Y el vacío fue insoportable

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La noche no terminó como esperaban. El barcelonismo de arriba a abajo necesitará días para superar la decepción. Cuando el reloj de las instalaciones olímpicas construidas en 1927 marcó las 21.00 horas, hacía rato que los aficionados más tranquilos habían disfrutado de una puesta de sol anaranjada pero con nubes negras de fondo mientras los futbolistas llegaban a Montjuïc. Quizás fue una señal de la tormenta parisina. Otros estaban sobreexcitados. Lo demostraron cuando confundieron el autocar del Barça con el del PSG y le lanzaron algunos objetos. “Ojo que es el Barça”, advirtieron unos pocos. Y llegaron los aplausos y el “venga, que podéis” y el “este año sí”. La puerta de Montjuïc estaba iluminada. Los arcos, de azul. La piedra blanca exterior era grana. Parecía la puerta de entrada hacia las semifinales de la Champions. Lo sabía la gente, emocionada a rabiar. Cantando el himno a capela. No fue el Camp Nou. Pero casi. El marcador dolió mucho.

La afición del PSG celebrando el triunfo en Montjuïc

La afición del PSG celebrando el triunfo en Montjuïc

Alex Garcia LV

Le quedó especialmente claro a Dembélé. Nunca fue un futbolista muy querido. Pero que celebrase el gol en París como si hubiese ganado la Champions ya son palabras mayores. “De desagradecidos el mundo está lleno”, soltó un espectador en la primera grada. A Dembélé fue fácil reconocerle. Por el 10 que luce su camiseta blanca y por las botas de un naranja muy subido. Sus movimientos son inconfundibles .

Un Barça mermado despierta del sueño europeo

Un Barça mermado despierta del sueño europeo

Àlex Garcia

En los banquillos ambos técnicos se abrazaron de inicio. Luego actuaron de forma distante. Luis Enrique en el minuto 8 del partido pidió dos aguas a sus ayudantes. Las colocó en la esquina derecha superior de su área técnica. Ni un centímetro de margen. Abrió rápido la primera. A él el público no le abucheó. Pero tampoco le dedicó su tiempo. Cuando aparece la rivalidad, el cariño salta por la ventana. Y el caso del técnico asturiano, que dirigió al Barça a su última Champions hasta la fecha con Xavi como capitán, no fue una excepción. “Respeto y admiración sí. Por su pasado. No por su presente”, recordó una aficionada. Quedó claro.

Xavi y Luis Enrique se abrazaron al inicio del partido

Xavi y Luis Enrique se abrazaron al inicio del partido

Alex Garcia LV


Con el gol de Raphinha el estadio se vino abajo. La afición culé abandonó sus asientos. Ondeó sus banderas. Y silenció los abucheos de los 2.700 seguidores del PSG con sus aplausos. Nadie habría dicho que sería el último gol culé de la noche. Lo peor estaba por llegar. “¡Ouiii!! exclamaron los pocos aficionados del PSG camuflados en la grada barcelonista interceptados al final por la seguridad del club cuando Araújo fue expulsado a la media hora de partido. “Grande Lamine”, le dedicó la grada a la perla azulgrana cuando Xavi llamó a Iñigo Martínez para defender mejor con 10. A Luis Enrique no le quedaba agua cuando Dembélé marcó. No lo celebró el francés, y pidió seguir. Todo lo contrario que el asturiano, enloquecido en su área técnica. Tocaba remar. Y la afición se dejó la voz para ayudar al Barça a llegar a la primera orilla. La del descanso.

Xavi vio la roja y fue expulsado

Xavi vio la roja y fue expulsado

Alex Garcia LV

La segunda parte no fue mejor.  Cuando Mbappé marcó y saltó la valla para celebrarlo con el puño al aire, se hizo el silencio blaugrana. “Allez París allez”, le cantaron los franceses a su estrella. “Hay que creer, vamos”, gritó un aficionado después del tú a tú de Lewandowski con Donnaruma. También con el de Raphinha. Y con el de Gündogan. 

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La última descarga de rabia culé fue para el cambio de Dembélé, aplaudido por Luis Enrique. Después llegó el segundo de Mbappé. El 1-4 definitivo. Y se hizo el silencio definitivo. “Un año más sin nada”, esbozó un aficionado. No se confía en la Liga que ahora pasa por el Bernabéu. Un año más de vacío en Europa. La decepción culé la tapó el sonido de la megafonía en francés. Una voz femenina les recordó que debían salir con escolta policial. De fondo, una bengala roja en la zona del PSG. Y las notas del Cant del Barça más triste con los jugadores del Barça desolados y con Al Jelaifi en el césped junto a Mbappé. Fin.

La segunda mejor entrada de la temporada

50.309 espectadores. La segunda mejor entrada del curso por detrás del clásico contra el Madrid –50.112 espectadores– . 2.700 fueron franceses con entrada permitida en su zona. Sin embargo, algunos ocuparon asiento en la zona barcelonista. Fueron expulsados por la seguridad del club.

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