El aeropuerto Andorra-La Seu se ampliará con nueve hangares más y dos edificios

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El aeropuerto de Andorra-La Seu pasa por un momento dulce. Tras décadas siendo una promesa de mejorar la comunicación aérea en su singular hinterland sirviendo a dos estados en los Pirineos, en los últimos años ha conseguido destacar en varios frentes: unos vuelos corporativos que están en crecimiento, la consolidación de enlaces regulares con Madrid y posteriormente con Palma, ambos con Air Nostrum y cuyas buenas ocupaciones hacen pensar en nuevas rutas o aerolíneas para acercar Andorra a otros destinos. La tercera pata de esta tendencia creciente son los servicios de emergencia, con un destacamento fijo para rescates de montaña y un helipuerto operativo las 24 horas para emergencias sanitarias.

A esto hay que añadir el establecimiento de empresas relacionadas con el sector: helicópteros, formación, mantenimiento y transporte de pasajeros, que en el caso de aviación privada disponen desde hace unos meses de una terminal segregada, además de un numero cada vez mayor de aeronaves de particulares residentes en Andorra y en el resto de ese aérea de montaña.

Un largo camino

En la terminal de pasajeros de Andorra-La Seu aún se conserva enmarcada una antigua pintura original que el tiempo de descolorido. Firmada en 1980, refleja un aeropuerto totalmente desarrollado, con un buen numero de instalaciones industriales, hangares, zonas de ocio, mantenimiento, servicios a pasajeros y una torre de control independiente.

Aquel dibujo, a modo de veterano Render de hace ya 44 años, refleja el sueño completo de Josep Betriu, empresario catalán establecido en Andorra. Este financió la construcción del primer aeropuerto comercial privado de España al sur de la Seu d’Urgell y a tan solo 15 kilómetros de la entrada de Andorra por su frontera sur: la aduana de la Farga de Moles. DAUSA o Desarrollo del Alto Urgel S.A., fue la empresa que creó para poner en marcha y gestionar un aeropuerto llamado a facilitar las comunicaciones de ese territorio, invirtiendo entonces 3.000 millones de pesetas (unos 18 millones de euros). Lo consiguió parcialmente y durante un corto periodo de tiempo, entre 1982 y 1984, cuando la instalación tuvo vuelos regulares a Barcelona operados por la desaparecida compañía Aviaco, la filial de Iberia especializada en vuelos interiores. Hay que tener en cuenta que los enlaces por carretera estaban mucho menos desarrollados que los actuales.

Dibujo histórico

En un dibujo fechado en 1980 y colgado en la terminal de pasajeros se proyecta un aeropuerto completamente desarrollado 

Javier Ortega Figueiral

La suspensión de vuelos regulares a mediados de los 80 dejó a la instalación sumida en la incertidumbre, con un buen numero de proyectos bienintencionados que se intentaron sacar adelante, aunque ninguno cuajó ni en los años 90, siquiera con la designación de La Seu como subsede olímpica ni en los primeros 2000, cuando Betriu intentó convencer a un grupo de inversores de las bondades de su aeropuerto.

Finalmente, la Generalitat de Catalunya inició unas largas negociaciones con el empresario en 2005 y acordó la compra de su singular parcela-aeropuerto en 2007 por ocho millones de euros. Tras unas importantes obras de remodelación, la instalación se reabrió en 2010 y pasó a ser parte de la empresa pública Aeroports de Catalunya, que también gestiona el aeropuerto de Lleida-Alguaire y el aeródromo de La Cerdanya.

De uno a 19 hangares

Cuando el aeropuerto se reinauguró, el cuatro de junio de 2010, la gestora presentó la instalación con pista de vuelo, rodaduras y plataforma de aparcamiento totalmente renovadas. La terminal de pasaje y torre también recibieron una renovación y saneamiento integral y ya entonces se presentó el primer hangar para cobijar aeronaves: el de la empresa Helitrans Pyrinees S.L., un operador de helicópteros especializado en trabajos aéreos en la montaña cuya evolución y crecimiento ha ido de la mano de este lugar.

En los 10 años siguientes, en este aeropuerto, uno de los pocos de España que no pertenece a la red Aena, se construyeron ocho hangares más alrededor de la plataforma y finalmente en verano de 2024 se completarán 19 hangares en otras tantas parcelas disponibles alrededor de la plataforma de aparcamiento. Estos permiten que las aeronaves basadas en el aeropuerto y las visitantes que lo soliciten no pernocten a la intemperie.

