Adiós, muros inciertos (o nademos todos)

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Vengámonos arriba desde buen principio y propongamos un primer bloque que podríamos bautizar con algo en la línea de “ambición desmedida”. En Wellness (Adn de Novelas), omnívora y de un músculo francamente impresionante, Nathan Hill parte del concepto del “bienestar” del título para apuntar al centro de nuestras necesidades afectivas y vulnerabilidades emocionales con ingenio narrativo, agudeza reflexiva y humor malicioso. Idénticas virtudes muestra Rebecca Makkai en Tengo algunas preguntas para usted / Vull fer-te algunes preguntes (Sexto Piso/Edicions del Periscopi), si bien pone el foco en el contexto actual de movilización feminista (Me Too, cultura de la cancelación…), las perversiones ligadas a las redes sociales y la fiebre por el amateurismo detectivesco derivado del fenómeno true crime.

Paul Auster

Paul Auster 

Àlex Garcia

Otro apartado posible sería el de “hombres en una madurez meditabunda”, que presidiría sin duda Paul Auster con Baumgartner (Seix Barral/Edicions 62), retrato de un profesor viudo que pasa revista a su existencia, marcada por el profundo amor hacia su esposa, y que emociona doblemente dado que, entre lección vital y lección vital, irradia aroma a despedida (de la escritura y de la vida). En su libro más reciente, Los amigos de mi vida (Salamandra), el escritor de origen libanés Hisham Matar –dotado de un talento extraordinario para romper las barreras de lo inefable– aborda, con su calidez y perspicacia características, la naturaleza de la amistad, sus ofrendas y sus desafíos, el modo en que el tiempo y la evolución del carácter las pone a prueba. 

Aunque Haruki Murakami es un planeta aparte, el narrador de su último sueño/fantasía/madriguera carrolliana, La ciudad y sus muros inciertos / La ciutat i les seves muralles incertes (Tusquets/Empúries), también vive en cierta medida preso de hondas cavilaciones, eso sí, en su caso más metafísicas ya que involucran a unicornios, fantasmas y sombras parlantes.

El tercer bloque tiene en su centro a “mujeres que, antes o después, se encuentran”. Inspiración para todas ellas en el mundo físico podría haber sido Mileva Einstein, una de las primeras mujeres europeas en estudiar física, y matemática genial, a quien casarse y tener hijos con Albert apartó del mundo académico. La autora croata Slavenka Drakulic novela su figura en Mileva Einstein, teoría de la tristeza (Galaxia Gutenberg). Inspiración para todas ellas en el mundo novelesco podría haber sido Hagar Shipley, uno de los personajes más queridos de las letras canadienses, creado por Margaret Laurence en su novela El ángel de piedra (Libros del Asteroide), de 1964. A sus noventa años, conserva una personalidad volcánica y rememora la lucha por la independencia que ha definido su casi extinto paso por la Tierra. 

Ottessa Moshfegh

Ottessa Moshfegh 

Efe

No menos obstáculos ha de superar Patricia, la heroína de La divorciada (Gatopardo Ediciones) de Ursula Parrott, novela escándalo cuando se publicó en 1929 por su retrato de un verso libre (y hedonista) en un contexto patriarcal asfixiante. Atentos a la reflexión: “la libertad para las mujeres resultó ser el mayor regalo que Dios les hizo a los hombres”.

A veces un lugar foráneo o una geografía singular ayudan decisivamente en este proceso de auto descubrimiento o desbloqueo existencial, este factor de renovación espiritual a través de un nuevo entorno aúna tres grandes novelas. Metros por segundo (Nórdica) de Stine Pilgaard, Premio de las librerías de Dinamarca, donde una joven periodista que acaba de ser madre se instala con su pareja en el oeste Jutlandia, territorio de relaciones sociales marcianas; Todos los ojos (Muñeca Infinita) de Isobel English, una joya de 1956 en la que una mujer que se ha sentido por sistema desencajada encontrará en un viaje a Ibiza la llave para desentrañar su pasado e impulsarse con confianza hacia el futuro, y Nadar (Periférica) de Marianne Apostolides, en la que los largos que Kat realizará en las piscinas naturales que se forman bajo seis pequeñas cascadas en el pueblo griego de Lutrá –tierra de origen de su padre– la orientarán hacia la toma de decisiones en su actual crisis matrimonial. 

Haruki Murakami

Haruki Murakami 

Ana Jiménez

Otra que regresa a las raíces es Hatoko Amemiya, la dueña de La papelería Tsubaki / La papereria Tsubaki (Navona), ubicada en el pueblo costero de su abuela, negocio en el que se ofrece un servicio de escribanía. Ito Ogawa firma una delicada historia sobre el poder de la correspondencia y sus rituales para conectar con el prójimo.

Como despedida, un apartado exprés dedicado a “Gamberros”, con tres títulos para lectores heterodoxos, juguetones y con ganas de que los zarandeen y les hagan desternillarse. McGlue (Alfaguara/ Angle), ópera prima de Ottessa Moshfegh, donde un marinero tramposo, dipsómano, enamoradizo y posible asesino nos cuenta qué hace detenido en la bodega de un barco atracado en el puerto de Salem en 1851; El futuro futuro (Anagrama) de Adam Thirlwell, viaje anacrónico, digresivo y muy loco al París del siglo XVIII, donde la infeliz Céline reaccionará a unos calumniosos panfletos anónimos con la orquestación de una ficción salvaje en torno a su persona, y Dr. No (De Conatus/Angle), otra broma brillante de Percival Everett, una parodia de las novelas de espionaje que actúa como espejo deformante de varias de las absurdidades que nos rodean.

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