La Generalitat instalará una desaladora flotante en el Puerto de Barcelona y descarta transportar agua en barcos

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Descartada la opción estructural y más eficiente de la interconexión de cuencas –un eufemismo para no hablar del trasvase del Ebro–, la Generalitat de Cataluña sigue exprimiendo cualquier recurso para evitar nuevas restricciones por la sequía, una posibilidad por ahora descartada hasta después del verano tras las lluvias de las última semanas. La parcial recuperación de las reservas en las cuencas internas catalanas, es decir, las que no dependen del Ebro, ya permitió anunciar que en los meses de más calor no habría que recurrir a la solución de emergencia de traer agua en barcos desde la desaladora de Sagunto (Valencia) hasta al menos el otoño.

Ahora, esta posibilidad también se descarta, no por que se sepa que vaya a llover en cantidad suficiente hasta entonces, sino porque se ha decidido recurrir a una solución más efectiva y barata que los barcos, según asegura el Govern. Así, el Ejecutivo catalán ha anunciado la adquisición de doce desaladoras móviles de pequeño formato para cubrir la zona norte de la Costa Brava, y que aportarán 1.000 metros cúbicos al día, y una de gran formato de tipo flotante que se instalará en el Puerto de Barcelona para dar servicio al área metropolitana, con capacidad esta última para generar 40.000 metros al día, equivalente a 14 hectómetros cúbicos en un año, el 6% de la demanda actual de la región. El coste de las doce desaladoras para Gerona es de diez millones de euros y el de la flotante de Barcelona, 100.


Modelo de desaladora flotante, de Metito Group


metito group

Es esta última infraestructura la que permite descartar la opción de los barcos procedentes de Valencia. Por varias razones, arguye el Govern. Por un lado, el volumen de agua que se podrá incorporar a la red es superior a la que se hubiera aportado al sistema a través de los buques: 40.000 metros cúbicos en el primer caso, 25.000 en el segundo, según el nuevo cálculo hecho por el Govern. Por otra parte, el coste por metro cúbico que calcula la Generalitat también es menor: seis euros el metro en el caso de la desaladora del Puerto frente a los diez de los de los barcos. Finalmente, se señaló ayer al anunciar la decisión, la desaladora portátil evita posibles contratiempos y retrasos frente a los hipotéticos imprevistos que pudieran generarse en el ir y venir de los barcos entre Valencia y Barcelona.

«Ahora, llueva más o no tanto, este movimiento del Govern evitará también de cara al otoño que haya que subir el nivel de restricciones a la vez que cada gota que caiga servirá para subir el nivel de los embalses. Con esta medida, además de garantizar el agua de beber en el conjunto de la población quedan descartadas de otras acciones que también se habían estudiado como alternativas», ha apuntado la portavoz del Ejecutivo, Patrícia Plaja.

Se huye de «soluciones poco sostenibles y efímeras, por lo que se renuncia a los barcos de manera consciente y se propone una solución que es económica y medioambientalmente más sostenible y más estable en cuanto a la seguridad del abastecimiento. Mientras, avanzamos en la hoja de ruta de las infraestructuras planificadas, las de emergencia y las del horizonte 2030», ha añadido el consejero de Acción Climática, David Mascort.

El plazo de 2030 es el necesario para que entren en funcionamiento las soluciones estructurales que deberían permitir a las cuencas internas catalanas –de las que se abastece más del 80% de la población–, y particularmente la región metropolitana de Barcelona, no depender de las reservas de sus embalses, es decir, de la lluvia.

Estas soluciones pasan por la ampliación de la desaladora de Tordera (Gerona) –de 20 hectómetros cúbicos a 80– la nueva del Foix (Barcelona) –20 hm3–, así como extender el uso del agua regenerada al río Besòs, como ya sucede en el río Llobregat, donde el agua que sale de la depuradora de El Prat se bombea río arriba para volver a ser captada y reintroducida en la red de suministro. Solo para las desaladoras antes citadas se estima una inversión de 476 millones procedentes de fondos europeos.

Mientras estas soluciones no llegan y un nuevo Govern no tenga la valentía de mirar al Ebro para solucionar la escasez en Barcelona, Cataluña seguirá rogando al cielo y recurriendo a soluciones como la de la desaladora flotante, en realidad una embarcación equipada con los elementos y la tecnología necesarias para llevar a cabo un proceso de desalinización por ósmosis inversa. Según se asegura, el Puerto de Barcelona ya dispone de las instalaciones preparadas y también se ha acordado el punto en el que se ubicará la desaladora y la conexión de la tubería de transporte del agua. «El agua que se produzca se enviará a un depósito intermedio que actualmente se está acondicionando y que estará operativo en junio. Desde ese depósito, el agua se incorporará a la red de distribución», apunta la Generalitat. La previsión es que el Govern revenda la desaladora en 2030 cuando ya no sea necesaria.

Por lo que respecta a las desaladoras de Gerona, servirán para abastecer los municipios de Rosas, Cadaqués, Llançà, Empuriabrava, Mancomunidad de Pau, Palau-saverdera, Vilajuïga, Garriguella, Pedret i Marzà, El Port de la Selva y Selva de Mar. Se estima que estas infraestructuras cubrirán aproximadamente el 35% de la demanda de agua de la zona.

Las decisiones anunciadas hoy llegan en un momento de relativo alivio por la situación de sequía. Ayer las reservas de las cuencas internas estaban al 18,05% y se confía en un aumento una vez se funda la nieve acumulada. Hace pocas semanas, el Govern ya anunció que descartaban nuevas restricciones, y que, si no llueve antes, la entrada en fase de Emergencia 2 –ahora se está en la 1– no se prevé hasta otoño.

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