El despertar de India en el ajedrez

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Según un antiguo mito indio, el brahmán Sissa ben Dahir, que formaba parte de la corte del rey Shirham de la India en el siglo VI, inventó para su aburrido monarca un juego llamado chaturanga que se practicaba en un tablero. El soberano quedó fascinado por el juego y para mostrarle su agradecimiento le ofreció como recompensa lo que quisiera pedirle. Sissa lo pensó bien y dijo: “Quiero un grano de trigo por la primera casilla de mi tablero, dos granos por la segunda, cuatro por la tercera, ocho por la cuarta, y así sucesivamente”. El rey pensó que era una petición fácil de satisfacer, hasta que descubrió que no había trigo en el mundo para poder cumplir su promesa. De hecho, tal cantidad de trigo agrupada ocuparía unos 300.000 kilómetros, una longitud igual a dos veces la distancia entre la Tierra y el Sol.

Sea cierta o no la leyenda, la mayoría de los especialistas estiman al chaturanga, cuyas primeras referencias aparecen en la India hacia el año 640, como el más probable ancestro del ajedrez. Pero allí donde nació el deporte intelectual más famoso, y que representa un desafío intelectual para las mentes más privilegiadas, durante muchos siglos no surgieron genios que lo popularizasen.

Animado por más de mil millones de personas, Vishwanatan Anand sorprendió al mundo con su extraordinaria habilidad

Todo cambió con la aparición de Vishwanatan Anand en los 80. Animado por más de mil millones de personas, el niño de Tamil Nadu (India) sorprendió al mundo con su extraordinaria habilidad, se convirtió en el primer gran maestro (GM) indio (1988) y llegó a ganar cinco títulos de campeón del mundo. La India comenzó ahí un lento despertar que unos años después se ha convertido en una explosión de talento. Chicos de todo el país, que aparentemente se cultivan en los arrozales, empezaron a jugar y a estudiar para ser como Anand y hoy son ya unos setenta jugadores los que tienen el título de GM. Anand, que con 54 años sigue jugando, ya no está solo. Con diez ajedrecistas entre los 100 primeros del ránking FIDE, cinco de ellos entre los 25 mejores, la India es ya la nueva superpotencia.

Para confirmar esto solo quedaba un paso: copar un gran campeonato. Y este ha sido el Torneo de Candidatos que se disputa estos días en Toronto, donde se han clasificado hasta tres jugadores indios, dos de ellos todavía adolescentes. Dommaraju Gukesh (17 años), Rameshbabu Praggnanandhaa (18) y Gujrathi Vidit (29) compiten desde hace dos semanas contra dos americanos, el discreto Fabiano Caruana y el mediático Hikaru Nakamura; el ruso Ian Nepomniachtchi, ganador de las dos últimas ediciones; el franco-iraní Alireza Firouzja y el azerbaiyano Nijat Abásov. Gukesh D, como es conocido, es el más joven de todos ellos. Hijo de un otorrinolaringólogo y una microbióloga, aprendió a jugar a los siete años y fue el tercer jugador más joven de la historia en convertirse en gran maestro, con 12 años y 10 meses. Por solo tres meses superó a su compatriota Praggnanandhaa, hermano de Vaishali Rameshbabu, que compite en Toronto en la categoría femenina. Gukesh D (16.º) y Prag (14.º) son los más jóvenes de entre los 100 mejores del actual ránking FIDE. Junto a estos prodigios destacan también por su juventud Nihal Sarin (19) o Raunak Sadhwani (18).


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En Canadá, Gukesh D ha sido el más fuerte de todos ellos, ha liderado el torneo en algún momento y todavía cuenta con opciones de victoria, junto a Nepomniachtchi, Nakamura y Caruana, para ser el retador del chino Ding Liren. “Son más consistentes y sólidos que yo”, aseguró Firouzja, el último gran talento reclutado por Europa y coetáneo suyo. “Y también más profesionales, porque el ajedrez es la prioridad de su vida, y la mía no”, afirmó estos días.

En Toronto se asiste en realidad a una contienda entre el viejo régimen occidental y la nueva potencia geopolítica de este deporte. Pero esto no es más que el comienzo, pues la amenaza es mayor y muchos especialistas estiman que en los próximos años un 25% de los jugadores que participen en los grandes torneos serán indios. Como si se tratase de una profecía del sabio Sissa ben Dahir, casi 1.500 años después el país que inventó el ajedrez hace tantos siglos vuelve a tomar la delantera en el deporte-ciencia.

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