Bildu supera al PNV en Gipuzkoa y Álava y avanza en toda Euskadi

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La amplia ventaja de 10 diputados que el PNV obtuvo sobre Bildu en las elecciones vascas del 12 de julio de 2020 se ha evaporado cuatro años después. La formación abertzale no sólo se impone al nacionalismo conservador en la provincia de Gipuzkoa, donde en los anteriores comicios la diferencia a favor del partido que gobierna Euskadi fue de apenas 1,17 puntos, sino que, además, consigue algo impensable hace muy poco tiempo: auparse a la primera posición también en la circunscripción de Álava.

El PNV salva los muebles y consigue que el duelo con la izquierda abertzale termine en tablas gracias a su instinto de supervivencia en la demarcación de Bizkaia y en la capital, Bilbao, aunque también aquí Bildu recorta notablemente la todavía amplia ventaja de la formación liderada en esta ocasión por el más que probable futuro lehendakari Imanol Pradales.

Amplia victoria peneuvista en Bilbao, mínima en San Sebastián y derrota ante Bildu en Vitoria

El PNV se ha visto muy probablemente perjudicado por el incremento de la participación respecto a las elecciones del 2020, condicionadas por la pandemia. La formación nacionalista se había impuesto hasta la fecha en 11 de las 12 elecciones autonómicas celebradas en el País Vasco desde 1980. Sólo se le escapó la victoria en las terceras, en 1986, marcadas por la escisión en el seno del PNV que propició la aparición en escena de Eusko Alkartasuna, si bien en aquella oportunidad el Partido Nacionalista Vasco, que obtuvo dos diputados menos que el PSE-PSOE, se mantuvo como primera fuerza política en lo que a votos se refiere. En esta ocasión el PNV pierde escaños en las tres provincias: dos en Álava y uno en Bizkaia y Gipuzkoa.

La ganancia de Bildu es mayor que la pérdida del PNV. La izquierda abertzale aprovecha la caída libre de las formaciones situadas a la izquierda de los socialistas (de los 6 parlamentarios de Podemos hace cuatro años al único que consigue arañar Sumar en la provincia de Álava). La formación liderada en estas elecciones vascas por Pello Otxandiano se dispara hacia arriba en las tres circunscripciones y suma en cada una de ellas dos escaños más a los que ya tenía.

La fractura entre Sumar y Podemos pasa factura a ambas formaciones: entre las dos no llegan al 6%

Los socialistas, tras el sonoro fracaso de las pasadas elecciones gallegas, toman un poco de aire en el País Vasco, donde volverán a ser decisivos para garantizar la gobernabilidad. El PSE-PSOE le aguanta perfectamente el pulso al Partido Popular y se mantiene en tercera posición en las tres provincias. La formación que en estos comicios ha confiado su suerte a Eneko Andueza es el rey de la regularidad en estas elecciones: cuatro diputados en Álava, cuatro en Bizkaia y cuatro en Gipuzkoa, con la conquista en estas dos últimas de un escaño respecto a la cita con las urnas de hace cuatro años.

Los resultados de ayer confirman que el Partido Popular sigue teniendo en el País Vasco uno de sus agujeros negros electorales. Cierto es que el PP mejora sus resultados del 2020 y, además, lo hace concurriendo a los comicios en solitario (en la anterior ocasión lo hizo en coalición con Ciudadanos) pero su avance es poco relevante, por lo menos en lo que a escaños respecta, tan sólo uno más en Álava, la provincia en la que los populares, históricamente, suelen obtener sus mejores registros.

El PSOE toma un poco de aire y distancia a un PP que conquista solo un diputado más que en las elecciones de 2020

Otra de las notas destacadas de la jornada electoral en el País Vasco es la descomposición de las formaciones ubicadas ideológicamente a la izquierda del PSOE, en parte por el avance de Bildu y el aguante de los socialistas, pero sobre todo por la división cainita en sus filas, que se salda con otro enorme fracaso. Poco consuelo debería ser para Sumar haber derrotado a Podemos en este pulso de fuerzas exangües y entrar el Parlamento autonómico gracias al único escaño conseguido en la provincia de Álava. En cualquier caso, la suma de Sumar y Podemos no alcanza ni siquiera el 6% de los votos emitidos ayer en Euskadi. También con su único diputado logrado en Álava evita Vox convertirse en una formación extraparlamentaria.

En las tres capitales de provincia, disparidad de resultados. En Bilbao nadie discute la hegemonía del PNV, que le saca más de 17 puntos de ventaja a Bildu (siete menos, sin embargo, que hace cuatro años). Apretadísima en cambio fue la pugna por la victoria en San Sebastián, que se resolvió en favor del PNV por la mínima (sólo 0,5 puntos porcentuales le separaron de Bildu). Donde sí hubo sorpasso es en Vitoria. La capital alavesa, que hace cuatro años se decantó claramente por el PNV, ha visto el triunfo de la izquierda abertzale por un margen de algo más de 2.500 votos.

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