Quince propuestas de una rica oferta

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Quince propuestas que en estos momentos en los que la mies es mucha, bien podrían ser treinta. Pero si no están todos los que son, sí son todos los que están.

En La reina del baile ( Anagrama ) la escritora argentina Camila Fabbri nos ofrece una novela de variadas escenas, centrada en el humor, la oralidad, la atracción por los cuerpos, la compañía de los animales y la lucha contra la soledad. La inmediatez de su lectura contrasta con la del también argentino Rodrigo Fresán en El estilo de los elementos ( Random House ), una novela en la que leemos el pensamiento del narrador, donde lo importante no es lo que se cuenta sino cómo se cuenta. Una propuesta nada convencional que mantiene siempre alerta al lector.

La naturaleza secreta de las cosas de este mundo del también argentino Patricio Pron ( Anagrama ), gira en torno al olvido, los recuerdos, la aparición, la desaparición, la huida, el recorrido y la necesidad de regresar. Todo en esta fascinante narración tiene algo de irreal y fantasmagórico. Otra argentina es Mariana Enríquez. Su Un lugar soleado para gente sombría (Anagrama ) es una colección de cuentos de muy variados registros, donde al terror se unen las metamorfosis, lo monstruoso o las referencias críticas a su país. En Elogio de las manos (premio Biblioteca Breve, Seix Barral ), de Jesús Carrasco, asistimos a un tenso proceso de construcción de lo que está condenado a ser demolido. La novela es, sobre todo, un apasionante elogio a la artesanía.

Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez 

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Párrafo aparte merecen los escritores consagrados. Eduardo Mendoza en Tres enigmas para la Organización (Seix Barral ) regresa a una Barcelona, familiar en el autor de La ciudad de los prodigios . Un magnífico ejemplo de cómo se puede escribir una novela positivamente convencional, inconfundiblemente mendoziana por su atractiva fluidez, la observación de lo cotidiano y un humor que roza la sátira. Por su parte, Mario Vargas Llosa rinde homenaje a su Perú en Le dedico mi silencio, ahora a través de la reivindicación del vals criollo, del que se muestra un verdadero conocedor, y asimismo de su barrio limeño, Miraflores, aquí como un ambiente degradado. Hay una pasión que se transmite siempre en su escritura (Alfaguara).

En cuanto a En agosto nos vemos (Random House), de Gabriel García Márquez, al margen del estruendo que ha provocado su publicación, nos sorprende agradablemente la novedad del argumento, la prosa meticulosamente elaborada, la compañía del bolero y el espléndido retrato de Ana Magdalena Bach y sus aventuras amorosas.

Monika Zgustova

Monika Zgustova 

Xavier Cervera

En La última función (Tusquets) , de Luis Landero, Ernesto Gil, “el verbo hecho música”, contribuye a la resurrección y agonía de un pueblo llevando a escena la recuperación de una leyenda. Y si aquel niño conseguía extraerle a las palabras brillos, matices desconocidos hasta entonces, lo mismo ocurre con la prosa de esta atractiva novela. Los relatos de Los muebles del mundo (Seix Barral ), de Ricardo Menéndez Salmón, surgen desde la extrañeza, la fábula, lo insólito. También aquí se buscan las palabras “como un orfebre busca el tallado más exacto para el diamante”, en una prosa que subraya “la capacidad de decir el mundo en imágenes”. 

En El desierto blanco (Anagrama), de Luis López Carrasco, el hecho de que la acción ocurra en un globo, como Cinco semanas en globo de Julio Verne, permite que la acción se vea sustituida por los recuerdos y las experiencias imaginarias, dando una gran libertad de un relato insólito.

Eduardo Mendoza

Eduardo Mendoza 

Ana Jiménez

En Los abismos (Alfaguara ), de Pilar Quintana, la violencia, tan presente en la narrativa colombiana, no es ahora política sino que se da en las relaciones familiares. Dentro de la naturaleza, la ambientación juega un papel importante, con llamativas descripciones. En Esta herida llena de peces (Tránsito ) la también colombiana Lorena Salazar Masso se mueve en un paisaje caribeño aquí “testigo de llantos y sangre”. Para Salazar, la música y la tradición oral en las que creció han sido importantes para ella, y el lector participa del encanto de esta oralidad.

No disuaden al lector las ochocientas páginas de la celebrada, por lo que tiene de atrevida apuesta, Los Escorpiones (Lumen), de Sara Barquinero. El relato se centra en la generación que parece definirse por las tecnologías digitales incontrolables, las drogas, la música y la moda, estimulado todo por una sociedad secreta que controla la mente de los consumidores. Retrato absorbente de inquietante actualidad.

Y last but not least, la novela de Monika Zgustova Soy Milena de Praga / Soc la Milena de Praga (Galaxia Gutenberg), dirigida a los amantes de Kafka, y, cómo no, de la buena literatura. La que cuenta la historia es Milena Jesenská, que es, también, una novela sobre el imperio austrohúngaro, la Gestapo, los campos de concentración y, sobre todo, una contundente condena al totalitarismo. Novela de variados registros, es un poderoso documento de una época.

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