Así vive Sant Jordi una persona ciega

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En un sótano de Barcelona, en el número 1 de la calle Sepúlveda, se resguarda la única imprenta de toda Catalunya que no huele a tinta. Las páginas que de ese edificio salen, el de la ONCE, no tienen letras, sino relieves, y muy pronto conformarán un libro de braille. Muchos, en realidad. Las máquinas están a pleno rendimiento, preparándose para uno de los días más especiales del año: Sant Jordi. “Los ciegos somos un colectivo pequeño, pero muy lector. La gente no se imagina cuánto”, asegura Santi Moese, que tiene muy claro cuáles van a ser sus próximas lecturas: Todas las familias felices (Seix Barral), de Hervé Le Tellier; y el último premio Pla, La germandat de l’àngel caigut (Destino), de Jaume Clotet.

Nacer con una discapacidad visual nunca ha impedido que Moese disfrutara del que considera “el mejor día del año”. Cada año, se hace una lista de todos los escritores que le han marcado y que se acercan a una de las paradas de Barcelona para firmar sus libros. “Este año me encantaría poder hablar con Laia Perearnau. Me estoy terminando su libro La pasadora (Destino), que cuenta la vida de una mujer que arriesgaba su vida contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial, y me está encantando”.

Los libros braille físicos ocupan muchos tomos y, por lo tanto, espacio. El libro electrónico abre un nuevo mundo

Los libros braille físicos ocupan muchos tomos y, por lo tanto, espacio. El libro electrónico abre un nuevo mundo

Miquel Gonzalez/Shooting

A Xavier Duran también le agrada conocer autores. “Tengo una estantería repleta de libros firmados por Margarit, Javier Cercas, Javier Marías… No me importa, no verlos, pero me gusta saber que están ahí y que un día les pude conocer e intercambiar palabra”. Prefiere hacerlo en presentaciones y no en el propio Sant Jordi, pues “me agobian mucho las multitudes. Cuando hace unos años todavía podía ver, ya me inquietaba, pero no tenía tanta importancia. Ahora, en cambio, mi sensación auditiva es de saturación”.

A Estela Pires le pasa algo similar, aunque siempre acaba paseándose por las paradas. “Aunque ese día tienes que ir sí o sí acompañada, sino es imposible. Eso es lo único que me gusta menos, la falta de independencia, aunque la compañía siempre es buena. Por lo demás, todos respiramos la magia”. Lleva dieciocho años en Barcelona, y desde el primer momento se enamoró de esta fiesta popular, de la que algo había escuchado hablar en Angola. “Me gustaría ver si encuentro el de El conflicto de los siglos (1858), de Elena G. White, una escritora estadounidense que siempre he tenido pendiente. Si no, pediré al servicio bibliográfico de la ONCE si me lo puede facilitar”.

Xavier Duran, en la imprenta de la ONCE, donde se ultiman todos los detalles para Sant Jordi

Xavier Duran, en la imprenta de la ONCE, donde se ultiman todos los detalles para Sant Jordi

Miquel Gonzalez/Shooting

Si un título no está traducido, cualquier afiliado a la organización puede solicitarlo de forma gratuita. Primero debe pasar por una comisión, “pero normalmente, te lo aceptan y sueles tenerlo en cosa de dos meses para tu disfrute. Lo que sí priorizan son los libros de estudiantes y trabajadores, pues les urge más, y en menos de un mes lo tienen. A mí me ayudaron con todos los de la carrera de derecho”, señala Pires, que reconoce tener la Biblia como libro de cabecera. “Ahora puedo escucharla en audio o leerla en libro electrónico gracias a la línea braille. Pero de más pequeña, que lo tenía en braille, en papel, ocupaba todo un armario, ya que eran como treinta o cuarenta tomos. Es muy difícil que un ciego tenga una biblioteca física completa. Pero digital sí, y esto es una maravilla que muchos no hubiéramos imaginado hace no tantas décadas”.


La línea braille es un dispositivo que permite la salida de contenido en código braille desde otro dispositivo, como un ordenador, una tablet o un smartphone, lo que permite que una persona ciega o con baja visión acceda a la información. “Es una especie de milagro”, asegura Moese, que recuerda como en su infancia tenía que transcribir en casa muchos de los libros de texto, o escuchar leerlos a sus familiares, para poder disponer del mismo material que sus compañeros. “Es fantástico poder llevar ahora en el bolsillo –gracias a su tablet y la línea braille – montones de libros. Y también gracias al audio. Yo acostumbro a leer a la vez dos libros, uno de este modo, que es el de Perearnau, y otro en audiolibro, que es el último de Eduardo Mendoza. Me estoy riendo muchísimo”. Eso sí, con todos los avances en los que hay implicada una voz, “influye mucho quién lee. A veces, no es que te enganches a un autor, sino al lector. Nos hace especial gracia cuando alguna vez hemos podido conocerlos en persona”.

Cuentos multiformato, con braille, tinta y texturas, acercan la cultura a las personas con una discapacidad visual

Cuentos multiformato, con braille, tinta y texturas, acercan la cultura a las personas con una discapacidad visual 

Miquel Gonzalez/Shooting

Enric Botí, delegado territorial de la ONCE en Catalunya, explica que “nuestra forma de leer es con las manos y con el oído, que nos permiten transmitir la información al corazón y la cabeza”. Recuerda la importancia de estar cada día en la calle, porque “allí están las personas, los derechos y las situaciones de igualdad e inclusión”.  Por ello, la organización monta una parada el 23 de abril en el número 10 de la Rambla, donde cualquier persona ciega afiliada puede recoger gratuitamente libros y cualquier vidente conocer de primera mano la realidad de este colectivo. “Tendremos una máquina de escribir braille y enseñaremos a leer con nuestro alfabeto. y quien lo desee podrá llevarse su nombre impreso. También animaremos a quien se acerque a adivinar letras de nuestro alfabeto y, quien las acierte, se llevará un detalle. Lo pasaremos bien y será una oportunidad fantástica de hacer pedagogía”, se convence

“Cuando alguien pierde la vista, siempre le surgen dos grandes miedos: cómo volver a caminar solo y si podrá leer. Y para las dos hay soluciones. Con un bastón y y un perro guía para orientarse; y gracias al braille y a las nuevas tecnologías, sin olvidarnos de los cuentos multiformato, que tienen texturas, tinta y braille, por si lo leen a la vez una persona ciega y otra con visión. Los dos mundos cada vez están más unidos. Siempre lo estuvieron”, concluye.

Los más leídos

Esta es una lista de las obras más descargadas durante los últimos tres meses, según el servicio bibliográfico de la ONCE.

1. Las hijas de la criada, de Sonsoles Ónega (descargado 1959 veces)
2. El infierno, de Carmen Mola (descargado 1173 veces)
3. El hijo olvidado, de Mikel Santiago (descargado 884 veces)
4. Todo vuelve, de Juan Gómez-Jurado (descargado 775 veces)
5. Bajo tierra seca, de César Pérez Gellida (descargado 765 veces)
6. Años lentos, de Fernando Aramburu (descargado 710 veces)
7. Maldita Roma, de Santiago Posteguillo (descargado 669 veces)
8. El problema final, de Arturo Pérez-Reverte (descargado 646 veces)
9. Púa, de Lorenzo Silva (descargado 646 veces)
10. La armadura de la luz, de Ken Follett (descargado 599 veces)

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