“Europa debe despertar para no perder su industria”

Equipo
By Equipo
10 Min Read

Stefan Oelrich, presidente de Bayer Pharmaceuticals, la división de medicamentos del grupo alemán ha impartido la conferencia de referencia (keynote speech ) en Pharma 2024, el congreso que ha reunido a la industria biotecnológica en Barcelona. Con un magnífico español (“yo empecé a trabajar en la industria en Argentina, como becario, en la red de ventas. En Buenos Aires me llamaban el alemancito”), explica la transformación de Bayer y los retos que afronta la industria farmacéutica en Europa.

Bayer ha perdido la patente de dos de sus medicamentos estrella, Xarelto (anticoagulante oral) y Eylea (oftalmológico). ¿Qué está haciendo para afrontar ese impacto?

Yo asumí la dirección de la división farmacéutica de Bayer hace cinco años y medio y tenía muy claro que mi primer objetivo había de ser reemplazar las ventas que íbamos a perder. Pero en farmacia las cosas no se hacen de un día al otro: la I+D lleva tiempo. Hemos trabajado mucho en renovar la cartera y tenemos muchos productos en lanzamiento. Algunos ya están disponibles aquí en España, como Nubeqa (para el cáncer de próstata) y pronto lo estarán Kerendia (para la enfermedad renal crónica), otra presentación de Eylea y Acoramidis, una licencia para la insuficiencia cardíaca. Por ello creemos que en dos o tres años las ventas se mantendrán pero nos bajará el margen: hemos de invertir en promoción y las licencias tienen menos margen.

El grupo también ha reenfocado su estrategia de I+D en los últimos años.

Sí, este fue mi segundo mayor reto: Bayer tenía una I+D centrada en Alemania y muy enfocada en pequeñas moléculas y no tanto en la parte biológica, como terapias celulares o génicas. Hemos cambiado el foco, y la hemos hecho más eficiente y hemos comprado empresas para abrirnos hacia esos avances científicos. Una fue AskBio, y su filial española Viralgen, que tienen en San Sebastián una de las fábricas de vectores virales más avanzadas del mundo. También Bluerock.

Han cambiado ya los medicamentos que tenemos en fase temprana de investigación: tenemos siete programas de terapia génica y celulares, productos biológicos, pequeñas moléculas y nuevas tecnologías, como por ejemplo, la quimoproteómica, a través de la compra de la biotec americana Vividion. Seguimos siendo líderes en I+D cardiovascular y nos hemos disparado en oncología, además de entrar en inmunología y terapias génicas y celulares y en enfermedades raras.

“Los nuevos fármacos han de pagarse de otra manera, por ejemplo a cuotas, como un Netflix mientras tengan efecto”

En una polémica entrevista en el ‘Financial Times’, usted advirtió hace unos meses que la política farmacéutica de la UE estaba haciendo que la innovación se fuese a China y Estados Unidos. ¿Ha cambiado su opinión con la propuesta de directiva del mercado farmacéutico que ha aprobado el Parlamento Europeo?

Yo soy el primer vicepresidente de EFPIA (la Asociación Europea de la Industria Farmacéutica) y he pasado muchas horas hablando con parlamentarios y oficiales de la CE sobre esta regulación, que es una de mis mayores preocupaciones. La propuesta que ha aprobado el Parlamento ha mejorado respecto al proyecto original de la Comisión y ahora tiene que pasar al consejo de jefes de gobiernos.

En los últimos años hemos retrocedido mucho frente a Estados Unidos: en 2002 la inversión allí superaba en 2.000 millones de dólares a la europea, y ahora en más de 20.000 millones. En Europa tenemos las mejores universidades, pero a menudo lo que aquí se investiga se transforma en aplicaciones, productos o empresas en Estados Unidos, porque su mercado de capitales es más atractivo y porque también es más favorable el acceso a los pacientes, con el reembolso por las aseguradoras, y por los precios más altos. Y ahora es China, que empuja la innovación y al mismo tiempo, da un acceso más favorable a los productos innovadores a su mercado local. Para Europa es tiempo de despertarse: la industria farmacéutica aún hoy exporta más de lo que importa y podemos mantener el liderazgo si facilitamos el acceso al capital para desarrollar las empresas biotec y un mercado para los nuevos medicamentos que anime a las empresas a invertir y quedarse en Europa.

