La sublime victoria del Barça en el Bernabéu hace 20 años

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Sublime. Un fantástico gol de Xavi tras un exquisito pase de Ronaldinho dio al Barça un gran triunfo en el Bernabéu. “La Liga está viva”, explicaba este diario. El 25 de abril del 2004, se cumplen ya 20 años, el Barcelona que dirigía Frank Rijkaard se plantó en el Bernabéu en una situación límite. A cinco jornadas del final, el Valencia y el Madrid sumaban 70 puntos, con el Barça tercero, a siete de distancia. [Nota comparativa: ahora son ocho los que lleva el Madrid, uno más, pero en cambio quedan aún siete jornadas].

Aquel Madrid-Barça era el primero de Rijkaard en el Bernabéu. El primero de la nueva presidencia de Joan Laporta. El primero de Ronaldinho como nuevo factor ilusionante del barcelonismo. Y contra pronóstico acabó 1-2. Tras marcar Solari (54), empató Kluivert (58) y decidió un gol de Xavi en el minuto 85. “Ronaldinho levanta la pelota y Xavi, sin mirar a portería, la hace pasar por encima de Casillas. El toque de Raúl Bravo sobre la línea no impide que entre”, resumía La Vanguardia.

A cinco jornadas del final, el Madrid tenía siete puntos de renta y acabó dos por debajo de los de Rijkaard

El Barça no ganaba en el Bernabéu desde noviembre de 1997, más de seis años antes. El pase genial de cuchara de Ronaldinho, la inteligencia de Xavi entrando al hueco y su toque casi de espuela con la derecha ante Casillas son un prodigio de elegancia y eficacia. Es fácil comprobarlo en internet.

El Madrid tenía a Carlos Queiroz en el banquillo y la corte de galácticos de Florentino Pérez: Figo, Beckham y Zidane. Ese día falló Ronaldo, lesionado. Pero también jugaban Casillas, Raúl, Roberto Carlos y Guti. En el bando azulgrana, con Víctor Valdés en la portería, se alinearon Reiziger, Puyol, Oleguer, Van Bronckhorst; Xavi, Cocu, Davids; Overmars, Ronaldinho y Saviola. En la segunda parte entraron Motta, Luis Enrique y Kluivert.

El clásico del 2004 se jugó el día del 57.º aniversario de Johan Cruyff, quien escribió: “El partido aún no había terminado y el teléfono de mi casa no paraba de sonar, eran amigos que en puntos bien diferentes del mundo me llamaban para felicitarme no solo por la victoria, sino por la manera en que se jugó este partido”. En su artículo semanal en La Vanguardia, Cruyff destacaba el ritmo altísimo de movimiento del balón y dividía el encuentro en tres bloques. En el primero, que se prolongó media hora, ninguno de los dos equipos se desgastó ni sufrió grandes sustos. Llegó entonces un chut de lejos que Valdés no pudo atajar “y el Madrid se desmelenó, se vio fuerte y el Barça comenzó a dudar. Hacía lo peor que podía hacer, defender demasiado cerca de Valdés. Se había abierto el segundo acto”. En este periodo, el Madrid pudo golear y el Barça “salvó lo insalvable”, señalaba Cruyff. Llegó entonces el gol del Madrid, “que puso fin a más de veinte minutos de demostración de poderío”. Pero el Barcelona empató “casi sin haber hecho nada para empatar”. El Madrid sintió este golpe “tanto que probablemente Figo acabó expulsado por el momento de tensión que estaba viviendo todo el equipo blanco”.

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Paréntesis. En el minuto 68, con 1-1, Figo vio la segunda amarilla por una durísima entrada sobre Puyol, que tuvo que ser sustituido y estuvo tres semanas de baja, hasta el 16 de mayo. En la temporada anterior se había jugado el Barça-Madrid del cochinillo.

Prosigue Cruyff: “El tercer acto estaba en marcha y el Barça jugó perfectamente sus cartas, movió el balón y al final consiguió el premio con el golazo de Xavi y dejó pasar la oportunidad de darle la vuelta incluso al goal average con los blancos” (En la ida, en el Camp Nou, idéntico 1-2. Ese día quien faltó fue Ronaldinho). Con esta victoria quizá inesperada, el Barça, en plena reacción, enfilaba ya 16 partidos de Liga sin perder. Y concluía Cruyff: “Quedan cuatro partidos en una Liga que lo tiene todo por decidir”.

Apenas sonó el pitido final, Luis Enrique se dirigió al público y alzó los brazos “en señal de gozo y vendetta”, explicaba gráficamente Juan Bautista Martínez en estas páginas.

Con la victoria de 20 años atrás, el Barcelona, que había llegado a estar a 18 puntos del Madrid, se situó a solo cuatro y tuvo tiempo de cerrar la competición dos puntos por delante de un rival desquiciado tras aquel 1-2, el día que se jugaba el título. Además, el Barça se convertía en el rival que más veces, 13, se había impuesto en el terreno blanco en la Liga, dejando atrás los 12 triunfos del At. Madrid y del Athletic. Veinte años más tarde, esta estadística se ha disparado y ahora ya son 23 victorias azulgrana en el campo del Madrid en la Liga.

El Madrid galáctico ya había perdido la final de Copa ante el Zaragoza en marzo (2-3, en Montjuïc), había caído en cuartos de final de la Champions (ante el Mónaco de Giuly y Morientes) a principios de abril y no fue capaz de sumar ni un punto más en las cuatro últimas jornadas. El fracaso de Queiroz fue estrepitoso.

Y dos apuntes finales: la Liga se la llevó el Valencia, con el Barça segundo, pero anunciando el futuro: las dos siguientes sí se celebrarían en el Camp Nou. ¡Ah! y a Figo… le retiraron una de las tarjetas y pudo alinearse sin problema en las últimas cuatro jornadas.

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