida como una estrategia para desalentar a los jóvenes de comenzar a fumar. Argumenta que aumentar la edad mínima de venta ha demostrado ser efectiva en la reducción de las tasas de tabaquismo en el pasado, y Chris Whitty, director médico de Inglaterra, «dejar de fumar cuenta con el respaldo de la abrumadora mayoría de médicos, enfermeras y organizaciones benéficas de salud, que ven los efectos del hábito en las personas vulnerables.

También cuenta con el respaldo de una mayoría sustancial del público según encuestas, y de los gobiernos de los cuatro países del Reino Unido. Además, el proyecto de ley reducirá sustancialmente la capacidad de las compañías de cigarrillos electrónicos para comercializar hacia los niños, una práctica absolutamente inaceptable».

Los estanqueros: «La ley es la ley»

En la calle las opiniones son variadas. Alí, que regenta una tienda de conveniencia en el centro de Londres, le quita hierro al asunto y asegura que al igual que ahora no puede vender cigarrillos a menores de 18, en el futuro se adaptará a la edad de acuerdo a la ley. «A mí me da lo mismo que puedan comprarlo mayores de 18 o de 25 o de 50, yo sólo vendo el producto a quien pueda comprarlo legalmente, no hay más, aquí la ley se cumple».

De la misma opinión es Rahman, que conversa con ABC en su tienda: «La ley es la ley, igual que con el alcohol, mi opinión importa poco. Yo vendo muchas cosas y algunas son limitadas según la edad y quien las quiera tiene que demostrar que tiene esa edad, punto, pero al igual que con las drogas, habrá opciones para quienes quieran conseguirlo de otra manera».

Pero Michal, que trabaja en una tienda especializada en tabaco y productos para fumadores, cree que es un despropósito ya que «si la ley dice que hay una mayoría de edad, que son los 18, pues cada persona debería poder decidir sobre su vida y su cuerpo después de esa edad», dice, y asegura estar de acuerdo con que «el gobierno nos trata como si fuéramos niños».

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