Es paradójico que suceda esto, si la CE dice que su prioridad es impulsar la innovación de la biotecnología.

Pues esas ayudas a la innovación no las vemos. Por ejemplo, la propuesta inicial de la Comisión en cuanto a protección de la propiedad intelectual era muy lesiva y la propuesta que ha aprobado el Parlamento revierte esos cambios, pero tampoco mejora lo que tenemos hoy.

“El Gobierno vasco fue visionario y su apoyo fue clave para captar la inversión en centros de terapias avanzadas”

Sin embargo Bayer sigue invirtiendo en Europa. En España, por ejemplo, anunciaron hace unos días que han invertido 423 millones en cinco años, y 86 de ellos solo el año pasado en Viralgen y TAAV, sus dos centros de terapias avanzadas de San Sebastián. ¿Qué les ha llevado a invertir aquí?

La decisión se tomó antes que nosotros comprásemos AskBio. Valoramos la educación: encontramos personal muy cualificado, que necesitamos porque son productos difíciles de manejar: son vectores virales, entidades vivas. También su localización, en la frontera con Francia. Y el apoyo del Gobierno vasco, que se dio cuenta que había una tecnología nueva, que apunta al futuro, porque no es solo la inversión en una fábrica sino el núcleo para tirar de otro tipo de inversiones. Fue bastante visionario.

¿Qué peso tiene España para Bayer?

España es un país importante: llevamos 125 años, tenemos unas ventas de 768 millones de euros e invertimos mucho. Y es también un país importante para el desarrollo clínico de nuestros fármacos: es el tercer país de Europa y el quinto del mundo en el que somos más activos.

Bayer une tres divisiones muy diferentes: la de farmacia que usted dirige, la de consumo y el negocio agrario, que creció con la compra de Monsanto. El grupo ha descartado recientemente la posibilidad de segregar alguna de estas divisiones. ¿No cree que la situación actual podría estar perjudicando a su división farmacéutica?

Dentro del consejo de Bayer lo hemos discutido mucho y llegamos a la conclusión que podíamos afrontar mejor los retos juntos que con una separación, un proceso que llevaría años. Como hemos dicho, tenemos que renovar la cartera de fármacos, aumentando la innovación. También tenemos que afrontar una elevada deuda, consecuencia de las adquisiciones que hemos hecho, y conflictos jurídicos en la división de agricultura. Y queremos ser más eficientes, y hemos empezado a aplicar un programa para reducir la burocracia. Si hubiéramos optado por una separación, hubiera sido difícil focalizarse en todo lo demás.

“Hemos descartado separar las divisiones del grupo, para afrontar los retos de la deuda, la I+D y ganar eficiencia”

Usted ha sido el conferenciante de referencia en Pharma 24. ¿Qué mensaje ha dado a los directivos de la industria que han venido a Barcelona?

Que hemos de repensar cómo podemos transformar los avances científicos en productos y empresas y hacerlos llegar los pacientes. Piense, por ejemplo, en una terapia génica que permita frenar el avance del Parkinson o revertir sus daños. Ya no podemos evaluar el beneficio de un medicamento comparándolo con el de los fármacos genéricos y dándole un precio similar, cuando ahorra millones de euros por paciente en gasto hospitalario y ayudas sociales. Habríamos de fijar el precio de otra manera: por ejemplo no pagar el tratamiento de una vez, sino como una especie de Netflix, una cuota que se pague mientras se mantengan los efectos positivos en el paciente. Son cuestiones que hemos de plantear ante la llegada de una innovación que cambia completamente cómo tratamos las enfermedades y que es vital para afrontar algunos retos que tiene Europa, como el del envejecimiento.

Share This Article
Leave a comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *