Draghi aboga por un giro “radical” para que la UE recupere competitividad

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Las conclusiones de los informes encargados por la Unión Europea sobre el mercado único y la competitividad empiezan a salir a la luz y son cualquier cosa menos tranquilizadoras.

“El mundo está cambiando rápidamente y nos ha pillado por sorpresa”, advirtió el expresidente del Banco Central Europeo y expremier de Italia, Mario Draghi, a los líderes europeos reunidos en Bruselas. La respuesta de la UE a estos cambios “se ha visto limitada porque nuestra organización, nuestro proceso de toma de decisiones y nuestra financiación están pensados para el mundo de ayer . El mundo antes de la covid, de Ucrania, del estallido en Oriente Medio y del retorno a la gran rivalidad entre poderes”, dijo el italiano a pocas horas del inicio de la primera cumbre europea en años centrada en la competividad.

“Necesitamos una UE a la altura del mundo de hoy y de mañana, y lo que propongo en el informe que me encargó la presidenta de la Comisión es un cambio radical, es lo que hace falta”, adelantó Draghi, una de las voces más respetadas de la escena europea –y cuyo nombre vuelve a sonar para presidir la próxima Comisión–, durante una conferencia celebrada el miércoles en La Hulpe (Bélgica). El informe Draghi fue encargado por Ursula von der Leyen y se publicará después de las elecciones europeas.

Letta y Draghi apremian a la UE a ayudar a crecer a las empresas para competir con China y EE.UU.

El que ya se conoce es el comandado por el Consejo Europeo al también ex primer ministro italiano y presidente del Instituto Jacques Delors, Enrico Letta. Y aunque su ámbito es más restringido, el mercado único, incluye un diagnóstico similar sobre los males que afligen a ­Europa y la forma de resolverlos.

Sus propuestas implican, básicamente, un salto adelante en la integración europea a la altura del que se dio hace más de 30 años el fin de superar la dispersión actual, que impide a las empresas crecer y explotar el potencial del mercado único (“muy fragmentado en realidad”, recalca Letta), desarrollar una política industrial y la unión de los mercados de capitales para impedir que los ahorros de los europeos acaben derivados a EE.UU. y, en algunos casos, se usen para financiar la compra de empresas europeas. “Estamos ante la última oportunidad”, advirtió ayer Letta, que hoy jueves presentará su informe al Consejo Europeo.

En su intervención en La Hulpe, Draghi disparó desde el primer minuto. La UE erró el tiro en los años que siguieron a la crisis de deuda soberana, dijo en una clara alusión a la política impulsada por Berlín: “Nos lanzamos deliberadamente a una estrategia de rebajar los costes laborales” respecto a los países vecinos europeos, “debilitando así nuestra demanda doméstica y nuestro modelo social”, lanzó. En lugar de intentar rivalizar con el mundo, “nos convertimos en nuestros propios competidores”.

“Debemos estar a la altura”

“El nivel de estancamiento que se está produciendo, no solo frente a EE.UU., es tal que no podemos permitirnos esperar”, recalcó ayer el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, que llamó a los Veintisiete a “estar a la altura”. “Debemos hacer un diagnóstico lúcido de los retos a los que nos enfrentamos” y “aprovechar esta oportunidad para avanzar”, dijo en rueda de prensa junto a Enrico Letta, que hoy presentará a los líderes europeos las conclusiones detalladas de su informe sobre el mercado único. Fruto de intensos intercambios con representantes políticos, institucionales y empresariales, así como con sindicatos y patronales, incluida la CEOE, el informe Letta reclama políticas de cohesión social para permitir que la ciudadanía se beneficie del mercado único, no solo aquellos que “hablan tres idiomas y se mueven felizmente de un país a otro”. Este documento, así como el informe de Mario Draghi, marcarán el camino a la próxima Comisión Europea. A estas orientaciones se suma la declaración de La Hulpe sobre el pilar social de la UE pactada esta semana, de la que se han desmarcado Suecia, Austria y la patronal europea, Business Europe, que en línea con sus miembros alemanes alega que “no refleja suficientemente” el hecho de que el progreso social solo puede basarse en el éxito económico.

Entre tanto, los otros actores globales han dejado de respetar las reglas internacionales con políticas proteccionistas como las adoptadas por EE.UU. para “atraer capacidades manufactureras a su territorio, compañías europeas incluidas”, perjudicadas además por los altos costes de la energía y el exceso de regulación y la UE no ha reaccionado. “Sin acciones políticas estratégicas coordinadas a escala europea, algunas industrias de uso intensivo de energía tendrán que salir de Europa o cerrar”, subrayó Draghi, que ve urgente diseñar una verdadera política industrial euro­pea para transformar la economía dejando atrás las dependencias actuales.

Pero no todo el dinero que la UE debe invertir puede venir de fondos públicos, señalan los dos políticos italianos. Lo que de verdad cambiaría todo sería la unión de los mercados europeos de capitales. Draghi plantea que si no es posible avanzar todos a la vez, lo haga primero un grupo de países que esté decidido a europeizar su supervisión financiera o leyes de insolvencia. Estos cambios, coinciden, son clave para permitir a las grandes empresas europeas crecer y poder competir con las de EE.UU. o China, impulsando la creación de campeones euro­peos en sectores clave como las telecomunicaciones.

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