Siempre vuelve a salir el sol, por Maria Fernández Vidal

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Es lunes y el PSG aterriza en Barcelona. Luis Enrique cambia de estrategia. Opta por guardar las cerillas y la gasolina y saca su cara, digamos, menos áspera. Tic, tac. Las horas pasan lentas para los culés que esperan el partido. Llega la afición del PSG, y Barcelona lo nota. Bengalas, humo y cánticos. Suena el himno de la Champions, silba Montjuïc, lleno a tope. La mejor entrada de la temporada. La afición cree. Gol de Raphinha. ¿A semifinales? ¿Sí? La quimera empieza a parecer real. Araújo atropella a Barcola. La roja directa borra la sonrisa en la cara de la afición. Y el gol de Dembélé la enciende. El sueño de semifinales se nubla hasta convertirse en una pesadilla de agotamiento, desorden y malas decisiones. Secuestro emocional, le llaman. 

El Barça que fue capaz de ganar en el Parque de los Príncipes encaja una goleada en casa. Adiós a la Champions. Esta vez, sin embargo, en las puertas de semifinales. Sin dramas. Ni ridículos. Así, sí. Pero con polémica interna. Gracias, Gündogan. Vuelve a salir el sol y los culés se lamen las heridas. ¡Era penalti! ¡Estábamos tan cerca! Araújo se disculpa con la afición en las redes sociales. Se acaban las dudas sobre la firmeza de la dimisión en diferido de Xavi. Ni vía alemana ni nada. Rafa Márquez calienta en la banda. ¿Y qué? Guardiola tampoco tenía experiencia en grandes equipos cuando se hizo cargo del Barça. 

Tic, tac… Las horas pasarán lentas hasta la noche del domingo, otro Madrid-Barça en el Bernabéu

Guardiola llega con el City al estadio. Cánticos y humo azul para recibir al autobús. El Real Madrid no ha ganado nunca en el campo del City. Ancelotti, como siempre, tranquilo. Suena el himno de la Champions, silba el estadio lleno a reventar. Gol de Rodrygo. El gen competitivo del Madrid pasea impasible por el Etihad. Gol de Kevin de Bruyne. Prórroga. El City lo intenta una vez y otra. El Madrid resiste. Firma los penaltis. Y la moneda le sale cara. En la cara de Guardiola. Semifinales de la Champions otra vez. ¿La décimoquinta? La clasificación del Madrid sobredimensiona la derrota del Barça. Una eliminación de los blancos la habría relativizado. Suavizado. Endulzado. Los vasos comunicantes. 

BARCELONA, 16/04/2024.- El entrenador del Barcelona, Xavi Hernández (y), y el defensa Ronald Araújo (2-d), durante el partido de vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones que FC Barcelona y PSG disputan hoy martas en el estadio Olimpic Lluis Company. EFE/Alejandro García

El blaugrana Araújo gesticula tras ser expulsado ante el PSG

Alberto Estévez/EFE

Vuelve a salir el sol y los culés vuelven a lamerse las heridas. Araújo vuelve a entonar el mea culpa. Se ha repuesto de la sacudida deportiva y emocional. La Champions queda atrás. La polémica, no. ¡Coge la ‘no respuesta’, Gündogan! Y ahora, el domingo, el clásico. El Barça tiene un día más para preparar el partido y recomponerse anímicamente. El Madrid, un día menos para recuperarse del desgaste físico de Manchester y mantener intacta la euforia desatada. Tic, tac. Las horas pasarán lentas hasta la noche del domingo. El Bernabéu rugirá ufano. El Barça hará el trayecto del puente aéreo con el orgullo recosido. Y los culés volverán a ilusionarse por tercera vez esta semana. ¿Y si…? Y volverán a poner a prueba la fortaleza de su ritmo cardiaco. A ver si esta vez hay más suerte. Es un clásico. Y el lunes volverá a salir el sol.

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