El Barça claudica con honor en el Bernabéu

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El orgullo y la valentía del Barça no le sirvieron para alargar la Liga. Los de Xavi no tuvieron más remedio que bajar los brazos en el campeonato en el Bernabeu, tras un partido jugado de tú a tú, y decidido en el tiempo añadido, territorio de la épica blanca y cementerio de la ilusión juvenil de un Barcelona joven y pasional. Los blaugrana claudicaron con honor y, hay que decirlo, con polémica. Todo está preparado para que su gran rival sea campeón.

Lamine Yamal no es suficiente contra el Madrid de Vinícius y Bellingham pero también de Lucas Vázquez y Lunin. El juvenil se graduó en un clásico, el primero como titular, siendo un peligro constante, como Raphinha y Fermín, otro canterano. La clase del chaval se vio perjudicada por la bisoñez de Cancelo, un supuesto veterano, gracias al cual el Madrid respondió con madurez y rapidez cada vez que el Barça se puso con ventaja.

Soto Grado se empeñó en dar argumentos a un Xavi que a mediados de agosto ya intuyó, después de un arbitraje del riojano en Getafe, vio que el Barça debería luchar contra viento y marea para pelear la Liga. 31 jornadas después todas las decisiones del colegiado riojano cayeron del mismo lado. Todo se complicó de la misma manera que Ancelotti ha ganado a Xavi en los últimos cuatro clásicos. 

El Barcelona salió al ataque porque no tenía más opción que ganar en el Bernabéu si quería soñar con la Liga. No podía renunciar a los tres delanteros puros porque tanto Raphinha como Lamine Yamal están en un momento dulce. Ambos se cargaron al equipo a su espalda.

El brasileño fue veneno puro con sus córners enroscados que significaron el 0-1 y que originaron también la jugada del gol fantasma. El canterano no solo inventó el remate de espuela que pareció entrar en la portería de Lunin sino que creó la vía principal de peligro por su banda, dejando clavado una y una vez a Camavinga. Jugó con el francés, reconvertido en lateral muchos meses después de que se dijera que no volvería a jugar ahí. Hizo lo que quiso cada vez que le encaró en su primera visita como blaugrana a la casa blanca, que ya tiene un nuevo futbolista al que temer.

La valentía inicial visitante contrastó con un Madrid que aún tenía la cabeza en su competición fetiche, donde está a dos partidos de una nueva final de Champions, y que prefería protegerse con la pelota con Modric y poner músculo con Tchouaméni y Camavinga en la defensa después de la prórroga y los penaltis contra el City.

Lo que menos se esperaba en el Bernabéu es que el héroe de la resistencia numantina en Manchester, Lunin, fallase a las primeras de cambio y sirviese en bandeja que el Barça se pusiese en ventaja. El portero ucraniano calculó fatal en la salida a un saque de esquina de Raphinha y no despejó. El centro llegó al segundo palo donde Christensen solo tuvo que poner la cabeza para marcar.

El Madrid parecía grogui, aturdido, como si no fuese su batalla, quizás porque el Barça se jugaba mucho más. Y Lamine Yamal, con su superioridad sobre su marcador, un estuvo a punto de hacer el segundo. El extremo dejó atrás a Camavinga con facilidad y quiso sorprender a Lunin. Amagó con un centro y chutó al palo corto pero el ucraniano puso una pierna salvadora.

Si el canterano era una mina, la cruz fue Cancelo. Como contra el PSG, sus desconexiones defensivas penalizaron a su equipo y dieron alas al rival. Lucas Vázquez le robó la cartera en la línea de fondo, el portugués no le frenó y el madridista, con ganas de caerse en el área, acabó sacando un penalti de Cubarsí, Como en la Supercopa, entonces con Iñaki Peña, Vinícius transformó la pena máxima y acabó con la imbatibilidad de Ter Stegen.

El empate no le valía al Barça que se volvió a estirar y presentar en el área del Madrid gracias a sus dos extremos. Ambos se asociaron y fueron protagonistas de la jugada polémica de la noche. Esta vez el córner de Raphinha fue por bajo y Lamine Yamal lo desvió con un remate de vaquero que pareció colarse en la portería. Lunin tardó en reaccionar y con el cuerpo dentro de la línea despejó. Sin tecnología de gol, no hubo ninguna imagen que demostrase que la pelota había traspasado totalmente la raya y el Barcelona se quedó sin el gol. Igual que tampoco tuvo penalti en una caída de Lamine Yamal delante de Camavinga, que estaba perdidísimo y se cargó con una amarilla.

Sin premio en el marcador, el final de la primera parte aún fue más cruel pues Xavi perdió por lesión a Christensen, que forzó para evitar un gol tras haber perdido una pelota, y a De Jong, adolorido del tobillo de nuevo tras un encontronazo con Fede Valverde.

Tras el descanso, Lamine Yamal seguía percutiendo pero empezó a encontrar la réplicas en velocidad de Vinícius, que había aparecido poco. El chaval, con sus virguerías y sus buenas decisiones, llevaba por la calle de la amargura a la defensa en cada incursión. Hasta que volvió a ser clave con un centro-chut. Lunin salvó pero dejó la pelota muerta para que Fermín, que había entrado por Christensen, recogió el rechace para hacer el 1-2.

La alegría apenas duró en el bando barcelonista porque Cancelo volvió a perder la espalda con Lucas Vázquez. El centro de Vinícius lo remató al segundo palo el lateral en una jugada calcada al 1-1 de Dembélé el martes. Llueve sobre mojado. Ese golpe sí que encendió al Madrid y al Bernabeu. Ter Stegen evitó la sentencia de Vinícius pero no pudo, ya en el tiempo añadido, con otra contra que culminó Bellingham. Fue la puntilla para el Barça, incrédulo, que quiso ganar hasta el final y no mereció perder pero se fue de vacío. Sin Liga y sin consuelo.  

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