fechas, plazos y otros requisitos

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Uno de los hándicaps de contratar hoy en día una hipoteca para comprar una casa es que este tipo de préstamo no desgravará en la declaración de la renta. La deducción por inversión en vivienda se eliminó a partir de enero del 2013, si bien la Ley 16/2012, de 27 de diciembre, introdujo un régimen transitorio que permite a los ciudadanos que se venían aplicando este beneficio fiscal continuar haciéndolo. No obstante, otros contribuyentes también pueden desgravar en su declaración por las cuotas satisfechas de sus créditos hipotecarios. 

Los que firmaron su hipoteca antes del 2013 pueden deducirse hasta el 15% de los pagos realizados por el préstamo que rubricaron para adquirir su vivienda habitual, con un límite anual de 9.040 euros. «Este límite será único para el conjunto de los conceptos de inversión reseñados y se aplicará en idéntica cuantía en tributación conjunta», precisa Carmen Elena Valero, ponente de la comisión fiscal del Colegio Oficial de Gestores Administrativos.

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La deducción también se extiende a las hipotecas refinanciadas, siempre y cuando se cumplan los requisitos previos, «ya que se considera que el préstamo sigue siendo el mismo a pesar de que se hayan modificado sus condiciones», aclaran desde la consultora hipotecaria Bayteca. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la ampliación de capital solo dará derecho a la deducción sobre el importe inicial del préstamo.

Asimismo, tendrán derecho a esta desgravación aquellos que hubieran satisfecho cantidades para la construcción de su vivienda habitual antes del 1 de enero del 2013 y la finalización de las obras se hubiera producido en los plazos que fijaba la normativa del IRPF aplicable. Además, si se han pagado cantidades con anterioridad a esta fecha por obras de rehabilitación o ampliación de la vivienda habitual, siempre que las citadas obras hayan finalizado antes del 1 de enero de 2017, también se tendrá derecho a esta rebaja fiscal. 


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Valero añade que el contribuyente puede beneficiarse de esta deducción «si ha pagado cantidades con anterioridad al 1 de enero de 2013 para la realización de obras e instalaciones de adecuación de la vivienda habitual de las personas con discapacidad, siempre y cuando las citadas obras o instalaciones hayan finalizado antes de 1 de enero de 2017».

 Además, en comunidades como el País Vasco y Navarra, hay disposiciones especiales que permiten continuar aplicando la deducción incluso para compras posteriores a 2013, bajo ciertas condiciones específicas.

Deducciones para arrendamientos 

¿Y si vivo de alquiler?

En cuanto a la deducción estatal por alquiler, desapareció desde el 1 de enero del 2015, si bien los que venían deduciéndose su vivienda habitual arrendada en esa fecha pudieron acogerse al régimen transitorio que les permite seguir disfrutando de ella. Para ello, el contrato debe ser anterior al 2015, aunque se hubieran firmado prórrogas sucesivas o bien suscrito otro contrato que sea considerado como continuación del contrato de arrendamiento inicial.

Cuánto desgrava el alquiler de vivienda habitual? «Podrás deducir el 10,05% de las cantidades satisfechas en el período impositivo por el alquiler de tu vivienda habitual, siempre que tu base imponible sea inferior a 24.107,20 € anuales y, sin perjuicio de la deducción por alquiler de vivienda habitual que, en su caso, para cada ejercicio, haya aprobado tu comunidad», responde la economista y gestora administrativa Carmen Elena Valero.

En Catalunya, por ejemplo, los contribuyentes cuya base imponible no supere 20.000 euros anuales en tributación individual o los 30.000 en tributación conjunta, pueden deducir el 10% de lo pagado por el alquiler de su vivienda habitual, siempre que las cantidades satisfechas excedan del 10% de sus rendimientos netos. La deducción está reservada a los siguientes contribuyentes y tiene los límites de 300 euros anuales en tributación individual y 600 en tributación conjunta para los contribuyentes que se encuentren en alguna de estas situaciones al cierre del ejercicio: tengan 32 años o menos, hayan estado en paro al menos 183 días del ejercicio, tengan un grado de discapacidad igual o superior al 65%, o sean viudos y tengan 65 años o más. El límite es también de 600 euros anuales para los contribuyentes que al cerrarse el ejercicio pertenecieran a una familia numerosa o monoparental.

«La deducción solo puede aplicarse una vez, aunque el mismo contribuyente se vea en varias de las situaciones citadas», prosigue Valero. Además, por una misma vivienda no se pueden deducir en total más de 600 euros. Si en un mismo hogar más de un contribuyente tiene derecho a la deducción, cada uno puede deducir el importe que se obtenga de dividir la cantidad resultante de la aplicación del 10% del gasto total o el límite máximo de 600 euros, si procede, entre el número de declarantes con derecho a la deducción. Este beneficio fiscal está condicionado al hecho de consignar el NIF del arrendador en la autoliquidación del IRPF.

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