Medios amigos y amigos para siempre, por Magí Camps

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S no da tregua, y menos cuando falta tan poco para la Diada. El lunes, Luz de Gas abrió sus puertas de par en par para presentar el libro El gran Peret (Larousse, en doble edición castellana y catalana). El hijo del mig amic ha tenido a un biógrafo de lujo, Rogeli Herrero, una de las almas de Los Manolos. 

Albert Om ofició de entrevistador y acabamos sabiendo que, en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos, donde Peret y Los Manolos cantaron juntos por primera vez, en ningún momento interpretaron Amigos para siempre. Los encargados de hacerlo fueron Josep Carreras y Sarah Bright­man, pero la memoria es muy traicionera.

“Inglaterra tiene a los Beatles, EE.UU. a Elvis y nosotros a Peret”, afirma Herrero, quien, en palabras de Om, ha escrito “una carta de amor” al rey de la rumba. “Peret era un gran vendedor, como su padre, y un gran seductor, y tuvimos la suerte de que cayó del lado de la música y no del comercio –explica el autor. El libro lo he hecho con respeto y admiración hacia él”.

Presentació del llibre 'El gran Peret, de Rogeli Herrero, a càrrec d'Albert Om Luz de gas.

Albert Om presentó en Luz de Gas la biografía de Peret que ha escrito Rogeli Herrero 

Miquel Goinzález / Shooting

Con respecto a las fotografías, la familia le facilitó el álbum familiar completo. “Fui a buscarlas en bici con una mochila grande, y me dieron un baúl lleno de fotos. Tuve que volver a casa en taxi”, recuerda. El aquelarre rumbero acabó con cinco canciones de Peret interpretadas por Rogeli Herrero y un combo donde destacó con luz propia el hijo pianista del autor, que lleva el mismo nombre que él y también que su abuelo, que fue compañero del taller de La Vanguardia.

En la librería Merricat

Albert Molins presenta ‘Comer sin pedir permiso’, un libro sobre cultura gastronómica

El martes, otro amigo para siempre y también compañero del diario presenta obra en la librería Merricat. Pero el grupo de amigos y admiradores es tan grande, que algunos se quedan en la calle. Quien presenta libro es Albert Molins, periodista y gastrónomo sibarita, que ha escrito Comer sin pedir permiso (Rosamerón), un ensayo sobre el buen comer donde desmonta mitos y los despelleja con cuchillo afilado. Presenta el libro Miquel Bonet, que confiesa: “A Albert le debo muchas cosas desde el punto de vista intelectual y personal”, y define el volumen como “un libro sobre cultura gastronómica”. 

Bonet destaca el gran número de fuentes que el autor cita en el libro. “Soy periodista –afirma Molins– y los periodistas trabajamos con fuentes. Pero el presentador también señala que hay un capítulo sobre sexo y comida, que es su preferido, donde no hay fuentes… Molins responde que “si hay capítulos sobre la muerte y el sexo es porque la comida está absolutamente vinculada a la vida”. Y lanza una advertencia: “Hay quien se refugia en el alcohol o en las drogas, y nosotros lo hacemos en la comida. Sin embargo, la comida puede ser un valor refugio para esconder trastornos emocionales”.

En el turno de preguntas, en primera fila Arnau , que tiene 10 años y es sobrino del autor, pregunta qué tiene que ver el sexo con la comida y con pedir permiso. Gran pregunta que su tío le promete que le responderá dentro de unos años.

En Ona Llibres

La escritora californiana Kerri Maher, autora del superventas ‘La librera de París’, habla de la novela ‘Al otro lado de la línea’

El miércoles, en Ona, mientras Jordi Cabré presenta el libro testimonial que ha escrito sobre el que fue conseller de la Generalitat y alcalde de Barcelona Xavier Trias, En conclusió en otra parte de la librería la escritora californiana Kerri Maher, autora del superventas La librera de París, habla de la novela Al otro lado de la línea (Navona, en doble edición castellana y catalana).

Con la biblioinstagramera Mixa, los presentes conocen algunos de los detalles del Colectivo Jane de Chicago, que es la base histórica de la novela de Maher. “Jane era el nombre en clave para pedir ayuda para practicar abortos de manera ilegal pero segura”, manifiesta Maher, que destaca que la red funcionó sobre todo para mujeres negras, con menos recursos, a las que ayudaban a viajar al estado de Nueva York, donde el aborto sí era legal. Con donaciones y sororidad, se practicaron unos 11.000 abortos, cifra aproximada porque, por el carácter ilegal del colectivo, no hay registros.

Y ya solo faltan tres días para Sant Jordi. 

Versió en català, aquí

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