Australia, mejor pabellón de la Bienal de Venecia con un homenaje a sus aborígenes

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La instalación inmersiva de Archie Moore para el pabellón de Australia, Kith and kin (Parientes y amigos),  ha obtenido el León de Oro a la mejor participación nacional en la 60ª Bienal de Arte de Venecia, que este sábado abre sus puertas al público (hasta el 24 de noviembre). En una edición en la que los indígenas  han subido al escenario, la obra de Moore  aparece  como una celebración de la resistencia de los aborígenes australianos,  la cultura continuada más antigua de la humanidad,  que a lo largo de la historia ha sufrido numerosos intentos de aniquilación, física y cultural. El artista,  de origen Kamilaroi y Bigambul por parte de madre y británico y escocés por parte de padre,  ha dibujado con tiza blanca un denso árbol genealógico que se remonta a 65.000 años atrás y ocupa las  cuatro paredes  y el techo del pabellón.  En el centro, y como flotando sobre un  charco de agua, hay una enorme mesa en la que descansan miles de documentos  parcialmente redactados relacionados con las muertes de indígenas australianos bajo custodia policial en las últimas décadas.

El pabellón de Kosovo, sobre las condiciones de trabajo tras la guerra de 1999, obtiene una mención

«En este pabellón silenciosamente poderoso, Moore trabajó durante meses para dibujar a mano con tiza un árbol genealógico monumental de las Primeras Naciones. Así, 65.000 años de historia, tanto registrados como perdidos, están inscritos en las paredes oscuras y en el techo, pidiendo a los espectadores que llenen los espacios en blanco y asimile la fragilidad inherente de este triste archivo”,  argumenta el jurado del galardón en un comunicado. Por su parte, el artista ha señalado que «los  sistemas de parentesco aborigen incluyen todos los seres vivos del medio ambiente en una red más amplia de relaciones; la tierra misma puede ser un mentor o un padre para un niño. Todos somos uno y compartimos la responsabilidad de cuidar de todos los seres vivos ahora y hacia el futuro».

El jurado ha otorgado también una mención especial al pabellón de Kosovo por la instalación The Echoing Silences of Metal and Skin,  en la que Doruntina Kastrati examina la precarización de las condiciones de trabajo, especialmente para las mujeres, tras la guerra Kosovo de 1999.  El proyecto consta de cuatro esculturas de resonancias metálicas que aluden a las historias orales de las empleadas de una fábrica de delicias turcas en Prizren. Estas mujeres producen diariamente aproximadamente diez mil cajas de los dulces titulares. Su trabajo en la fábrica es repetitivo y lo realizan de pie, por lo que casi la mitad de ellas tienen que someterse a una cirugía de reemplazo de rodilla.

Por su parte, el colectivo Mataaho de Nueva Zelanda se ha llevado el León de Oro al mejor participante de la exposición central, Extranjeros en todas partes, con  Takapau (2022), la gran instalación con la que se abre la muestra en el Arsenale. La artista nacida en Jerusalén Samia Halaby, de 87 años, y la artista argentina La Chola Poblete también recibieron sendas menciones especiales.

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