Puigdemont y Aragonès se reprochan la falta de unidad independentista

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La posibilidad de reeditar un gobierno independentista es uno de los escenarios que se vislumbran tras las elecciones catalanas del 12 de mayo, pero vistos los precedentes y las disputas abiertas entre las dos principales formaciones de este espacio, Junts y ERC, la nueva alianza nacería bajo evidentes muestras de desconfianza. Los candidatos de ambos partidos, Carles Puigdemont y Pere Aragonès, volvieron el domingo a dar muestras de un latente recelo con reproches mutuos por la falta de unidad del independentismo en Catalunya.

Puigdemont tiene claro que sus posibilidades de ser investido y volver a gobernar la Generalitat pasan por obtener el apoyo de una ERC mermada en las urnas. Parte de una posición victoriosa el 12-M, aunque no necesariamente por encima del PSC, de manera que los escaños que obtenga sumados a los de ERC –y tal vez del resto de los partidos independentistas– sumen mayoría frente al bloque constitucionalista. Su plan es, por tanto, reavivar el procés ­para “dar continuidad a aquella declaración legal del Parlament”, en referencia a la declaración unilateral del independencia del 27 de octubre del 2017. Para ello, ­sería necesario recuperar “la ­unidad”, una voluntad que ya apuntó en la conferencia de Elna en que proclamó su candidatura.

Los socialistas avisan de que un pacto para un nuevo gobierno independentista sería “volver al pasado”

El posconvergente ve probable que el 12-M él supere a ERC y se deshaga el “empate técnico que hay en el mundo independentista, que nos ha paralizado”. Por eso sostiene que con el partido de Oriol Junqueras “no tenemos que hacer un cara a cara, sino trabajar codo con codo”, en referencia al debate que plantean los republicanos con el expresident, e incluso asegura que si ERC quedara por encima y se mantuviera la mayoría soberanista, Junts volvería a intentar “formar parte de un gobierno independentista”.

Pero a la vez, Puigdemont pone en duda la ortodoxia de su rival, al que insta a aclarar si comparten el mismo objetivo que antaño, la independencia, o por el contrario optarían por un tripartito autonomista con socialistas y comunes. “Todavía no he oído ninguna posición rotunda de ERC de que no negociarán con el PSC”, lanzó en una entrevista en el diario Ara en la que reprochó a los republicanos que hasta ahora haya creído “mucho más en la desunión” entre fuerzas independentistas.

Aragonès replicó este domingo a su rival. “La unidad no se predica, sino que se practica”, aleccionó lamentando la actitud de Junts en una legislatura en la que acabó abandonando el Ejecutivo catalán por desavenencias insalvables con el Gabinete de ERC. “Lo que hemos visto en los últimos tres años por parte de Junts, desgraciadamente, ha estado muy lejos de esto”, reprochó.

Aragonès evitó “especular” sobre escenarios postelectorales. Recalcó que su política de pactos tras las elecciones del 12-M estará condicionada a las propuestas que puedan desplegarse para los próximos cuatro años y que “el PSC está muy lejos” de los postulados que plantea ERC.

Para los socialistas, que aspiran a gobernar en solitario, un nuevo pacto de gobierno de Junts y ERC sería el “fracaso de la política” y “volver al pasado”, según la número dos en las listas, Alícia Romero.

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