Y 30 años después, el duelo

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Observo l’ombra dels plataners mentre penso amb les morts que no he superat. I sento tristesa

Llorenç Bonet, ‘El meu germà era futbolista’

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–Aquel día me sentí humillado –me cuenta Llorenç Bonet (50).

–¿Qué día?

–El día en el que Moisés, mi hermano pequeño, marcó un gol.

–¿Por qué?

–Yo era el entrenador del equipo, ¿sabe? Los infantiles del Poal. Moisés tenía una discapacidad intelectual, el síndrome del cromosoma X frágil, pero lo habíamos integrado en el equipo. Jugaba con nosotros.

–¿Y qué pasó?

–Aquel día nos enfrentábamos al Juncosa. Ellos eran los penúltimos. Nosotros, los últimos. Jugábamos en el nivel más baja de la provincia de Lleida. Éramos los dos peores clubs catalanes de la categoría. Perdíamos 4-0 cuando, en el descuento, Moisés hizo el 4-1.

–¿Y entonces…?

–Moisés enloqueció. Todo el equipo enloqueció. Moisés echó a correr, vino hacia el banquillo. Pero, en vez de abrazarse a mí, se abrazó a Miquel, mi segundo entrenador. Y con ellos, se abrazó también el resto del equipo.

–¿Por qué hicieron eso?

–Miquel siempre le había apoyado.

–¿Y usted?

–Yo me merecía la humillación. Yo tenía 21 años, tenía prejuicios, me causaba dolor el no saber gestionar mis emociones. Me avergonzaba al ver cómo otros niños, en otros equipos, se mofaban de Moisés. Mi hermano no sabía atarse los cordones, tenía problemas para jugar al fútbol… Yo no estaba formado para oír aquello: ‘Mira, ya sale a jugar el subnormal’.

–¿Y reaccionó entonces?

–Empecé a reaccionar.

Mi hermano no sabía atarse los cordones… Yo no estaba formado para oír aquello: ‘Ya sale a jugar el subnormal’”


Llorenç BonetEx futbolista, entrenador, escritor

Tampoco tuvo demasiado tiempo para hacerlo. Un mes más tarde, Moisés moría en un accidente de tráfico.

(…)

Aunque han pasado 29 años, muchos recordarán el suceso. Era el 28 de enero de 1995. Los infantiles de El Poal viajaban a Balàfia, un barrio de Lleida.

Tenían partido.

Nueve de ellos viajaban en la furgoneta. Entre ellos, Moisés. Los entrenadores iban detrás, en otro coche, con Llorenç Bonet. En un punto negro, un camión de gran tonelaje embistió a la furgoneta. Hubo trece heridos y un fallecido, Moisés.

Llorenç Bonet contempla un partido de fútbol de las categorías inferiores

Llorenç Bonet contempla un partido de fútbol de las categorías inferiores 

Miquel González / Shooting

El accidente fue cosa pública porque TV3 llegó antes que las ambulancias. En el Telenotícies, el televidente podía distinguir a Llorenç Bonet en la escena de la tragedia, haciendo lo que podía: se movía a las espaldas del cronista.

–En casa no se habló de aquello. Me duele pensar en mis padres llevándolo en silencio. Éramos una familia humilde de siete hermanos en un piso de 45m2. Todos dormíamos en el mismo cuarto. Yo era el quinto hijo y Moisés, el séptimo. Durante años, pensé en que lo peor que te puede pasar en la vida es que se te muera un hermano. Fue así hasta que finalmente tuve a mis hijos (Roger y Llorenç)…

De reojo mira a mi hija.

La niña nos acompaña en esta cita.


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–¿Perder a un hijo es peor?

–Imagíneselo.

(Ni hablar, me niego a imaginarlo).

Y sigue:

–Al ser padre, lo hice: así pude imaginarme el dolor de mis padres. Ellos habían perdido a un hijo.

(Se le humedece la mirada).

'El meu germà era futbolista', la obra de Llorenç Bonet

‘El meu germà era futbolista’, la obra de Llorenç Bonet 

LV

–¿Y de ahí el libro?

Pues acaba de publicar el libro: ‘El meu germà era futbolista’.

–No me ha sido fácil. Mi padre murió el año pasado. Tenía 90 años. Manteníamos una relación muy potente, yo siempre necesitaba su autorización para salir adelante. Yo me negaba el fallarle. Yo llevaba siete años escribiendo el libro. Àngels Masó me había ayudado a crearlo, sobre todo cuando me atascaba: me enseñó a escribir. Fue mi editora, mi tutora y mi psicóloga. Al morir mi padre, me sentí liberado. Sentí que ya podía publicar el libro. Pero al acabarlo, me sumergí en una crisis.

–¿…?

–A mi familia no le hace especial ilusión este libro. Me respetan, pero piensan que es remover las cosas.

A quien lo lee, le remueve el alma.

(…)

‘El meu germà era futbolista’ vive al margen de las editoriales convencionales. Se vende en Latocafootballsports.cat, el pequeño portal de Llorenç Bonet.


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