Entre las empresas instaladas en estos nuevos edificios aeroportuarios destaca Andorra Aviation Group, que ha levantado el segundo FBO en Catalunya tras la terminal corporativa del aeropuerto de Barcelona-El Prat. Por sus instalaciones, diseñadas a modo de terminal VIP, pasan los viajeros que llegan o salen de Andorra-La Seu en vuelos privados o corporativos operados en jets o turbohélices que llegan desde toda Europa a la pista que queda a las puertas de Andorra. Desde su reapertura y al margen de lo pagado por su adquisición, la empresa gestora ha invertido algo más de siete millones de euros en las mejoras y reformas de la instalación. La ultima partida importante fue el 1.100.000 invertido para el balizamiento que permite operaciones nocturnas, mientras que cada empresa que opta por tener hangares a modo de concesión del terreno, asume el coste de cada uno, como ocurre en prácticamente todas las redes aeroportuarias o portuarias, una inversión que se compensa por el plazo de concesión.

Rediseño del aeropuerto

Con todos los hangares comercializados, el gestor se ha visto obligado, antes de lo previsto, a diseñar nuevas fases y zonas de crecimiento con acceso a la pista y plataforma de aeronaves, puesto que el interés de nuevas empresas por instalarse allí y la petición de las ya establecidas por disponer de más espacio ha llevado a desarrollar nuevas zonas para hangares y servicios de aviación.

La nueva zona prevé tres parcelas para levantar allí hangares de gran tamaño de 1200 m2, situadas junto a la plataforma principal del aeropuerto y el vial de acceso a la terminal. En estos se instalarán empresas comerciales y de mantenimiento. La concesión de los hangares son por 25 años a cada empresa y, finalizado este periodo, se renegociará su renovación.

En otra zona, paralela a la pista de vuelo cerca de la cabecera 03, está previsto levantar otros seis hangares de tamaño mediano y 600 m2 cada uno, destinados para clientes de aviación general. Con todos en funcionamiento, sumarán 28. Esta nueva fase también contempla un edificio para oficinas de 300 m2, un Vertipuerto para aterrizaje y despegue de aeronaves autónomas, similar al que ya está en Lleida, además de un nuevo aparcamiento de vehículos, pues cada vez hay más demanda justificada por los movimientos del aeropuerto, que en 2023 sumaron 4.653 despegues y aterrizajes

A estos espacios se le sumará también, la instalación del nuevo edificio de la base del GRAE o Grupo de Actuaciones Especiales de los Bomberos de la Generalitat. Con un helicóptero Bell 429 basado de manera permanente allí, este grupo de rescate aerotransportado realiza una media de 450 operaciones anuales. Se prevé que los GRAE dispongan de esta instalación a lo largo de 2024.

La presentación del proyecto

La adecuación de las instalaciones para asumir la nueva demanda de espacios de actividad aeronáutica será presentada esta tarde a los integrantes que componen la Mesa Estratégica del aeropuerto de Andorra-La Seu d’Urgell. El grupo está presidido por la Delegación del Gobierno de la Generalitat en el Alt Pirineu y Aran. Forman parte de esta, la Presidencia de la Diputación de Lleida, los ayuntamientos de La Seu d’Urgell, Montferrer y Castellbò, Ribera de Urgellet, el Consell Comarcal de l’Alt Urgell, las presidencias de las asociaciones de Empresarios y hoteleros del Alt Urgell, el departamento de Territori de la Generalitat, Aeroports de Catalunya y la Agència Catalana de Turisme.

También se ha invitado a participar en la reunión de la mesa a la Delegación del Gobierno de Andorra, el Secretario de Estado de Transición Energética, Transportes y Movilidad y al Director de la Oficina de Energía y del Cambio Climático y a Turismo de Andorra.


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Ahora, 44 años después de haberse pintado aquel cuadro que imaginaba el futuro del aeropuerto nacido por el empeño de Betriu, el aeropuerto, con 10 empresas instaladas y 110 empleos directos, es cada vez más parecido a aquel sueño que tuvo en empresario que quiso poner alas a Andorra y a la comarca del Alt Urgell, Lleida.  

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